Relato de mi primer trio con mi esposa y un conocido

Mi esposa y yo llevamos 15 años de casados y después de los primeros dos años de nuestro matrimonio no habíamos tenido hijos. Nuestra relación era bastante caliente y nuestra vida sexual también, lo hacíamos casi a diario y los fines de semana preferíamos no salir de casa para poder pasar cojiendo las veces que se nos antojaran, nos gustaba andar desnudos por la casa y con las cortinas abiertas por si algún vecino fisgoneaba.

Bueno con el paso del tiempo se nos fueron agotando las ideas sexuales y empezamos a fantasear con incluir un trío en nuestra relación y solo el hecho de pensarlo nos excitaba más cada vez que lo hablábamos.

Y sí se produjo el primer trio con mi esposa

Un sábado en la tarde después de una deliciosa cojida estábamos los dos fumándonos un cigarro y empezamos ha hablar del tema y ella me sugirió que si tenia ganas de hacer un trío pero que ella quería que fuese alguien conocido, por lo menos para poder iniciar la seducción y probar a ver si nos salía , ella insistió en que fuera un hombre ya que ella se había casado virgen conmigo y yo ya había tenido mas experiencias con otras mujeres y acepte con la condición de que después pudiéramos incluir algo mas como una pareja u otra mujer.

Empezamos por buscar entre los conocidos y decidimos que entre el grupo de parejas con los que nos juntábamos a parrandear y cenar en sus casas podría haber algún candidato, los fuimos descartando y quedo por fin uno que a mi esposa le pareció mejor de los demás, nos preocupaba su discreción así que empezamos a frecuentar mas a esta pareja en su casa y la invitamos mas a la nuestra para ver que tan abierto era para temas sexual.

A este amigo lo llamaremos José, recién había regresado del extranjero y se había casado, llevaba más o menos el mismo tiempo que nosotros de casado, y tampoco tenía hijos.

Bueno en una de esas noches descubrimos que a la esposa le molestaba que bebiera mucho y que cuando lo considera pasado de copas se retiraba a dormir, y empezamos a quedarnos de ultimo en las reuniones y a beber un poco mas de la cuenta para poder ver que tan en la onda andaba este amigo, a la primera oportunidad que tuvimos nos dimos cuenta que ya con sus copas, nuestro amigo se desinhibía un poco mas de la cuenta pero siempre guardándole mucho respeto a mi esposa.

Así un fin de semana que había una pelea de Mike Tyson lo invitamos a nuestra casa para que viera la pelea en confianza y sin problemas de tomar a gusto ya que en su casa el no lo podía hacer, coincido la pelea con que la esposa salió de viaje al extranjero así que todo salía mejor de lo planeado.

El día de la pelea lo invitamos a comer temprano, la pelea era a las 10 de la noche así que lo citamos temprano para que empezara a tomar temprano, empezamos con unos tequilitas y después de unos tres o cuatro empezamos a comer pura botana, y a las diez de la noche ya estábamos bien entonados.

Pero por casualidad la única televison de nuestra casa estaba en nuestro cuarto así que al llegar la hora subimos con algo de comer y mas tequila para poder verla sin tener que perdernos un momento, la pelea fue supertorta solo duro un round, por lo que ni siquiera nos habíamos acomodado bien, y mi amigo le dijo a mi esposa, que llamaremos Silvia:

– Mira que mala onda, nos dejaron a medias ni siquiera nos calentaron un poquito

Mi esposa entonces le contestó:

– Bueno pues nimodo, terminemos de tomar y platiquemos pues no hay nada mas que hacer.

A esto tengo que contarles que mi esposa es una morena de 1.72 de estatura con un cuerpazo, pesa como 140 lb. y con un culo que para el trafico, y se había arreglado poco provocativa pero muy adecuada para la situación, se puso una falda debajo de la rodilla sin medias, una blusa de seda y su brasiere del mismo color, por lo que no se miraba muy excitante si la veías en una sala, pero ya en el cuarto se sentó con las piernas cruzadas y la falda por donnde terminaba un poco arriba de la rodilla.

Tomamos un poco mas y ya aburridos de platicar alguien dijo que jugáramos algo, fue mi amigo quien dijo si quieren jugamos póquer. Empezamos a jugar sin ninguna apuesta luego decidimos sacar unas fichas de casino y nos distribuimos veinte a cada uno y en un poco rato ya había perdido mi esposa sus fichas y ya no tenia nada para apostar.

Fue entones que José nos dijo, bueno pues apostemos algo mas interesante para que el juego no se acabara y sugirió que jugáramos con prendas, mi esposa dijo que eso no valía que ella era solo una mujer y principiante en el juego y que ella iba a perder.

Entonces yo les dije bueno que sus prendas valgan por dos y así empezamos el juego luego de una media hora José y yo estábamos solo con pantalón y calzones, y mi esposa había perdido tres manos pero la muy cabrona se quito el brasiere sin quitarse la blusa y el calzón sin quitarse la falda.

Cuando Silvia volvió a perder le toco quitarse la blusa y se puso difícil diciendo que no valía que ella no quería seguir jugando, José le dijo que no fuera cobarde y que el también había perdido y que de todos modos tenia que perder dos veces para quitarse la falda y una vez mas para quitarse la blusa.

Bueno terminamos los dos desnudos y mi esposa no se quitó ni la blusa ni la falda, y entonces ella sugirió que ya desnudos teníamos que hacer penitencias del ganador, los que estábamos desnudos y que ganaba el que se quedara desnudo y no hubiera hecho dos penitencias, estuvimos de acuerdo los dos y ella perdió las siguientes tres manos seguidas.

Al perder la ultima mano dijo que prefería hacer penitencia a quitarse la falda, entonces yo que había ganado le dije que tenia que hacerle cariño en su verga a José por 2 minutos y que si José eyaculaba el perdía.

Lo hicimos y José con dificultad logró llegar a los dos minutos, me tocó perder a mi y ganó José y le dijo a Silvia que yo le mamaria los pechos por 2 minutos.

Ella cedió y le empecé a mamar el pezón izquierdo el lado donde estaba, al empezar mi esposa empezó a excitarse mas cada minuto que pasaba y le estaba frotando el coño con mi mano y con la otra empecé a sobarle el otro pecho, José solo miraba y con un ademán le indiqué que el chupara el otro pecho, mi esposa ya no dijo nada y la empezamos a masturbar con las dos manos, una en su coño que estaba hirviendo, la mano de José estaba en su culito frotándolo suavemente.

Le quitamos la falda y la empezamos a acariciar por todo el cuerpo, sus piernas temblaban, yo le besaba el cuello y la boca y José le besaba entre piernas y su coño, fueron unos diez minutos así, hasta que mi esposa empezó a gritar y moverse bruscamente, estaba llegando al orgasmo.

Ccontinuamos con nuestras caricias hasta que terminó y le dije a José, bueno amigo te toca terminar con la calentura que tenemos, dale por delante. José levantó un poco las piernas de Silvia y la empezó a penetrar hincado delante de mi esposa, la penetraba suavemente y lentamente, yo mientras tanto la besaba en la boca y la acariciaba sus pechos.

Luego de un buen rato así José se retiró y me dejó espacio para cojerme a mi esposa, le levanté las piernas sobre mi hombro y la empecé a penetrar con sus piernas bien levantadas mientras José le ponía su gruesa verga en su boca, y mi esposa no le gusta el sexo oral!, pero lo hacia como una profesional, las dos vergas dentro de ella la llevaron a otro orgasmo.

Cuando concluyó estábamos realmente excitados los tres y mi mujer me pidió que le bajara las piernas, y que quería sentarse en José para cabalgarlo, me desmonté de Silvia y José se acostó plano en la cama. Mi esposa se sentó y lo empezó a cabalgar bien duro, mientras tanto le acariciaba la espalda y sus nalgas, le empecé a acariciar su culito y lo empecé a dilatar, poco a poco se fue abriendo y Silvia empezó a gritar de excitación, cabalgaba como loca y estaba a mil, entonces me acomode por atrás de ella y la incliné un poco para adelante y la empecé a penetrar por atrás, la excitación era tremenda, el sentir otra verga frotándose con la mia dentro del cuerpo de mi esposa me tenia a mil por hora.

Luego de sincronizarnos empezamos a coger rítmicamente los tres, mi esposa gritaba de excitación sin ningún tapujo, gritaba como loca, luego de un rato los tres empezamos a llegar a un orgasmo impresionante, primero fue Silvia que estaba llegando cada 20 o 30 segundos, esta excitación hizo que José llegara como cinco minutos dentro de ella, luego me fui yo y al final los tres caímos extenuados uno encima del otro.

Un cigarro entre los tres y recuperar aire y mi esposa se fue a bañar, regresó y se acomodó entre los dos y se quedó dormida, José y yo platicamos de lo rico que estuvo como media hora y entonces José empezó a acariciar a Silvia en sus pechos, yo lo seguí y la empezamos a masturbar con dos dedos adelante y dos atrás, ya estábamos excitados otra vez José y yo.

El se montó en la cara de mi esposa y le metió la verga en la boca y ella lo recibió con mucho cariño, lo acaricio lentamente todo su miembro y lo mamaba como que de eso dependiera su vida, me acomodé sobre mi esposa y la empecé a coger lentamente, su vagina estaba llena del semen de José, estaba caliente y bien dilatada, pero sobretodo bien lubricada, es una sensación bien morbosa sentir la leche de otro hombre en la vagina de tu mujer mientras la cojes.

Con esta excitación no duré ni cinco minutos y volví a llegar, José estaba feliz cojiendo la boca de mi mujer, cuando vio que me bajaba de Silvia se retiró de la boca de mi mujer y la empezó a coger suave y lentamente pero tampoco duró mucho, su excitación era mucha y la lubricación de la vagina de Silvia fue demasiado para el, nos bañamos y José se fue a su casa a dormir, no se quiso quedar porque su esposa llegaba en la madrugada, a las 5 de la mañana.

Salio de nuestra casa a las 4:30 de la mañana directo al aeropuerto y nosotros dormimos todo el sábado, fue una experiencia deliciosa, luego les cuento otras escríbanme comentarios aquí debajo para saber si les gustó este relato de mi primer trio con mi esposa, un relato erótico real que he querido compartir con todos los seguidores de esta página de sexo amateur. Un saludo.

Escrito por res1964 —-> Puedes encontrarlos y escribirles desde aquí

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