Relato de Maria una chica peluda

Siendo apenas una hermosa y delicada joven, empezó a crecerme el vello en mi cuerpo, sobre todo en la vagina, el triangulo se extiende hasta abarcar las piernas, o sea, es un triangulo bastante amplio que impide que los calzones cubran toda la extensión del peluche que cubre mi monte de Venus. Por esto, siempre me han sucedido cosas simpáticas y curiosas entorno a mi entrepierna cuando queda al descubierto y algún curioso logra apreciarla.

Una vez, jugando con mis primos me caí y resbale cayendo en una posición en que las piernas quedaron hacia arriba y la falda se me subió hasta la cintura, quedando en evidencia el triangulo negro y los pelos que se me salían por los calzones. Mis primos quedaron fascinados y se les alborotó la curiosidad por conocer más en detalle lo que tenía en medio de las piernas, por lo que decidieron que iríamos por las tardes al rio a bañarnos y nadar en esas vacaciones calurosas.

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Como era sólo un asunto de niños de vacaciones no teníamos traje de baño, así que nos tocó en calzones que al mojarse se me notaba toda la pelusa para dicha de mis primos. Ah, mis primos no tenían un solo vello en sus cuerpos, otra prima mayor que yo tenía vello apenas incipiente que no llamaba tanto la atención como el mío.

En esas vacaciones uno de mis primos aprovechando que en la tarde luego de jugar nos acostamos somnolientos a descansar en un granero, me fue subiendo la falda poco a poco hasta llegar a mis calzones. Yo me enoje, pero él me explico que sólo era con fines instructivos y de conocimiento, puesto que quería saber y conocer que había debajo de tanto pelo, ante lo cual accedí a mostrarle que era algo natural que no tenía mayor misterio. Me recosté, me subí la falda con cuidado y me corrí un poco los calzones para que el pudiera mirar, estiro la mano para tocar el vello, me corrí los calzones porque de inmediato sentí que me ponía húmeda y excitada. Le dije que si quería observar debía yo también poder conocer su pene, por lo que ambos nos desnudaríamos. Así lo hicimos, quedó asombrado de que fuera tan niña y tan peluda porque notó que por los lados de los labios hacia el ano también estaba poblado de denso vello púbico. Le ayude a reconocer con mis propias manos a una mujer, cuando me corrí los labios y pudo observar que ahí había una caverna rosada que era muy profunda y húmeda. Ambos contentos volvimos a casa luego de aprehender como es un cuerpo desnudo.

Me acuerdo que cuando tuve mi primera relación, siendo señorita, sorprendí a mi vecino un señor viejo y gordo que me cogió la concha para lamerla con todo ese peluche en medio de mis piernas, sin embargo, se esforzó dándome lengua y lamiendo mi peluda concha durante todas las vacaciones del colegio estuvo enseñándome como un maestro pacientemente todo sobre el sexo. En estas vacaciones, le llame la atención porque como ya era señorita utilizaba tangas muy pequeñas y tenía un pantalón blanco muy ajustado y delgado para clima caliente, estaba sentada en el parque cuando él señor se me acercó para saludarme, al agacharse y sentarse se fijo en que se me salía el vello por la ropa y se me alcanzaba a notar el tremendo peluche, no pudo de dejar de mirar en medio de mis piernas con ojos muy curiosos, pero tranquilo. Durante varios días hablamos, me dijo que tenía un rostro sumamente bonito y de niña angelical, pasados unos días, me invito a su almacén a tomar un vino de navidad, cuando llegue nos tomamos varios vasos de vino, luego me dijo que si sabia bailar, a pesar de ser tan gordo bailaba la salsa muy bien y con mucho ritmo. En un momento, aprovecho para desearme feliz navidad con un besito en mi mejilla que luego desplazo con talento hacia mi boca sin forzarme y con mucha dulzura, bajo sus manos hacia mi cintura y mi culo agarrándome fuerte, me sujeto muy fuerte por el cabello, sus labios se deslizaron hacia el cuello y mis oídos, me estremecí y pegue un gran chillido de excitación, ante esto, me pidió que me probara unos regalos que tenía para mí, el paquete contenía ropa muy ligera adecuado para clima caliente.

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Ya estando más ebria, me contó que no estaba su esposa ni sus hijas, las cuales eran mayores que yo, por eso podía probarme la ropa sin ningún problema en un cuarto pequeño que estaba tras una cortina, dejó que me probara unos calzones tanga muy pequeños y con transparencias que había comprado exclusivamente para mí con unas faldas muy cortas encima y una blusa escotada propia para el trópico. El pidió que saliera para mirar si me había quedado bien la talla de la ropa, salí, desfile, di una vuelta para mostrarle, me pidió que le mostrara si la ropa interior también me había quedado buena. Lo dijo tan tranquilo que me levante la falda para mostrarle la parte del culo, me hizo dar la vuelta y que me acercara para que pudiera ver mejor; como él estaba sentado en una silla pequeña y yo de pie, miraba hacía mi concha por la transparencia como un niño con curiosidad, estiró las manos y por la cintura me acomodo bien la tanga, me dijo que tenía unas piernas muy fuertes, me sentó en sus piernas para besarme y cogerme el culo con más fuerza, mientras yo le quitaba la camiseta, él me quito el sujetador y empezó a chuparme las tetas y meterme los dedos por debajo de la tanga sin ninguna prisa

Volví al vestidor para probar el otro regalo, salí en ropa interior, porque ese conjunto era muy fino y bonito, digno de apreciar con más cuidado, efectivamente era un traje rojo con una tanga my pequeña y ajustada, unos sujetadores muy finos y sensuales que realzaban mis tetas y las acomodaban muy bien. Como en el juego con mi primo siguió su curiosidad, me acerque, esta vez acarició con mucho cuidado los bordes de la tanga y mis pelos, me quede parada mientras me metía la mano por debajo de la tanga y me acariciaba el clítoris, me sujeto en sus brazos y me subió sobre una mesa mientras me chupaba los pezones, descendió por mi cuerpo chupándome hasta la vagina, me corrió la tanga y empezó a besarme los labios mayores y a abrirme de par en par mi vagina, se concentro en el clítoris y luego en el culo donde empezó a sacar jugo de mi húmeda vagina para aceitar mi ano y meter los dedos. Se levanto, diciéndome que no era justo que no conociera el primer pene que me iba a introducir, me lo puso en las manos y me lo acercó a la boca, por instinto lo cogí y empecé a conocerlo, olerlo, tocarlo, a subir y bajar con su ayuda para ponerlo más duro. Empezó a meterlo y sacarlo en mi boca mientras me metía los dedos en mi vagina llena de fluido, sacaba sus manos con cuidado porque sabía que era mi primera vez, luego empezó a darme lengua en el clítoris y a sacarlo de su capuchón mientras metía sus dedos por todas partes y se tragaba todos mis fluidos, lo que hizo que me provocará una segunda venida en la que empecé a chillar y a menear la cadera con mucha fuerza en su cara.

Enseguida me dijo que tenía una maquina que se utiliza para afeitar, que se ofrecía para desbastar el vello muy largo que se me salía por los bordes de la tanga para que se viera más bonito, como nunca me había depilado o cortado, me dio pena, pero él hacía todo tan tranquilo y normal que me convenció. Para que pudiera hacer mejor su trabajo, me sentó en una mesa alta, me quito la tanga y con las piernas abiertas prendió la maquina empezando por el monte de Venus hacia las piernas, sentí algo muy placentero mientras me podaban con mucho cuidado, luego bajo alrededor de los labios y hacia el ano, enseguida, me pidió que mirara lo bonito que se veía el vello más corto pero poblado. Faltaba la parte interior, donde colabore abriéndome bien los labios mayores, donde paso con mucho cuidado la maquina que vibraba sin causarme daño sólo estimulación, me relaje todavía más, cuando dejo la maquina entre la vagina y el año en donde empezó a subir y bajar hasta que me vine mientras me apretaba mis piernas sobre sus hombros y su cabeza.

Descansamos tomando vino en medio de tanto calor y ejercicio, mientras nos tocábamos los cuerpos desnudos empezó a decirme cosas sucias y a preguntarme si me había masturbado o si otro hombre me había tocado antes, le conté que un muchacho lindo me había recostado contra un muro y me había chupado las tetas y que a veces me masturbaba hasta 3 veces al día. Esto, le hizo poner el pene enorme y cabezón, nos estábamos masturbando mutuamente, deslizaba sus dedos por mi vagina y por el culo cuando él me confesó que me había visto el frondoso follaje entre mis piernas y desde entonces era un sueño cogerme y penetrarme sin compasión. Acomodo el pene en mis piernas, de lado busco la gruta y me lo metió con cuidado, mientras me besaba el cuello, me mordía y chupaba mis oídos, mientras me decía que me llenaría de leche, se vino luego de varias arremetidas.

Seguimos tomando vino en la botella mientras descansábamos, al rato se levanto, y me lleno de vino las tetas y la concha, me besaba la boca con pasión metiéndome la lengua, me mordió y chupo las tetas, mientras con cuidado me metía una vez más la polla en mi conchita, cuando ya estaba todo adentro, me agarro con sus manos por las caderas como si me fuera a romper y a meterlo y sacarlo como un animal, me levanto las piernas hasta la cabeza quedando toda a su disposición mientras lo sacaba y metía todo, diciéndome que con lo tupido que tenía el pelambre no hubiera sido posible observar mis agujeros a placer. Como se había venido dentro de mí, escurría mucho semen que sirvió para que empezara a meterme rápidamente los dedos por el culo mientras me lo clavaba por la vagina, al instante arremetió con mucho talento por el culo, paro un instante para que no me doliera, luego empezó un mete saca suavecito por mi ano hasta que empezó a darme con tantas ganas que me parecía que era feliz, como en un sueño disfrutaba mi cuerpo explorando mi ano, hasta sentí gusto mientras me lo sacaba totalmente y me lo metía de nuevo totalmente, le gustaba ver dilatado mi orificio por lo que me pidió que yo misma me clavara su polla a mi gusto y lo cabalgara. Me levante, frente a él me lo metí por el culo con cuidado, lo más duro fue meter su gruesa cabeza, luego empecé a subir y bajar mientras él me metía los dedos por la vagina, me pidió que lo sacara todo para ver cómo había quedado el hueco luego de la clavada, me ayudo a hacerlo varia veces hasta que se vino dentro de mi cuerpo, mientras me decía que era el mejor culo que se había tirado en su vida.

A pesar de que han pasado varios años, no he vuelto a tener un amante tan bueno, por lo que vale la pena recordar y describir esta historia erótica, con un hombre gordo y maduro, pero con gran experiencia que le falta a algunos. Creo que fui afortunada de que mi primera vez fuera tan salvaje y que me tratarán como a una verdadera sucia, que me rompieran el culo sin compasión y que me podaran mi peluche para deleite de un hombre que realmente me deseaba.

Correo: osofrio@gmail.com


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