Relato porno el principio de mi vida sexual con el novio de mi amiga

Luca cumple cinco años, lo veo tan grande, tan lindo, corretea por acá y por allá con sus amiguitos del colegio y del barrio, ya comieron todas esas porquerías que le gustan a los chiquillos, tomaron la chocolatada, y en unos minutos será el momento de soplar las velitas y cortar la torta, mi angelito, mi inocente, mi vida.

El es todo amor, todo ternura, cada tanto viene a mi encuentro y me abraza y me roba un beso, hace lo mismo con Mirko, las palabras mamá y papá son naturales en sus labios, y nuestro mundo es perfecto.

Ya habrá tiempo para sentarnos a hablar, cuando sea más grande, cuando pueda entender, algún día sabrá que Mirko llegó a mi vida cuando él ya tenía dos años, y que hay otra historia detrás de la historia. Y no me importará decirle, porque en definitiva un padre es quién cría, educa, ama, acompaña y está presente en cada detalle de la vida, el que le cuenta un cuento, el que se preocupa cuando le duele la panza, y el que juega a la pelota, aunque sea cinco minutos, aunque esté muriendo de cansancio después de una jornada agotadora de trabajo, y esa persona era Mirko, el hombre que me hace mujer y al que tuve mucha fortuna de conocer y el que me sacó del pozo depresivo en el que me encontraba.

Tiempo atrás vivía con mis padres y mis hermanos varones, en una casa modesta en las afueras de la ciudad, una vieja casona que era de mis abuelos y en la que estábamos de prestado hasta que nos otorgaran un crédito hipotecario por el que mis padres venían luchando desde hacía muchos años y que se dilataba demasiado en el tiempo

Laura era mi mejor amiga en ese barrio humilde, vecinas desde pequeñas, la hermana que la vida no me había dado, compañeras en el mismo colegio, pero no en grado, ella me llevaba casi tres años.

Hablábamos mucho, demasiado, y ya en plena adolescencia ella se hizo dueña de mis secretos inconfesables, esos que jamás hubiera contado a nadie, ni a papá, ni a mamá

Llegaron algunos noviecitos pasajeros, sin compromisos, primeros besos y no mucho más, para nosotras eran solo juegos inocentes, primeras experiencias.

Laura fue la primera en tener relaciones, fue confidente conmigo en lujos de detalles, y si bien yo solo podía imaginar, la situación me despertaba mucho morbo y deseo.

Estaba llegando a los veinte años y aun no tenía mi primera vez, si bien era cierto que, gracias a mis desodorantes en aerosol, ya no era virgen, aun no conocía íntimamente a ningún chico.

Esos tres años que Laura me llevaba parecieron ser un montón en esos días de experimentar con el sexo opuesto, ella ya se había acostado con varios y mis temores me limitaban a seguir masturbándome en soledad.

Ella se puso de novia en forma formal, algo serio, fui una de las primeras en conocerlo, Marco, un rubio alto, de porte muy masculino, de torso y brazos marcados, una barba recortada al ras, con unos labios demasiados perfectos para un varón y unos ojos verdes de mirar profundo, tan profundo que esa primera vez que me miró directo a los ojos me sentí tontamente avergonzada y no pude más que bajar mi vista al piso.

Yo me puse muy mal en ese momento, mi corazón galopó en mi pecho, pero era un chico prohibido, el hombre de mi mejor amiga.

Supe por los labios de Laura, que Marco tenía veintiséis, era un nene de papá, de familia acaudalada, de negocios empresariales, vivía solo en un lujoso departamento en el corazón de la ciudad, era ladero de su padre en los negocios, tenía un par de coches, una moto enorme y siempre lucía impecable y mostraba en su día a día ese nivel social muy superior a nosotras.

Laura en esa confianza me contó que aparte de todo, de tener dinero, de tener pinta, de ser casi perfecto, tenía una verga enorme que la hacía gritar como perra, y solo podía imaginar y envidiar la fortuna de mi amiga

Un giro en mi vida me tomaría por sorpresa, al fin le otorgaban a mi familia ese buscado y bendito crédito inmobiliario y en un par de meses dejábamos la vieja y enorme casona de barrio de los abuelos para mudarnos a nuestro nuevo hogar, una modesta y pequeña casita a minutos del centro, moderna, íntima, nuestra y mis padres sintieron un orgullo enorme al poder tener algo que tanto habían deseado.

Así se habían acomodado las cosas, ahora la vida me ponía cara a cara con el domicilio de Marco, y a más de una hora de distancia de Laura, mi mejor amiga, su novia.

Eso no suponía mucho, pero traería consecuencias inimaginadas en ese momento para mí.

El cinco de noviembre festejábamos el cumpleaños de Laura en su casa, amigas, amigos, no podía faltar Marco, tragos, bailes, comidas, y más tragos, todo muy loco, con música a alto volumen, todo muy propio de jóvenes.

Habían pasado varias horas, y había bebido demasiado, le dije a mi amiga que pidiera un taxi o un remisse para volver a casa, había sido demasiado. Marco escuchó la conversación y se ofreció a llevarme de regreso, ahora éramos casi vecinos, además tenía por delante una jornada de arduo trabajo con su padre y para él también había sido demasiado.

Me sentí en una incómoda posición, se suponía que era el cumple de su novia, imaginé que terminarían festejándolo en la cama, me excusé por ello, pero Marco insistió, incluso Laura no vio nada extraño en la situación, pero a mí, ese joven me seguía avergonzando y me revolvía los pensamientos

Subimos al coche, más que un coche parecía una nave espacial, me ajusté el cinturón de seguridad y en segundos Marco estaba a mi izquierda y salíamos en el camino de regreso.

Apenas dejamos atrás la casa de Laura, su novio empezó a hablarme, sin perder tiempo, me dijo algo como

Cuando piensas tener novio? estás crecidita ya, no lo crees?

Respondí con una sonrisa nerviosa

Apuesto que nunca estuviese con un chico, adivino que aun eres virgen, cierto?

Maldije por dentro a mi amiga Laura, y asumí que su boca era un puente de dos manos, como me contaba todo a mi acerca de su novio, se hizo evidente que a él le contaba también todo sobre mi, Marco me sacó de mis pensamientos

Sabes que eres una chica muy bonita, demasiado bonita que pudiera tener a cualquier chico que quisieras tener

No era tan tonta para creerme sus palabras, no era tan bonita, nunca lo sería, pero me gustaba sentirme adulada

Sin decir más, mientras conducía, tomó con su mano derecha la mía izquierda y la llevó entre sus piernas, sentí bajo la tela de su pantalón una cosa dura y enorme, me llevó a apretarla con suavidad y no pude más que tragar saliva y morderme los labios, la sobé un poco y sentí la dureza de mis pezones y la forma en que mi ropa interior se mojaba en forma incontenible, pero recodé a Laura y retiré la mano con premura, estaba mal, estaba muy mal.

Marco se carcajeó y me dijo

Te gustó cierto?

La luz roja de un semáforo detuvo nuestro andar, Marco aprovechó la oportunidad de tener ambas manos libres y sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, soltó la hebilla de su cinto, aflojó botón y cierre de su pantalón y buscando bajo su ropa interior sacó una terrible verga, dura como piedra

Estaba acalorada, apretaba mis piernas, sentía latir mi conchita y aunque no quería mirar, mis ojos se iban sin remedio a ese monumento de carne, era blanco espigado y con un glande rosado rojizo, más largo y gordo que la palanca de cambios del coche, era la primera vez que veía uno en directo, y si bien no tenía patrones para comparar, a mí se me antojaba demasiado enorme

Relato porno el principio de mi vida sexual con el novio de mi amigaYa con el coche en marcha el volvió a tomar mi mano, solo que ahora la llevó sobre el cuerpo de su pija, cerré los ojos, suspiré jadeando por un deseo innegable y empecé a mover mi mano hacia arriba y hacia abajo, dejando que él me guiara en su camino de placer. Noté que no alcanzaba a envolverla en mi mano, y que a pesar de todo lo que había imaginado, sabía poco y nada del sexo opuesto

Marco manejaba muy despacio, como prolongando el tiempo y yo solo me concentraba en jugar con su herramienta, ya no podía resistirme a ese deseo contenido.

En algún punto del camino, él soltó mi cinturón de seguridad y pasando su mano por mi nuca dijo algo como

Necesito tu ayuda para no manchar todas mir ropas

Y me dejé caer, de lado, entre su pecho y el volante, no podía resistirme, el me siguió empujando la cabeza hacia abajo y no supe que hacer más que sentir su glande en mi boca y cerrar los labios sobre él, mientras el con su mano sobre la mía ahora me hacía acariciarlo con fuerza y rapidez.

Sentí unas contracciones y una flema espesa y de un raro sabor empezó a llenar mi boca, entendí que estaba acabando y solo tragué rápidamente porque volvía a eyacular y lo hacía muy rápido.

Como una novata temí ahogarme, tenía los ojos grandes y abiertos con la mirada perdida en el apoyabrazos de su puerta y solo dejaba que sus jugos pasaran con rapidez por mi garganta hasta que su canilla comenzó de cerrarse.

Cuando todo había terminado, me senté nuevamente en mi asiento, y mientras me ajustaba nuevamente mi cinto, no dejaba de saborear lo que aún tenía en la boca, me relamía los labios como una gata y si bien no era lo rico que había imaginado, y seguramente lo haría nuevamente, Marco me sacó nuevamente de mis pensamientos para decirme un simple

Te gustó?

Y luego agregar

Quieres venir a casa? la pasaremos genial!

Una nueva luz roja detenía nuestro andar, esa luz roja me hizo reflexionar, en mi boca tenía el sabor al pecado y aun degustaba el sabor a semen del único hombre que estaba prohibido en mi vida, el novio de mi amiga del alma.

A pesar de que notara que mis flujos habían desbordado mi ropa interior y que moría en deseos, le dije que no, que estaba bien, y que solo me dejara en casa

Me dijo que me quedara tranquila, sería nuestro secreto y en ese amanecer me masturbé como nunca en la soledad en mi cuarto, esa vez, usando un desodorante de papá, que se ajustaba mejor a su tamaño.

Pasaron algunos días, Laura se había transformado en una persona que inconscientemente trataría de evitar, me dolía en el alma haber hecho lo que había hecho y cada vez que me cruzaba con Marco tenía un temor paralizante al imaginar que él pudiera abrir la boca, y solo no podía mirarlo a los ojos por el pudor que me daba recordar el tamaño de su verga y parecer sentir aun su sabor en mi boca.

Pero para mí mala fortuna, en mi mente no había lugar para soñar con otro hombre, era solo él, el único, y justo con el único que estaba prohibido.

Marco se había transformado en un amor demasiado platónico, me había enamorado de ese chico como una novata principiante, y a pesar de todo, me juré ignorarlo, mi amiga era más importante y solo no podía jugar a sus espaldas.

Sin embargo, el destino me jugaría en contra.

Ese fin de semana había ido con mis hermanos mayores al cine, a ver una película que estaba de moda en esos días, y unas butacas por detrás Marco estaba en la misma sala, en la misma función, en el mismo maldito momento, con algunos amigotes de ocasión.

Fue inevitable que me abordara al terminar la proyección, se presentó con mis hermanos como un viejo conocido, aunque la situación obviamente no los convenció, ellos podían entender que su hermana ya tuviera más de veinte años.

Marco me invitó a una cena rápida, le dije que no, sabía dónde terminaría, pero el insistió y mis hermanos, muy caballeros me soltaron la mano

Fuimos a un bar un tanto apartado, un tanto clandestino, obviamente a ninguno de los dos nos convenía que algún casual conocido llevara cuentos a Laura, aunque solo fuera una inocente cena, sería difícil de creer.

Nos sentamos al final de todo, bien apartados, lado a lado apoyados contra la pared, teniendo visión de todo el salón.

Hicimos nuestro pedido y Marco no tardó en mostrar su jugada, sacó el tema de lo que había sucedido en el coche, si me había gustado, si lo íbamos a continuar, que quería más de mí, que sabía que yo jamás había estado con ningún hombre y que se moría de ganas por ser el primero, era un pulpo dialéctico y solo no podía con sus ataques, miré hacia abajo, la minifalda que había elegido de ocasión se había subido demasiado y sentía el frente tan húmedo como expuesto.

Una de sus manos se posó en mi muslo desnudo y buscó con celeridad llegar a mi conchita, se lo impedí porque me daba temor y me mordí los labios en deseos contenidos

Miré el entorno y llevé yo en contra ataque mi mano sobre su pija, es que no podía y él que era más ‘open mind’ que yo solo me dejó sobarlo.

Fue demasiado loco, pero bajo la mesa donde cenábamos, protegidos por el largo mantel y el sitio privilegiado donde estábamos, le acariciaba su enorme y dura verga con mi mano.

Era muy caliente, me encantaba y sentía como con el solo contraer mi conchita, pequeños orgasmos que ya no podía contener escapaban de mi interior, el momento se puso caliente, Marco me dijo que me detuviera, que dejara de hacerlo, pero me encantaba, y miraba en sus ojos el placer que le regalaba.

El me decía que ya no, que fuéramos a otro sitio, pero ya no despegaría la mano de su verga y no dejaría de mirar su rostro.

Lo sentí venir, era previsible, lo apunté hacia mi lado, él se mordió los labios y sentí sobre mis muslos sus jugos calientes, manchando todo, más y más, y tuve un orgasmo muy profundo que me arrancó un gemido.

Cuando terminamos nos reímos cómplices, mis piernas, el piso, el mantel, su pantalón, las sillas, había leche por todos lados y yo me lamía los dedos para limpiar mi mano, una locura total.

Discretamente nos aseamos con el mantel, sacó su billetera, dejó dinero de sobra sobre la mesa y casi nos escapamos riendo como tontos adolescentes, para nunca más volver, sin mirar atrás.

Fuimos hasta el coche, nuevamente me propuso llevarme a su departamento, pero nuevamente me negaría, como mujer con más corazón que cerebro, luchaba con mis ángeles y mis demonios porque no podía sacarme de la cabeza lo que le hacía a mi amiga del alma, a la pobre Laura, y él siendo hombre, con más cerebro que corazón, parecía no molestarle el hecho de jugar a dos puntas y podía conciliar el sueño sin remordimientos.

Se daría una situación que no estaba en mis planes, Laura y yo estábamos un tanto distanciadas, ella ya no me contaba de sus intimidades con Marco, se mostraba molesta e irritable conmigo, como si su sexto sentido la tuviera en alerta, como si sospechara algo, como si intuyera que le estaba jugando sucio a sus espaldas, y esa situación que podía haberme acobardado, solo sacó lo peor de mí.

Tampoco la relación iba bien entre ellos, no era por mi culpa, pero era evidente a los ojos de todo el mundo que esa pareja era incompatible, no terminarían en nada y yo me sentí con alas como para clavarme como cuña en medio de ambos, así que cuando Marco me invitó nuevamente a su departamento me hice rogar un poco, pero le dije que sí

Fui a su lugar un sábado al mediodía, el mismo preparaba el almuerzo cuando llegué y un aroma que abría el apetito se respiraba en cada rincón. Me dijo que me pusiera cómoda y mientras él estaba atento en la cocina, yo me perdí recorriendo su amplio y lujoso lugar, observando los finos detalles, los adornos, las terminaciones, y lo envidié un poco, ese muchacho estaba varios escalones más arriba en la escala social y económica, alguien que nunca había sufrido ni necesitado nada, todo lo que deseaba todo lo tenía.

A veces la vida es un tanto injusta, como Marco no iba a ser egocéntrico y engreído? tenía facha de sobra, tenía dinero de sobra, autos, propiedades, una verga impresionante, que le faltaba? podía cogerse a quien quisiera cogerse y ahí estaba yo, esperando por mi primera vez.

Almorzamos, el maldito también era buen cocinero, debí asumirlo y por más que intentara disimularlo, los nervios me mantenían en alerta, no podía evitarlo.

Después del postre, él vino directo hacia mí, era obvio que iba a cogerme, pero yo volví a rechazarlo, no podía, aun el pensamiento de que fuera el novio de mi mejor amiga y que yo tuviera miedo por mi virginidad solo me bloqueaban.

Y Marco pareció perder la paciencia con mis histeriqueos y tuvimos nuestra primera discusión, fue directo, por mis vueltas, por mis evasivas, me dijo que ya tenía veintidós años cumplidos, que dejara de actuar como una monja de convento y que no estábamos en la edad media, y si bien eran ciertas esas y otras palabras que me dijo, lo real fue que me dolieron sus golpes tan duros como realistas.

Luego de descargar su ira, las cosas se tranquilizaron, la calma luego de la tormenta, me pidió disculpas, le dije que no, que yo era quien tenía que pedir disculpas y todo se había complicado entre nosotros, me dijo de llevarme a mi casa nuevamente, si no estaba cómoda, pero yo le dije que no, sabía que si cerraba esa puerta en ese momento probablemente jamás se abriría nuevamente para mí.

Respiramos, me propuso un juego para distendernos, claro si es que me gustaban los juegos.

Le pregunté de que se trataba y respondió

Fácil, te cubro los ojos y dejo caer un alimento en tu boca, tú tienes que adivinar de que se trata, si aciertas cinco veces, tienes derecho a pedirme algo, y si erras cinco veces, seré yo quien tenga el derecho de pedirte algo como prenda

Pareció tan tonto como inocente, y realmente me sacó del pensamiento de discusión que habíamos tenido recientemente, sonreí, intrigada, y tomé la apuesta muy en serio

Me dijo que no tardaba, fue hasta su cuarto y trajo una máscara negra de esas para dormir, me dijo que tenía varias y las usaba asiduamente en sus vuelos, que eran muy buenas, me sentó convenientemente en una silla al lado de la mesa y me pidió que cerrara los ojos, luego puso la máscara cubriendo los mismos y se aseguró que no viera nada, de todas formas, no pensaba jugarle sucio

Marco me dijo que no me impacientara, tenía que preparar el menú de alternativas para tener todo a mano sobre la mesa

Pasaron unos minutos, en los cuales mi agudeza auditiva me dejaba adivinar que caminaba de un lado a otro, abría y cerraba el refrigerador, cortaba cosas sobre una tabla de madera y la intriga me podía.

Al fin, arrimó más la mesa a mi lado y me dijo que empezaríamos a jugar

Abrí la boca, más, más

Pidió

Sacá la lengua, levanta un poco la cabeza, así, así, la lengua más afuera por favor, ahí va la primera muestra…

Primero recibí un líquido un tanto espeso sobre mi lengua, no pude evitar que escurriera por mi pera, pero fue un regalo, el sabor a chocolate es inconfundible y muy agrandada de mi parte le enrostré que estaba adelante

Abrí la boca nuevamente para recibir y saqué la lengua todo lo que pude, esta vez el maldito dejó caer mayonesa y si bien adiviné y saqué más ventaja, a él no le molestó, por el contrario, empezó a reírse por mi cara de disgusto y la forma que escupía puesto que aún tenía el dulzor en la boca de chocolate.

Me acomodé, entonces dejó caer algún condimento picante, no podía distinguir ningún tipo de esos condimentos aceitosos y solo empecé a patalear como una chiquilla, gritando

Pica! pica! pica!

Pero mis gritos se cruzaban con sus risotonas que retumbaban en la habitación

Le dije que así no podía seguir, me ardía toda la boca y no podía distinguir una cosa de otra, me arrimó un vaso de agua para que bebiera un poco mientras aún se escuchaban sus risas de fondo, maldito, solo jugaba conmigo, entonces me dijo.

Para que veas mi buena fe, ahora te haré un regalo, abrí la boca y saca la lengua.

Empezó a jugar con algo sólido que evidentemente estaba en algún líquido, un almíbar dulzón y empalagoso me llegó a la garganta y cuando me permitió morder, el sabor inconfundible de una sabrosa frutilla me llenó de placer, él fue bueno conmigo puesto que me dejó comer dos o tres como para aliviar mi paladar.

Así las cosas, fue hora de seguir el juego, y lo loco era que solo pensaba en lo que estábamos haciendo, en ganar un desafío, lejos de un juego sexual.

Tuve que abrir la boca, volví a sacar la lengua, entonces apoyó una banana, lo distinguí de inmediato, y también supe que a él en esta oportunidad no le molestaba desperdiciar una oportunidad, solo jugaba con ella en mi boca, deslizándola hasta mi garganta, metiendo, sacando, con el juego lógico de una pija y solo me tenté a reírme, pero dadas las circunstancias, en mi cabeza sume chocolate, mayonesa, frutilla y ahora banana, estaba a punto de ganar el juego.

Cuando Marco se cansó, me pidió que nuevamente me acomodara, abriera los labios y sacara la lengua, entonces dejó caer un jugo ácido que lo sentí chorrear por mi pera y más abajo también, obviamente se trataba de limón y así se lo hice saber, pero el riendo me respondió

Perdiste! es pomelo!!!!

Seguí saboreando, tratando de comprobar, tal vez el solo jugaba conmigo, tal vez si yo hubiera dicho pomelo, él hubiera dicho que era limón, pero también era cierto que tenía una mezcla de sabores en mi boca que ya no podía distinguir nada de nada, y todo empezaba a repugnarme, él dijo entonces

Seguimos? estamos cuatro a dos, y tengo muchas ideas aun! pienso ganarte la partida

Y yo nunca fui buena perdedora, me gustaban los desafíos así que volví a abrir la boca y sacar la lengua, entonces Marco sacaría su as de la manga

Llegaría la próxima sorpresa para degustar, y un certero chorro de semen llenó mi boca, y otro y otro, el líquido espeso se depositó sobre mi lengua, y solo empecé a tragar, y más y más, como esa noche en el coche, maldito perverso, me desarmó con esa jugada, empecé a sonreír saboreando ese manjar y me limité a decir

Semen, es tu semen

El ya me había arrimado su pija a la boca para que se la chupara un rato y mientras yo me llenaba de placer, me dijo

Bien Berenice, llegaste a cinco, ganaste el juego, que quieres pedir?

A lo que yo respondí

Quiero que me cojas todo el día, quiero que me hagas de todo, que no me tengas piedad, quiero que sea una primera vez inolvidable y quiero cumplir cada una de las fantasías que tengo marcadas contigo

Marco entonces pasó sus fuertes antebrazos bajos mis piernas, llevando sus manos a mis nalgas, me levantó y me sentó de un golpe sobre la mesa y él se sentó en la silla que yo ocupaba, me recostó hacia atrás, levantó mis piernas y la falda naturalmente ya se había subido, estaba toda mojada, entonces él empezó a besarme el frente de la tanga, buscando saciar su sed con mi humedad, recorriendo los elásticos con la punta de la lengua, presionando con ella donde se ocultaba mi clítoris, sus manos inquietas ya habían buceado bajo mis ropas, mi sostén y de divertían jugando sobre mis pechos, acariciando mis duros pezones, aún tenía mis ojos ocultos y me sabía sexi, estaba al borde del mismo abismo

Arrancame la tanga! – le dije un poco implorando, un poco ordenando

El fue a un lado de mi cadera, tomó el elástico entre sus manos y lo hizo crujir hasta romperlo, Dios!, solo la dejó ahí, a mitad camino, pero fue suficiente para que llegara desde ese lado hasta mi sexo y sentí por primera vez el contacto directo de los labios de un hombre sobre mi intimidad, tuve uno de los orgasmos más hermosos que recordara, al menos hasta ese momento

Cogeme, cogeme toda! te deseo!

Marco entonces, mientras me sacaba los restos de tanga, me preguntó acerca de cuidarnos, le dije que no importaba, no estaba en mis días fértiles y soy un reloj suizo con esos días femeninos.

El me abrió nuevamente las piernas sobre la mesa, ya podía ver nuevamente y tomé su verga entre mis manos, Dios! estaba enorme, me asusté y cuando avanzó para penetrarme puse mi mano en su bajo vientre para impedirlo, le dije

Despacio, es mi primera vez! y con eso me vas a romper toda

El agradeció el halago hacia su mayúscula hombría y respondió

Tranquila, iré despacio, se tratar a una mujer y no te haré doler

Entonces lo sentí entrar lentamente, fue tocar el cielo con las manos y solo empezó a moverse muy rico en mi interior, que rico sabía! adentro afuera, más y más

Sentí un dulce dolor punzante en lo profundo, realmente la tenía grande, muy grande, habían pasado los primeros minutos de tensión y solo me entregué al gozo, naufragué en sus embestidas, él me miraba, me decía que era muy bonita, me pedía que me acariciara los pechos, yo le pedía que me los besara, que besara mis labios, que me comiera a besos y que me le metiera más, más, más adentro, que la quería más adentro! toda adentro! que no dejara de moverse tan rico como se estaba moviendo y mientras me acariciaba los pezones y el clítoris solo lo sentí venir

Marco sacó su verga y empezó a escupirme, su semen caliente saltó por mi vientre llegando a mis pechos, una vez, dos, tres, dejó sus jugos por mi pubis, incluso refregó su glande aun chorreando en mi clítoris, mierda, eso era lo que se sentía? y volvió a metérmela, mientras mis dedos jugaban con su leche solo volvió a cogerme con fuerzas, como una locomotora, y en menos de treinta segundos volvía a hacerlo, ahora sí, todo dentro, todo en lo profundo, grité como una cerda, y supe que era un camino de ida

El se retiró extenuado, tratando de recuperar la respiración, empezó a reírse

De que te ries? – pregunté con inocencia

Berenice, Berenice, al principio tenías miedo de que te lastimara, y al final, tenías más de veinticinco centímetros dentro y solo querías más? vaya mujer!

Me dio un poco de pudor, me sentí puta, su verga era tan grande y rica que ni cuenta me había dado del tamaño de mi conchita excitada

Me tomó de la mano, fuimos por una ducha, donde volvimos a hacerlo, y así seguimos durante toda la tarde, probando todas las posiciones, él fue mi guía, y me gustó cabalgarlo, que me lo hiciera en cuatro, de parados, de sentados, sobre la mesa, en el baño, en la cama, todo, todo era perfecto

Al anochecer, solo paramos para cenar algunas cosas improvisadas, Marco estaba casi desnudo, apenas un slip negro le daba un toque muy masculino, con su porte atrapante a contraluz, con esos ojos verdes que me hipnotizaban y esa sonrisa compradora que me deshacía

Por mi parte, solo le había robado una camisa blanca de las tantas que tenía, solo eso, es que ya no tenía tanga, pero no me incomodaba en ese momento, su ropa me daba un toque sexi y me encantaba mostrarme semidesnuda para él

Le pregunté si le había gustado, si había estado bien, es más, cuantos puntos me ponía comparándome con las otras chicas con la que él se había acostado, incluso Laura, mi amiga.

Me dijo que él estaba feliz por mí, porque era mi primera vez, y si yo estaba bien, pues él estaba bien.

Y que yo estuviera bien podía sonar ambivalente, porque esteba plena, pero después de sus ocho orgasmos a lo largo de la tarde, lo cierto es que me dolía demasiado toda mi sexualidad, y a dura penas podía mantenerme sentada.

Pero yo iba decidida a jugarme el todo por el todo, y Marco ya parecía satisfecho, entonces, como de postre a la cena le dijo

Marco, sabés que quiero? que me la des por el culo!

El me miró tan incrédulo como excitado, lo había sorprendido, por la forma tan directa de pedirlo, con un lenguaje poco femenino pero que enloquece a los hombres, entonces le dije

Es que siempre tuve una fantasía muy marcada con eso, y a lo largo de la tarde, cuando me lo acariciaste con tus dedos…Ahhhh!

Marco no se haría rogar, me llevó al dormitorio, me acomodó en cuatro y empezó a lamérmelo y besármelo muy rico, a meter su lengüita, la puntita, y solo me gustaba y quería más, siguió ensalivando, metió un dedito, luego dos y empecé a dudar si había pedido lo correcto, me dolía un poquito

Entonces trajo lubricante artificial para untar toda su enorme pija para intentar penetrarme, guau! esto sí que dolía, lo hizo una vez, y luego otra, y le pedí que se detuviera un poco, tomé aire y lo dejé seguir.

Después de unos minutos de luchar, Marco me desvirgaba por detrás entraba y salía una y otra vez y yo sentía un dolor tan grande como excitante.

Gemía, gritaba, dolía, gustaba, me mordía los labios, lo insultaba, hasta que solo sacó su verga y como una manguera de bomberos empezó a llenar todo de leche, mis glúteos, mi concha, mi espalda, mis cabellos, me la volvió a meter y caímos rendidos por su propio peso, mientras aun me acariciaba mi adolorido clítoris, en una jornada me había regalado más orgasmos de los que había tenido en toda mi vida

Sobre el sexo anal tendría esa misma sensación que había tenido con mi primer oral en el coche, no era lo que había imaginado, pero sin dudas, tendría un largo camino de aprendizaje por delante, además, al ver los ojos llenos de placer de Marco, observando cómo me dejaba todo mi esfínter dilatado, bueno, eso era impagable para una mujer que deseaba satisfacer a su hombre

Era noche, quería quedarme a dormir a su lado, pero él me dijo que en mi casa estarían preocupados por mí, le dije que ya era una mujer mayor, y me dijo que él debería levantarse temprano para trabajar, me sonaron a pretextos, pero no quise forzar la situación.

A partir de esa noche empezaría a transitar mi camino de espinas, mi auténtico calvario, porque me cegué y me enamoré de ese hombre como de nadie, lo puse en un pedestal y fue una mierda porque siempre me sentía poca cosa para él, por su belleza, por su estatus, por su dinero, porque todo lo hacía bien, y solo no podía conformarme con una parte de él. Lo buscaba para coger donde fuera, y hacía lo que él quería que hiciera, le decía que lo amaba, el solo me respondía con sonrisa, me decía que necesitaba tiempo, que no lo ahogara, que no olvidara su relación con Laura.

Y si, estaba mi amiga, a la que ya no podía mirar a los ojos, y solo me sentía una mierda con ella, porque estaba robándole a su chico, y cada vez que yo sabía que ellos estaban juntos solo lloraba y los odiaba a ambos, no podía tolerarlo, solo no podía.

Pero el tiempo va acomodando las cosas en su lugar, y la misma Laura cortó con él, me sorprendió saber por sus labios que ya sabía de nuestra relación secreta a su espalda, y que no le molestara.

Laura me dijo que Marco era un bastardo, una mala persona, jamás amaría a nadie y para él las mujeres eran parte de su colección, que tarde o temprano me defraudaría, y que tanto ella como yo, éramos parte del juego, porque por si no lo había notado aún, había más mujeres en su órbita.

Fui una tonta, no le creí, preferí ignorarla, incluso enemistándome con ella en ese momento, supuse que era envidia, supuse que Marco me había elegido y hablaba por despecho, pero en lo profundo de mi ser sabía que decía la verdad.

Me tomó las manos y me dio

Te lo puedes quedar, es todo tuyo, pero recuerda mi consejo de amiga, estás tomando veneno.

Corría el mes de mayo, el día tres en el almanaque, con cara de preocupación y la intimidad necesaria le dije a Marco una noticia no esperada, saqué la prueba de embarazo y le dejé notar el positivo bien marcado, el frunció el rostro y me clavó una puñalada con sus palabras

Guau! y quien es el padre?

Sentí morirme, eso es todo lo que tenía por decir? quien era el padre? si sabía que solo me acostaba con él, él era mi único hombre y estaba tan enamorada, tan perdida que hacía cualquier cosa por él, pero estaba claro que para Marco yo solo era uno de los tantos agujeros disponibles para saciar su masculinidad, para marcar su hombría, una de su colección, y con lágrimas en los ojos tragué mis palabras y ya no quise hablar.

Marco me buscaría al día siguiente, después del enojo marcado que tenía, pero sería solo para complicar las cosas.

Todo empezaría bien, me dijo que lo disculpara, que había sido un tonto y no había medido las consecuencias de sus palabras, pero, no tardaría en arruinarlo nuevamente, cuando me dijo que iríamos a un buen médico, no era la primera vez y no sería la última, obviamente los gastos correrían por su cuenta.

No entendía, no entendía que abortar no era una opción, no lo habíamos buscado pero el embarazo para mí era el resultado del amor que yo le tenía, pero solo ahí abrí los ojos a la realidad para notar que mi amor no era correspondido

Me gasté todas las lágrimas de esta vida, tenía el alma desgarrada y mi mundo estaba de cabezas, pero tenía que levantar la frente y seguir adelante, Marco fue pasado, y mi amiga Laura fue presente, necesitábamos hablar, hablar de tantas cosas, la llamé, nos encontramos en un parque y caminamos sin rumbo fijo, llegamos a un bar, se llamaba ‘La esquina de Luca’, lindo nombre, por cierto, y yo estaba buscando nombre para él bebe que estaba en camino.

Conocería a Mirko tiempo después, un clavo para sacar otro clavo, y me enamoré de él, un hombre que vale la pena y no un bastardo sin corazón.

Soy muy feliz, por cierto, mi marido, mi hijo, no tengo nada por que quejarme, aunque en alguna noche de soledad, cuando hablo con mi conciencia, tengo que tragar saliva para no extrañar las preciosas cogidas que el me pegaba, aunque me destrozaba, aun me muerdo los labios recordando su terrible verga

FIN

Si te gustó la historia puedes escribirme con título EN EL PRINCIPIO a dulces.placeres@live.com


Imagen únicamente de carácter ilustrativo para este relato erótico…

 


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Relato porno el principio de mi vida sexual con el novio de mi amiga
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