Cerca de fin de año, como ya es costumbre hago un ritual de compras y en esta ocasión me disponía a visitar un Mall muy frecuentado ya que en él hay muchas tiendas y marcas de prestigio.
Después de un rato comencé a aburrirme sin encontrar nada que llamara mi atención y se me ocurrió darle un giro a mi visita.
Ese día llevaba puesto un vestido con un buen escote y en la parte de abajo llegaba hasta la mitad de mi muslo, una idea invadió mi mente, ir al baño a quitarme las bragas, luego probarme varios estilos y tipos de zapatos, entre ellos algunos de tacón alto.
Sin más me quite las bragas en el baño y entre en la primera tienda que encontré, allí en el fondo de la tienda observe al encargado junto a la caja registradora, era un joven de alrededor de 23 a 25 años, alto y delgado, de piel blanca y que se veía muy agradable, me acerque a él y le pregunte si podía atenderme, el rápidamente me dijo que si.
Me pregunto si estaba buscando algo en especial, yo le respondí que no y que quería probarme varios modelos, unos bajos y otros de tacón alto, el se fue por un momento y volvió con 4 pares, 2 tipo calzado muy cómodos y 2 más que eran de tacón tipo aguja muy altos.
Me acomodé en un sofá que estaba en ese mismo lugar, me probe el primer par, me puse de pie frente a un espejo grande que había en el lugar, pude observar a través del espejo como el encargado me miraba de pies a cabeza, me probe el segundo par para ver si el continuaba con su recorrido sobre mí y en efecto, pude confirmar que me comía con la vista.
Le dije que me probaría ahora los pares de tacón alto y él se ofreció a ayudarme, me senté en el mismo sofá donde el respaldo hacía que me recostara un poco hacia atrás, esa misma posición levantaba la falda de mi vestido bastante por lo que decidí cruzar mis piernas para no mostrar demasiado.
Una vez sentada en ese sofá, el me tomo del tobillo para colocarme los zapatos, en ese momento y de una manera muy delicada me acariciaba el tobillo mientras me ajustaba el calzado, luego me puse de pie para ver cómo me quedaban, casi inmediatamente él me dijo que me veía muy bien, que debería probarme el otro par.
Por supuesto él se ofreció a ayudar de nuevo, me quito los zapatos y comenzó a colocarme el segundo par, pensé que era el momento de abrir un poco mis piernas para mostrar un poco más y justo en ese momento el levantó la mirada logrando ver arriba de mi muslo, eso me excito mucho y sin darme cuenta abrí de golpe las piernas dejando mi concha al descubierto, al sentir el movimiento el levantó de nuevo su cabeza y pudo ver como mi concha estaba para que él la apreciara.
En ese momento él se puso de pie y me dijo que tenía otro par de zapatos que quería mostrarme, se retiró tardando unos minutos en volver, yo estaba super nerviosa por la escena que estaba viviendo con el encargado desconocido, con estos pensamientos en mi mente estaba cuando el regreso con una caja de los zapatos en cada mano, se agacho para estar de nuevo a la altura de mis piernas y me dijo con una vos de más nerviosa que tenía justo lo que yo necesitaba.
Ccuando bajé la mirada tenía la polla fuera del pantalón entre la caja y el zapato, era enorme, la recuerdo muy bien, era blanca y con la cabeza abultada, con venas que sobresalían de los costados, la tenía super erecta, se veía dura y era casi del tamaño del zapato que me estaba mostrando.
En ese momento sentí como mis pezones se ponían super duros, no tenía control sobre ellos, sentí como algo húmedo y caliente bajó por mi vagina y pensé si en verdad esto estaba ocurriendo.
El me dijo que en el parqueo tenía una camioneta con más modelos, si estaba interesada en acompañarlo él me los podría mostrar.
La verdad yo no tenía mucha cabeza para pensar, estaba excitada solo de pensar lo que hasta ese momento estaba haciendo y sin estar segura de que podía pasar si decidía acompañarlo al sótano del Mall.
En un momento de arrebato decidí arriesgarme y dije que si.
Continuará…





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