Chica con polla por una noche – Relato erótico lésbico

Siempre he tenido la fantasía de tener algo más entre mis piernas y no es que quiera ser un hombre, tan solo que el hecho de imaginarme cogiendo con mi chica con una polla que me pertenece me pone un buen.

Al principio le contaba estas cosas a mi novia y ella se notaba aborrecida ya que decía no sentir interés por el miembro masculino. Yo ya no dije nada del tema porque no quería incomodarla.

Relato lésbico de una chica con polla por una noche

Pero un día… en nuestro aniversario llegó y me bajó los pantalones, me colocó un arnés entre mis piernas me subió el pantalón y me dijo, ahora sí, ya nos vamos a cenar. Me quedé boca abierta por la situación, al querer decir algo me calló con un beso y me dijo: ¡shh!

Me sentía extraña con algo abultado en mis pantalones pero me sentía también con poder y deseo. Durante la cena mi novia me estuvo acariciando por debajo de la mesa con sus manos y con la punta de sus pies. Sé que realmente lo que traía puesto no es algo real que siente pero con la excitación que me provocaba aquella situación en verdad sentía que eso me pertenecía y cada vez se volvía más erecto.

Chica con polla por una noche - Relato erótico lesbicoNo traía sujetador y mis pezones comenzaban a notarse a través de mi blusa, por momentos me rozaba con la yema de mis dedos disimuladamente mis pechos. Ella me miraba fijamente y se mordía el labio como sabe que me gusta, comenzaba a sentir como me mojaba y las bragas se pegaban a mi vagina de tan lubricada que estaba.

Acabando la cena nos fuimos a un antro, ya traía unas copas encima y eso me ponía aún más caliente y coqueta.

Mi novia es una chica super sensual y no lo digo solo porque sea mi chica si no porque… bueno, ustedes juzguen; es delgada de tez clara, tiene ojos grandes de color miel que a veces se tornan verdes, labios grandes y carnosos, mirada traviesa, coqueta y dulce a la vez, su cabello es ondulado y largo de color rojo, su nariz es pequeña y es el adorno perfecto para su rostro. Sus pechos son grandes y tiene una cinturita, su trasero es redondo y sabroso, sus piernas son torneadas y aparte de todo su voz es… bueno su voz es lo que ella quiere que sea, te endulza y si quiere te moja en un segundo con decir: Hola…

Imaginen a una chica así de 24 años, guapa y hermosa, dulce y sensual con un vestido debajo de las pompis, pegado al cuerpo, con un escote que baja hasta el ombligo y unas zapatillas altas y delgadas. Todo ese conjunto me estaba haciendo sudar de lo excitada que estaba, aaah como me gusta esta mujer!.

No había mesas disponibles así que llegamos directas a bailar, la voltee y pegué sus pompis a mí. Ella sentía mi bulto y reía coquetamente, se me repegaba mientras bailaba sensual y lento al ritmo de la música. Volteó, pegó sus pechos contra los míos y se endurecieron más mis pezones, sentía cosquillas en mi vientre y el sudor corriendo por todo mi cuerpo.

Se acercó a mi oído y me dijo: quiero la polla de papi en la boca, se dio la vuelta y se fue. Sentí como chorreó mi vagina cuando me dijo eso.

Inmediatamente la seguí, estaba en el baño y sin importarle quien estuviera me jaló y me metió al baño con ella. Me bajó los pantalones, se hincó frente a mí y me sacó la polla. Sin pensarlo se la metió a la boca y se la tragó, yo gemí fuerte, estaba muy excitada con aquella vista, me la lamió de la punta hasta atrás varias veces y jugó con su lengua en la punta de mi polla.

Después de un rato de chuparla y tragársela, la tomó con sus manos y la puso entre sus grandes bubis, la movió hacia arriba y hacia abajo una y otra vez mientras agachaba la cabeza y chupaba mi punta. Mientras la observaba me masturbaba manipulando mi clítoris, cuando estaba a punto de venirme me dijo… aun no.

Chica con polla por una noche - Relato erótico lesbicoSe levantó, se puso de espaldas pegada a la puerta, se levantó el vestido y me dijo: ya sabes que quiero. La tomé de la cintura, la empujé contra mí y la penetré con fuerza. Mi polla resbaló con facilidad ya que estaba muy lubricada, sus flujos corrían por sus piernas como si su vagina escupiera agua. La azoté contra mí una y otra y otra vez, la música nos daba la libertad de gemir, gritar y patalear. La solté de la cintura y agarré sus pechos fuerte, los masajeaba a mi antojo. Luego puse una mano sobre su cuello y la otra en su cintura, la jalaba hacia atrás y así veía su boca cuando gritaba: dale más papi, dale!. Dame tu polla caliente y dura, dáselo a mami!.

Luego gritó, me vengo , me vengo! Y se retorció dejándose caer hacia mí, se repuso, me arranco el arnés y me chupó el clítoris, estaba tan erecto que apenas succiono y me vine en su carnosa boca…

Sin duda ese fue mi mejor aniversario.


Imágenes con caracter ilustrativo nada más, para el relato chica con polla por una noche.

 


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