Cogerse a mi esposa, una fantasía cumplida en este relato porno

Hola como están, me llevó año y medio convencer a mi esposa para satisfacer mis fantasias sexuales, para que tuviera sexo con otros hombres distintos a mi, y aquí les voy a contar un relato porno de como pude al fin ver a otro cogerse a mi esposa. Fue una tarea difícil, tortuosa y en momentos de tensión, pero al final lo logré. También no fue nada fácil, convencerla para que me permitiera estar presente y poder gozar viendo cuando se la estuvieron cogiendo.

Tampoco fue nada fácil, plantearles y pedirle a los hombres que yo deseaba estuvieran en la cama con mi esposa. Al proponérselo me veían como un ser extraño, al pedírselo la ansiedad y emoción se apoderaban de mi, los temores no me abandonaban, tuve que utilizar una gran cantidad de energía, de tiempo, de recursos y fundamentos verbales, para poder convencerlos de que no habría ni tendrían problemas de ninguna indole, si me hacían el favor de cogerse a mi esposa.

Les decía que ambos ya estábamos en el mismo canal y de acuerdo para que se consumara la fantasía sexual, que no se preocuparan, que iban a gozar y disfrutar al máximo cogiéndose a mi esposa, que solo era cuestión de que no tuvieran temor y que actuaran y procedieran como si se tratara de una mujer desconocida y que cuando ya estuvieran en la cama con ella, deberían hacerlo con toda naturalidad y sin miedos.

La primera experiencia con el primer hombre que tuvo el privilegio y la dicha de cogerse a mi esposa, se lo narro a continuación.

Cogerse a mi esposa, una fantasia sexual cumplida

Como ya les he contado, lo difícil que me fue convencer a mi esposa para que les diera las nalgas y la panocha a otros hombres, finalmente llegó el día, en que hablé con Ricardo, viejo compañero de la escuela. Le comenté que si podía hacerme el favor de cogerse a mi esposa. Platica y verborrea, pero al final aceptó y le dije que le metería la verga a mi esposa en mi casa, que yo estaría dentro del closet.

Llegué a casa por la noche y le comenté a mi esposa, que ya estaba hecho, que hablé con Ricardo y que aceptó estar en la cama con ella el sábado. Mi esposa me preguntó que si estaba seguro de lo que iba a suceder con Ricardo. Me dijo que después no aceptaría reclamos u ofensas de mi parte de ninguna índole. Le respondí, amor, no te preocupes eso no sucederá, solo piensa en lo mucho que disfrutarás teniendo la verga de otro hombre penetrada por el hoyo de tu panocha y debes coger como si estuvieras cogiendo conmigo.

Llegó el sábado y a las 19:00 Hrs. Ricardo llegó a nuestra casa, mi esposa lo saludó y le dijo que le daba gusto volver a verlo después de algún tiempo sin verlo. Pasamos a la sala, tomamos refresco y estuvimos platicando, 15 minutos después, mi esposa se dirigió a la recamara, para prepararse y regresó a la sala vestida con un camisón corto que le llegaba abajito de las nalgas, color rosa, totalmente transparente. Mi esposa ya no traía puesto el sostén, se le veían deliciosas las chichis y los negros pezones, traía puesta una tanga de hilo dental color vino, se le veía precioso.

Un amigo aceptó cogerse a mi esposa

Ricardo se levantó y la atrajo contra su cuerpo, la estuvo abrazando, le besó la frente, las mejillas, le acarició la espalda y la besó en las orejas.

Mi esposa, le pidió a Ricardo que se despojara de la ropa, yo traje una silla del comedor para que Ricardo colocara su ropa, quedó desnudo con solo la trusa azul puesta y ambos comenzaron a toquetearse, acariciarse, abrazarse y besarse.

Entonces tomó en sus brazos a mi esposa y cargando la llevó a nuestra cama, la colocó con mucha delicadeza, para ese momento pude ver que Ricardo ya tenía la verga parada, se le notaba bastante bajo la trusa.

relato porno de cogerse a mi esposaMi amigo se montó sobre mi esposa, que aún tenía puesto el camisón, le pregunté a Ricardo que si era necesario que me colocara dentro del closet, para presenciar y ver como le iba a meter su verga a mi esposa, me contestó que no era necesario, pero me pidió que yo también me despojara de la ropa y eso hice.

Ricardo se bajó de encima de mi esposa, con delicadeza la despojó de la tanga y quedó ante el la gigantesca, carnosa, peluda, granosa y prieta pichorra de mi esposa. Separó las piernas de mi esposa, la colocó en la orilla de la cama, el se hincó sobre la alfombra y pude ver como toqueteaba, agarraba y acariciaba la pichorra de mi esposa, alisaba los largos, negros y gruesos pelos que cubrían los carnosos y granosos labios vaginales externos de la pichorrota de mi esposa.

Le levantó las piernas y quedó ante él el prieto, fruncido, velludo y apretado agujero del culo y las nalgotas de mi esposa. Ricardo deslizó las yemas de sus dedos, sobre el agujero del culo de mi esposa, la veía como se revolcaba de un lado a otro y se escuchaban leves gemidos, mientras Ricardo disfrutaba de su pichorra, su culo y sus nalgas.

Pude ver el momento en que Ricardo penetró uno de sus dedos dentro del agujero del culo de mi esposa, 2 o 3 minutos después le metió un segundo de sus dedos, pude ver a mi esposa disfrutando, permanecía con sus  ojos cerrados y ya estaba sudando.

Ricardo sacó los dedos del culo de mi esposa y pude ver el momento en que comenzó a lamer, chupar y mamar la caliente y mojada panocha a mi esposa. Le chupó el clítoris, le chupaba los labios vaginales exteriores e interiores, deslizaba la lengua a todo lo largo y ancho de la rojiza y mojada rajada de la panocha de mi esposa. El deslizamiento de la lengua terminaba en el agujero del culo de mi esposa, estuvo lamiendo, chupando y mamando la panocha, por espacio de 15 minutos, ambos estaban sudorosos y jadeantes.

Mientras tanto yo estaba excitado, emocionado y con una enorme ansiedad de ver a Ricardo practicando todo tipo de sexo oral a mi esposa en su panocha y en su culo, daba gracias a Dios por haber permitido a que mi fantasía sexual se haya hecho realidad de ver a otro hombre distinto a mi disfrutara y gozara con su pito, la panocha, el culo y las nalgas de mi esposa.

relato porno de cogerse a mi esposaEscuché cuando Ricardo le dijo a mi esposa, ahora cariño colócate en 4 patas y abre lo más posible tus piernas, cuando mi esposa ya estaba colocada, ante Ricardo quedaron las nalgotas, el agujero del culo, la prieta abertura de las nalgas y la parte posterior de la carnosa y peluda panocha.

Ricardo le separó las 2 nalgas y vi como comenzó a acariciar, apretar y mordisquear las nalgotas, mi esposa se contorsionaba del placer que estaba sintiendo. Ricardo en esta posición, lamió, chupó y mamó sin cesar el agujero del culo, la abertura de las nalgas y la panocha. Escuché que mi esposa le decía Ricardo por favor no te detengas, continua lamiendo, chupando y mamando mi culo y mi vagina, mmmmm.

Ricardo se despojó de la trusa, tomó su cabezona, larga, dura, gruesa, venosa, vibrante y caliente verga en una de sus manos y la dura lisa y brillante cabeza, la deslizó constantemente sobre el agujero del culo, sobre los carnosos y velludos labios vaginales externos y a todo lo largo y ancho de la prieta abertura que separa las dos nalgas, mi esposa gemía y le decía a Ricardo así precioso, así, sigue no te detengas, estoy sintiendo las palpitaciones de tu verga en mi culo.

Ricardo colocó su gruesa y larga verga en medio de las nalgas de mi esposa, Ricardo se movio de abajo hacia arriba y la verga se deslizó constantemente entre las nalgas de mi esposa, fue un hecho y escena inolvidable y se complementó, cuando Ricardo deslizó y frotó su duro y caliente pito sobre cada palmo de las prietas y granosas nalgas de mi esposa.

Viendo la verga que iba a cogerse a mi esposa

Mientras mi esposa sudorosa y jadeante estaba descansando sobre la cama, le pedí a Ricardo que si me permitía verle su verga, me preguntó ¿y para que quieres ver mi verga y mis huevos?. Le respondí para conocer la verga que va a enguir completa la panocha de mi esposa? Me respondió creo que tienes razón; Ricardo de pie frente a mi, me hinqué para ver y observar la verga que en unos minutos estaría hundida dentro de la caliente pichorra de mi esposa.

La verga de Ricardo bien parada y erecta como la vi, casi negra, cabeza de buen tamaño, aproximadamente 17 cms. de larga, gruesa como de 1 pulgada de diámetro, venosa, el tronco de la verga cubierta con bastantes pelos, él es bastante velludo de todo el cuerpo, huevos velludos, rugosos, invadidos de pequeños granitos, esto fue lo que disfrutó la pichorra y el culo de mi esposa.

Ricardo despojó a mi esposa del camisón, quedando ante él totalmente encuerada, le dijo a mi esposa chiquita quiero verte para disfrutarte, le dijo me fascina tu enorme panocha, antes no había visto otra tan grandota como la tuya, estás dotada de un gigantesco monte pélvico bastante peludo, me gustan tus nalgotas, tus chichis y pezones, tienes un rico culo y una excitante abertura de las nalgas, mamacita.

Ricardo le pidió a mi esposa que se acostara boca arriba y ya que estuvo en esta posición, el le montó a mi esposa, yo me coloqué sentado en cuclillas, detrás de Ricardo y estuve a punto de gritar como loco cuando pude ver el momento e instante en que la cabeza de la verga de Ricardo hizo contacto con la entrada del hoyo de la panocha de mi esposa y segundos después la enorme verga desapareció dentro de lo más hondo de la panocha de mi esposa.

relato porno de cogerse a mi esposaVi como los colgantes y prietos huevos estuvieron re pegados sobre el agujero del culo, mientras se estaba cogiendo a mi esposa, le chupaba y lamia los pezones, en cuanto comenzó a cogerse a mi esposa, se movía de atrás hacia adelante, se escuchaba el estruendoso chaca, chaca por la cantidad de fluidos que producia la pichorra de mi esposa por la constante fricción de la verga con las paredes vaginales interiores de la caliente y vibrante pichorra de mi esposa, en esta posición que le llaman la del misionero, Ricardo le metió su pito por espacio de 10 a 15 minutos.

Yo estuve disfrutando desde la retaguardia como entraba, salía la verga del interior de la panocha y veía las fuertes embestidas que le daba Ricardo a la pichorra de mi esposa con su dura vergota, ambos descansaron por espacio de 20 minutos.

Después de haber descansado, mi esposa dijo permítanme ir al baño, Ricardo le pidió que dejara la puerta abierta ya que quería escuchar el ruido de los orines cuando ella estuviera meando, mi esposa así lo hizo y pudimos escuchar el ruido y algunos gases. Mientras mi esposa estaba en el baño, Ricardo me pregunto, oye ¿quieres darle unas chupadas a mi verga?.

Le respondí ¿queeeeeeee?, me dijo, lo que oíste no te hagas wey? Le respondí que si eso lo podíamos tratar en otra ocasión y me contestó que estaba bien.

Mi esposa regresó a la recamara y Ricardo le pidió que se colocara en la orilla de la cama en cuatro patas. Mi esposa así lo hizo, quedando sus nalgas, su culo y su pichorra al aire, me volví a colocar a espaldas de Ricardo, mirando fijamente el hoyo de la peluda pichorra de mi esposa y con emoción indescriptible, nuevamente viví la experiencia de ver el instante preciso en que la cabeza de la verga separó los labios vaginales exteriores y pude ver como la gruesa y larga verga se fue deslizando al interior del hoyo de la pichorra de mi esposa.

Ya que la tuvo metida toda hasta dentro, Ricardo comenzó a moverse de atrás hacia adelante y pude ver como con el constante movimiento los huevos de Ricardo golpeaban la parte baja de la pichorra de mi esposa, que vivencia tan maravillosa, poder ver dentro de la pichorra que supuestamente solo era para que tu la penetraras, ahora verla penetrada y rellenada por la verga de otro tipo. Pude ver como la piel de Ricardo estaba en total contacto con la piel del cuerpo de mi esposa; escuché que mi esposa le dijo a Ricardo, precioso ya tengo ganas que te vengas y me eches tus mocos, ¿como ves?, Ricardo le respondio, ven, descansa un poco y en la próxima posición en que te voy a enterrar mi pito, me vengo y te echo mi leche donde tu me lo pidas.

Ricardo le pidió a mi esposa, que si mientras descansaban le podía prodigar unas ricas lamidas, chupadas y mamadas a su verga y sus huevos, vi que mi esposa frunció el ceño, me vio y con la vista asentí y aprobé que lo hiciera. Tomó la verga de Ricardo entre sus manos y comenzó a masturbarla de arriba hacia abajo.

La enorme cabeza de la verga aparecía y desaparecía dentro del prepucio, mientras tanto Ricardo le acariciaba las nalgas y le dedeába el agujero del culo, yo estaba pendiente, ni parpadeaba, para gozar del instante en que mi esposa le diera la primera lamida a la cabeza de la verga, la primera chupada y mamada tanto a la cabeza, al cuerpo de la verga de la punta al tronco, la vi lamer y chupar los huevos, vi como se introdujo las dos bolas dentro de la boca, lamiendo, chupando y mamando la verga y los huevos de Ricardo. Mi esposa lo hizo por espacio de 15 minutos, pude deleitarme viendo como con mucho placer agarraba, acariciaba y apretaba entre sus manos, los negros, rugosos, velludos y granosos huevos.

Como a las 4:00 am, Ricardo le pidió a mi esposa que se colocara nuevamente en la posición en que se la acababa de coger, Ricardo me pidió en forma casi inaudible, que si tenía un poco de crema, me dirigí al baño y traje un tarro de nivea, Ricardo le pidió a mi esposa, que abriera mas las piernas y que parara al máximo las nalgas.

Mi amigo pudo cogerse a mi esposa por el culo

Ricardo tenía frente a él y podía ver las nalgotas, las caderas y el agujero de mi esposa, abrió el tarro de crema y embarró una porción en la cabeza de su verga y otra porción la aplicó en el agujero del culo de mi esposa, en cuanto Ricardo se acercó a las nalgas de mi esposa con la verga lista para penetrarla, colocó la cabeza a la entrada del agujero del culo y pude ver como se desapareció la cabeza en el interior del culo de mi esposa, a quien escuche que dijo, Ricardo me duele no me metas tu verga por allí, me vas a lastimar.

Ricardo le respondió no te preocupes chiquita, te la voy a ir empujando despacito y cuando menos pienses ya tendrás mi pito clavado dentro de tu culo, hasta el tronco de mi verga solo sentirás mis huevos sobre tu panocha y mis pelos sobre tu cocxis, minutos después pude ver el agujero del culo de mi esposa, deformado y abierto al diámetro del pito de Ricardo.

Él comenzó a moverse muy lento de atrás para adelante, le preguntó cielo, te está gustando y estás disfrutando mi verga con tu culo? Mi esposa le respondió me está doliendo, pero sin problema estoy soportando el dolor; se la estuvo cogiendo por el culo por espacio de unos 5 minutos, pero para mi fue maravilloso y placentero ver el culo de mi esposa rellenado con la gruesa verga de Ricardo.

Ricardo sacó su pito del culo de mi esposa y le dijo ya es tarde ya me voy a venir, pero donde quieres que te eche mis mecos, dentro de tu panocha, dentro de tu culo, en tus nalgas, en tus pezones y chichis, dentro de tu boca, en la cara, donde deseas que te eche mis blancos, calientes, espesos y olorosos mocos? Mi esposa le dijo, me acostaré boca arriba, móntame, cógeme con fuerza y violencia aunque me hagas sangrar mi panocha, pero échame tu semen hasta lo más hondo de mi pichorra.

relato porno de cogerse a mi esposaRicardo se montó encima de mi esposa, le enterró de un solo empujón la verga, ambos comenzaron a moverse como torbellino y sin desenfreno, mi mujer gritaba desesperada, papito, papito ya vente, estoy con ansia esperando tus mocos, mi panocha ya los reclama, vamos papito, Ricardo comenzó a gemir, bramar, balbuceaba, puso sus ojos en blanco y pude percatarme que se vino y su verga vomitó chorros de mocos dentro de la panocha de mi esposa.

Ricardo se rodó sobre la cama y quedo desfallecido y jadeante al igual que mi esposa, yo abrí sus piernas y disfrute viendo como un pequeño hilillo de blanca leche, salía del interior del hoyo de su pichorra; era tanta mi excitación y deseo, que decidí y lo hice, le lamí y chupeteé la peluda pichorra de mi esposa, se la dejé limpia a lamidas, chupadas y lengüetazos.

Nos dormimos casi a las 5:00 am, afortunadamente ya era domingo.

Mi esposa se quedó bien dormida y hasta roncando, Ricardo se durmió en medio de mi esposa y de mi, yo ya estaba rendido y en cuanto puse la cabeza en la almohada me quedé bien dormido.

El domingo ya de día, entre mis sueños, sentí que alguien me estaba acariciando las nalgas y toqueteándome el culo, de inmediato me volteé y le pregunté a Ricardo que, que era lo que pasaba, quedito me dijo, ¿como ves si dejas que te meta mi pito?, le respondí no, aquí esta mi esposa, que te parece si eso lo conversamos en otra ocasión con más calma. Me respondió que si, tomó una de mis manos y la dirigió y colocó sobre su verga, para no hacerlo sentir mal o incomodo, estuve agarrando y acariciando su verga y sus huevos.

Agarrar, acariciar su verga y sus huevos, no es comparable con el gran favor que Ricardo me hizo, al meterle su verga a mi esposa, estoy agradecido con él, ya que nos hizo felices a mi esposa y a mi. Dios lo cuide, pero ante todo que proteja esa verga y esos huevos que hicieron cimbrar y gemir a mi esposa.

Nos levantamos como a las 14:00 pm, los tres continuábamos desnudos…

Deseo les agrade esta narración, real excitante, emocionante y estupenda.


Imágenes de caracter ilustrativo (no reales) para el relato porno cogerse a mi esposa

 


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