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Mi primera relación sexual lésbica – Relato porno lésbico

Hola, mi nombre es Marisol y la historia erótica que voy a contar sucedió hac unos meses. Fue mi primera relación sexual lésbica. Tengo 29 años y estoy casada, mi matrimonio desde el principio va muy bien, quiero muchísimo a mi marido y soy realmente feliz.

En el plano sexual se puede decir que no estoy descontenta en absoluto con mi vida, ya que mi esposo y yo procuramos siempre romper una posible monotonía para no hacer la relación muy aburrida.

Yo trabajo desde hace 3 años en un periódico de ámbito provincial, somos bastantes personas en la oficina y me siento muy a gusto con mi trabajo y con mis compañeros.

No hace mas de dos meses que para cubrir un reportaje nos encargaron a una compañera y a mí junto con un fotógrafo desplazarnos a otra ciudad, Valencia concretamente. Allí llegamos un jueves por la mañana para cubrir la noticia por la tarde y regresar el viernes en la tarde de nuevo cada uno a su casa.

Una vez realizamos nuestro trabajo en el tarde del jueves fuimos a cenar los tres juntos a un restaurante próximo al hotel. Al salir decidimos ir dando un paseo en lugar de tomar un taxi, eran sobre las 11 de la noche. Llegamos a una zona de pubs y nos animamos todos a tomar algo.

Entramos en un local con mucha gente, música alta y mucho humo. No suelo tomar alcohol casi nunca pero mi amiga Vanesa insistió y Rodrigo, el fotógrafo también, así que en cuanto quise darme cuenta tenía en mis manos un cubalibre. Nos quedamos sentados en una mesa viendo pasar a la gente y mirando como bailaban otras parejas.

El comunicarse en aquel ambiente era difícil pues con mucha dificultad se podía escuchar algo que no fuera otra cosa que la música muy alta del local.

Yo tenía a mi lado a Vanesa y a Rodrigo enfrente de mí. Vanesa es una mujer ya de 37 años, con unos pechos grandes, entradita en carnes pero que se muy bien, divorciada y con dos hijos. Rodrigo el fotógrafo era un chico joven de 23 años, que llevaba trabajando con nosotras 5 meses, no muy guapo el chico pero si se veía buena persona y tenía un cuerpo que no estaba nada mal.

Entre el ruido que había apenas podíamos mantener un conversación, solo casi gritando se podía entender lo que nos decíamos. Sin darme cuenta en mis manos estaba ya el segundo cubalibre, que sumado al vino de la cena hizo que fuera pillando un puntito en el que ya no era yo misma.

En una ocasión en la que Vanesa se acercó a mí me susurró al oído que mirara a Rodrigo, yo lo miré pero no vi nada fuera de lo normal, mas que a un chico tomando algo y mirando como bailaban unas chicas próximas. Pero Vanesa regresó de nuevo y me dice:

– Mira Marisol, mírale el paquete como se le está poniendo!! Las muchachas parece que le gustan porque se ve que se le está poniendo dura la polla!!

Sin duda el alcohol estaba haciendo su efecto porque en otra situación no creo yo que me hubiera dicho eso nunca en la vida. Fuera como fuera la verdad es que le hice caso y pues disimulando un poco bajé mi vista al paquete de Rodrigo, no voy a esconder que al decirme eso mi amiga despertó cierta curiosidad en mi, no escondo que soy algo morbosilla y curiosa.

En verdad parecía que mi compañero se había calentado un poquito porque tenía un poco abiertas las piernas y tal como estaba sentado se veía el paquete que tenía, y algo duro parecía que quería asomarse, levantando levemente su pantalón en esa zona.

Vanesa se acercó y me dijo que estaba pensando en descalzarse y por debajo de la mesa poner su pie sobre su paquete a ver que hacía o que decía Rodrigo, que a ella no le importaba, y a el seguro que con el calentón le apetecería mucho follarse a una mujer madura como ella con ganas de sexo con chicos jóvenes y bien dotados.

Me contaba Vanesa que hacía ya tiempo que no sentía el gusto de que una buena polla, dura y grande la penetrara bien hasta el fondo.
Yo poco más podía hacer que escucharla, por mí pasaban un sinfín de sensaciones, y de vez en cuando observaba el paquete de Rodrigo mientras él, ajeno a todo, seguía mirando bailar a la gente y de vez en cuando nos miraba.

Llegué a pensar que en ese momento tan caliente estaba Rodrigo como mi amiga Vanesa, pues se la veía excitada, y yo allí casi en medio estaba empezando a excitarme un poco también pensando en la situación que se podía llegar a dar.

Después de unos minutos Rodrigo parece que se animó e invitó a bailar a una chica joven que allí se encontraba, poco después se despidió de nosotras y nos dijo que ya nos veríamos al día siguiente en el hotel.

Vanesa y yo nos miramos y sonreímos, con lo bien que lo estábamos empezando a pasar y nos quedamos sin chico.

Ya era sobre la una de la noche, la música bajó un poco el volumen y se podía hablar más cómodamente.

Y así fue mi primera relación sexual lésbica

Decidimos irnos ya la hotel que estaba a cinco minutos de allí. Subimos a nuestra habitación, la cual compartíamos las dos. Abrimos el minibar y nos tomamos un último trago mientras charlábamos un poco de todo lo sucedido. Vane me confesó que la verdad estaba algo caliente, y de haber estado en casa habría echo uso de su consolador para masturbarse pensando en el paquete de Rodrigo.

En ese momento sonó mi móvil, era mi marido que quería darme las buenas noches y preguntarme que tal había ido todo. Muy rápido le dije lo que estaba haciendo, que mi amiga estaba en el baño y que ya nos íbamos acostar ahora mismo, aunque a Vane le hubiera gustado tener un pene cerca para dormir más relajada le dije.

Le comenté lo del consolador de Vanesa y me dijo mi marido que como estaba yo, si también estaba excitada y le dije que un poco sí lo estaba.

Me propuso algo que al momento ni lo pensé bien, quizás de no haber sido por el alcohol lo hubiera rechazado, porque en la intimidad con mi esposo puedo ser muy puta, su puta y esposa zorrita, pero con otra persona no sabría como reaccionar.

El caso es que mi marido quiso que yo dejara el teléfono encendido y que colaborara con mi amiga. Al salir del baño me quedé mirándola, tenía un body ajustadito a su cuerpo, unos pechos bastante grandes, unas piernas largas y un culo estupendo para tener ya casi 40 años.

Se acercó a mi y me dijo, uff, sigo bien excitada sabes, me arrepiento de no haberme atrevido a nada con Rodrigo, ahora mismo necesitaba algo en mi coño y no mi consolador ni mis dedos. Sonreí y le dije que la comprendía, que si llevaba ya tiempo sin sexo seguro ya tendría ganas de sentir una polla dentro de ella…

Más cerca se puso de mi, se sentó a mi lado, no se que me pasaba, pero el roce de la piel de sus piernas con las mías me excitó. Me estaba poniendo cachonda con otra mujer o que es lo que me estaba pasando, tal vez el alcohol.

primera relación sexual lésbicaEl saber que Gustavo, mi marido, estaba al otro lado del teléfono imaginando la situación y escuchándonos me puso más caliente, con ganas al igual que Vane de una polla, esa que de seguro ya tenía Gustavo entre sus manos, dura y grande como siempre, calentita quisiera sentirla yo entre mis piernas.

Se me escapó un ligero suspiro que me delató, Vane me preguntó que si yo también me había excitado con Rodrigo y le dije que eso no, pero que si ella quería masturbarse adelante, que no me importaba, que incluso podía ayudarla. Vanesa no dijo nada, se acercó y puso su mano sobre mi rodilla, me miró a los ojos y luego fue su mano la que acarició mi rodilla, subió ligeramente y se deslizó sobre mi muslo, me dejé caer sobre la cama, boca arriba.

Vane fue subiendo aún más hasta con su mano llegar a mi braguita la cual acarició con las yemas de sus dedos. Dios me estaba poniendo muy caliente, no imaginé nunca que otra mujer me pudiera excitar tanto, pero lo estaba haciendo muy bien. Mi cuerpo se estremecía de placer cuando sus manos recorrían mis piernas y se acercaban poco a poco a mi sexo.

– ¿Te gusta Marisol? – me dijo, yo creo que ya te estás mojando, y yo también estoy muy mojadita sabes, quisiera que alguien me comiera el coño.

primera relación sexual lésbicaUff, si que me estaba gustando mucho, y si estaba bien mojadita, tanto que no pude evitar meter un dedo en mi coño y sentir como ya estaba muy mojada, mi coño palpitaba y estaba deseando también que una lengua lamiera mi clítoris.

– Vane estoy muy caliente sabes, y mi marido nos está escuchando por teléfono y de seguro ya se estará masturbando de escucharnos, tiene una polla grande y se le pone bien dura.

Vane me abrió las piernas y metió su cabeza entre mis piernas y comenzó a chuparme el coño, a lamerme el clítoris como nadie lo había echo nunca. Casi creo que perdí el sentido y no tardé mucho en correrme con la estupenda lamida que le daba a mi chochito caliente y húmedo.

Se quitó el body por completo y sus pechos rozaron mis pechos, era una sensación única que estaba provocando que de nuevo fuera a tener otro orgasmo, pero me frené un poco y comencé a lamerle sus pezones, mi lengua iba recorriendo sus pechos, al mordisquear sus pezones notaba como se ponía mas caliente, se agitaba y movía como una loca.

Me puse a mil de ver como se ponía cachonda gracias a mí, le metí un dedo en el coño y gimió de placer, al igual que gemí yo cuando su mano empezó a frotar mi clítoris, estabamos las dos muy mojadas y no tardamos en llegar al orgasmo y caer rendidas sobre la cama, cuerpo sobre cuerpo, desnudas del todo.

Fue una noche que no olvidaré, mi primera relación sexual lésbica, una experiencia sexual increible, y única hasta el momento, compartida a distancia y por teléfono por mi esposo que también lo pasó muy bien. Ahora tal vez nos animemos pronto a un trío con otra mujer, pues ya se que lo voy a disfrutar muy mucho.

Espero que les haya gustado esta experiencia que he vivido recientemente y que con mucho gusto les he contado.


Imágenes de caracter ilustrativo para el relato de mi primera relación sexual lésbica 

 



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