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Relato porno de mi primera vez en una reunión swinger con una amiga

La historia que voy a contarles es absolutamente real. Quiero comenzar diciendo que soy un hombre de 39 años, bastante morboso y que en los últimos 20 años me he dedicado a cumplir las fantasías sexuales que me han apetecido desde la adolescencia, además de explorar toda clase de situación erótica.

Mis apetencias me han llevado a relacionarme con mujeres y con transexuales que de una u otra forma han aplacado mis deseos más íntimos.

Lo que voy a relatar a continuación ocurrió hace aproximadamente cuatro años. Había conocido por Tinder a una de esa auténticas MILF de video porno. Vanesa es su nombre y promediaba los 40 años, de pelo morocho y flequillo renegrido, tetas enormes y cola sumamente apetecible.

Con Vanesa solíamos encontrarnos al menos dos o tres veces al mes. Nuestros encuentros eran puramente sexuales, consistían en un punto y horario de reunión y luego inmediatamente al hotel a darnos placer.

Encuentros intensos de 2 o 3 eyaculaciones sin preservativo dentro de la vagina, extensas chupadas mutuas y fantaseando siempre con hacer sexo en lugares públicos.

Esto funcionó así durante varios meses. Entablamos una cierta “amistad” e innumerables encuentros sexuales en diversos sitios.

Un buen día ella me comenta que conocía a una persona que organizaba fiestas swingers. Se trataba de una ex pareja de su hijo, una joven de unos 25 años hija del dueño de una disco donde se realizaban los encuentros.

Extasiado por la noticia no dudé en decirle que fuéramos apenas hubiera oportunidad. Yo siempre había fantaseado con ir a una de esas fiestas pero nunca lo había concretado con las parejas que tenía. Esta oportunidad era única, poder asistir a una fiesta de parejas liberales con Vanesa, que a esa altura ya era una compañera de aventuras sexuales.

Pasó el tiempo y entonces la invitación se concretó. La fecha fue un sábado por la noche, el lugar era disco ya conocida por ella. Era verano pero la noche estaba un poco fresca.

Llegué puntualmente a la puerta del lugar y casi al mismo tiempo la veo bajar de un taxi junto con otra mujer. Para mi sorpresa iba a entrar a la fiesta no con una sino con ¡dos mujeres!

El pulso se aceleró y sentía un cosquilleo en los testículos. Se acercaron, Vanesa me presenta a su amiga, una chica de unos 30 años, rellenita y aunque no muy bonita de cara ostentaba un cuerpo exhuberante.

Una vez adentro fuimos recibidos por la joven que era conocida de Vanesa y anfitriona del evento. Casi de inmediato nos habían acercado una botella de champaña y comenzamos a bailar los 3. El lugar estaba repleto de gente. Al poco tiempo comenzó un show de strippers lesbianas. La temperatura comenzó a subir.

Alrededor nuestro las parejas bailaban y las mujeres iban desvistiéndose. En un momento nos encontrábamos rodeados de mujeres con los pechos desnudos y muchas con las minifaldas levantadas, mostrando sus tangas y bailando.

En el piso superior se veía como una especie de balcón que rodeaba toda la pista de baile.

En un momento Vanesa me dice: “¿vamos arriba? Ahí está el lugar para tener relaciones”. De inmediato subimos los tres. Al llegar arriba la escena no podía ser más lujuriosa. Un lugar en penumbras lleno de sillones de cuero negro.

relato erótico fiesta swingerEn cada sillón grupos de hombres y mujeres desnudos o semidesnudos gimiendo y complaciéndose frenéticamente. La luz era tenue pero al acercarse podía verse con claridad lo que cada grupo hacía. En algunos sillones había 3 o 4 personas, en otros más de 5 o 6. El clima era increíblemente porno.

Se oía la música que subía desde la pista de baile y también los sonidos de las personas que chupaban y cogían y se masturbaban. Era algo realmente grandioso, orgiástico. Vanesa me llevó de la mano hasta un rincón.

Pasamos delante de varias parejas que cogían desesperadamente mientras otros manoseaban y se besaban. La amiga de Vanesa se perdió entre esa multitud de cuerpos así que llegamos solos hasta ese rincón donde había un sillón vacío. Hicimos lo que mejor sabíamos hacer: nos desnudamos y nos besamos a corta distancia de un grupito que hacía lo suyo, y rápidamente Vanesa comenzó a chuparme.

Mientras yo terminaba de sacarme la camisa ella ya tenía mi pija bien dura en su boca. Luego se puso en cuatro patas, me ofreció su culo y comencé a fifarla mientras no paraba de mirar a los que teníamos al lado. En un momento estiré mi brazo y comencé a acariciar el culo de una de las mujeres a nuestro costado.

Continuaba penetrando a Vanesa y cada vez sentía más próxima a dos de las mujeres que teníamos al lado. Una de esas mujeres se incorporó, se acercó a mí y me ofreció sus tetas para que se las chupe.

No sé cabalmente cuanto tiempo transcurrió. Solo sé que largué un pesado chorro de semen en el interior de la concha de Vanesa mientras las dos mujeres desconocidas gemían por sendos orgasmos con sus parejas.

Ese fue el climax. Recuerdo otras situaciones de esa misma noche que referiré en otros relatos. Hasta acá esta breve historia erótica que quería compartirles.


Imagen de caracter ilustrativo para este relato erótico de mi primera experiencia swinger…

 

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