Relato de sexo oral en el gimnasio con una desconocida

Si hay algo que detesto del gimnasio es que se encuentre llenísimo, por tanto, prefiero ir los sábados que hay muy poca gente y así me puedo sentir libre. Aquí les cuento ahora lo que pasó ese día en este relato de sexo oral en el gimnasio.

sexo oral en el gimnasioUn sábado por la mañana fui al gimnasio como de costumbre, mientras hacía mi rutina había una chica que notaba me miraba cuando ella creía que no me daba cuenta. La chica era guapa y decidí también darle algunas miraditas y juguetear un poco con el coqueteo.

Al terminar mi rutina me retiré a las duchas para darme un buen baño y salir refrescada. Cuando me quité la ropa y me metí a las regaderas escuché que alguien entró. Era esta chica misteriosa, yo le sonreí y me dispuse a bañarme. Las regaderas son cubículos pequeños donde se alcanza a ver solo la cabeza. La chica se metió al cubículo de al lado, se mordía los labios, abría su boca y sonreía seductoramente, cuando volteó y se dio cuenta que la miraba me dijo:

  • ¿No te gustaría ahorrar agua?

Sexo oral en el gimnasio con desconocida

Me quedé algo atónita por su atrevimiento y me sonrojé. Entre palabras cortadas le dije que era una buena causa. Ella salió de su cubículo y se introdujo al mío. En eso alguien entró a los baños, ella se hincó para no ser descubierta. Para mi mala suerte la persona que iba entrando era MI NOVIA, la cual supuestamente no iba a ir al gimnasio ese día.

Me puse nerviosa y le pregunté de mil maneras que hacía ahí. Me dijo que había cambiado de opinión y decidió ir. La chica misteriosa me abrió las piernas y comenzó a chupar mi clítoris. Di un pequeño salto y me reí, mi novia lo atribuyó a la conversación.

Mi novia se iba a acercar hacia mí y le dije:

  • Ya casi salgo de la ducha, porque no vas a terminar rápido tu rutina para desocuparnos.

Ella me notó extraña, simplemente creyó que estaba de mal humor, salió del baño y de inmediato le dije a la chica que se retirara. Ella se sonreía por mi nerviosismo y me decía:

  • Si ya estoy aquí…

sexo oral en el gimnasioSiguió lamiendo mi entrepierna con devoción y yo no pude negarme. Era muy delicioso y movía su lengua como experta, entrecerraba los ojos mientras trataba de observar que nadie entrara. Me succionó y me lamió de una manera apasionada y a la vez delicada al no lastimarme. La verdad es que para no conocerme en absoluto lo estaba haciendo de maravilla. Su saliva, su lengua, sus labios me excitaron tanto que no tardé en venirme. Ella se limpió la boca y salió de mi cubículo.

Ahora cada vez que la veo en el gimnasio me sonríe y yo solo intento que mi novia no se dé cuenta de la manera en que ella me mira y que no se entere del recuerdo que tenemos en común.


Imágenes de caracter ilustrativo nada más para el relato de sexo oral en el gimnasio


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