Relato porno de como me cogí una amiga casada

Quiero compartir un relato porno de el día en que me cogí una amiga casada llamada Rosa… la primera vez que lo hice y las siguientes ocasiones.

Un día, platicando con Rosa me preguntó que si le guardaba un secreto, ya que poco a poco me había tenido confianza,  le dije que sí; a lo que ella respondió; que si de verdad se lo guardaría, por supuesto que sí, no hay problema…

Me comentó que en días anteriores había descubierto en SMS  una comunicación que tuvo su esposo con una antigua novia, preguntándole que si era feliz con ella, él le decía en el mensaje que no importaba eso, que lo que importaba era que la quería volver a ver a solas en el hotel; Rosa me comentó que al llegar él de trabajar le reclamó, el porqué la había engañado con esa mujer, él se quedó callado y no respondió, ella lo corrió de su casa y le dijo que no lo quería volver a ver, él se fue aproximadamente una semana a casa de su mamá, regresó a pedirle perdón varias veces hasta que ella lo perdonó, advirtiéndole que una más y ya no regresaría…

Total, días después me comentó nuevamente que que haría yo si me pasara algo igual con mi esposa, a lo que le respondí, que a mí no me importaba si ella se iba a coger con otro, pero que fuera discreta y no me enterara, me dijo que ella no podía pensar igual que yo, pero si llegara a tener una aventura sería con alguien que le gustara, yo le respondí que se buscara a alguien con esas características y que si lo iba a hacer, que lo disfrutara.

Es que el otro día me puse una tanga y lo esperé acostada y él llegó y se puso a jugar con su celular, y después se fue a acostar y me destapé para que me viera en tanga de hilo dental y sin brassiere, se sonrió y se durmió;—me dijo—, a la siguiente noche pasó casi lo mismo, pero al dormirse levanté las cobijas y le empecé a mamar la verga, cuál fue mi sorpresa que ni así se despertó, al día siguiente si me atreví a decirle que porque no me cogía, que andaba muy caliente y quería verga, el sonrió y se fue a trabajar; —-me dijo nuevamente—-; yo le dije, no se crea yo también ando igual, mi esposa llega, se acuesta y nada de nada, y yo ando todo el día con la verga bien parada, como si fuera casa de campaña , y mojando un poco el pantalón, se me hace que voy a hacerme justicia por mi propia mano, le dije a ella, a lo que sonrió y me dijo; yo creo que también voy a hacer lo mismo, porque a veces ya no aguanto las ganas…

Nos despedimos, y al otro día le pregunté que si ya le habían cumplido, y me dijo que no; entonces le dije que porque no se compraba un consolador, para que ella solita se quitara un poco las ganas, me dijo que le gustaría mejor uno natural, y le dije que mientras se conseguía al amigo, se lo comprara, me dijo que sí, pero que tenía unos gastos y lo compraría después, que iba a ver donde había una sexshop cerca para ir a comprarlo, le pregunté que si se atrevería a ir a esas tiendas, me dijo que si, a lo que le respondí que yo tenía uno en casa y que si quería se lo prestaba para que se consolara aunque sea un rato, y le dije que también si tenía cámara de video se filmara, y que después me lo prestara para ver como se metía y sacaba el consolador, que me era muy excitante imaginar cómo lo estaba haciendo, me dijo que si se lo prestara…

Fui a su casa y se lo llevé, me lo devolvió al tercer día y me dijo que si lo había usado, que le había gustado y que pronto se iba a comprar el suyo, pero de color negro y más grande, porque le excitaba más.

Días después fui a visitarla y nos pusimos a platicar del mismo tema y me dijo que su esposo seguía sin cumplir con sus obligaciones sexuales, que andaba muy caliente, yo le dije lo mismo; se sentó en el sofá de la sala y me dijo, siéntese, y me senté en la recargadera del sofá, y me dijo que porque no nos quitábamos las ganas los dos juntos, al fin que andamos igual con nuestras parejas; pero nos ponemos de acuerdo para ir a un hotel —-le dije—, me respondió diciéndome que iba a tardar en acomodar su tiempo y las ganas ya se la estaban comiendo, entonces me dijo que si lo intentábamos ahí mismo, pero que podría llegar su mamá, porque ella trae llaves.

La primera vez que me cogí una amiga casada

Le dije entonces que un rapidín y me dijo bueno entonces aquí y ahorita, fue a ponerle el seguro a la puerta y me acerqué a ella llevando su mano a mi verga —-ya la tenía bien parada—-, a lo que ella respondió que bueno que tenga ganas ahorita, la abracé y me dijo que a ella le gustaba empezar con besos y caricias, la besé y metí mi lengua hasta el fondo, mientras acariciaba sus nalgas con una mano y sus pechos con la otra alternando los besos desabroché el brassier y empecé a mamarle los pechos, cuando de pronto escuché un gemido de placer, la senté en el sofá y le bajé los pantalones, —efectivamente traía una tanga blanca de hilo dental, le abrí las piernas y le empecé a mamar la panocha y metiéndole dos dedos al mismo tiempo se empezó a venir bien rico, se levantó y me dijo, ahora me toca a mí, y me empezó a mamar los huevos y la verga, le dije que no lo hiciera tan rico porque ya me iba a venir, me puse un condón y ella se volteo para que me la cogiera por detrás, se lo metí y no pude dejar de disfrutar la vista de esas nalgas macizas y que en ese momento las estaba disfrutando aunque fuera por muy poco tiempo, no aguanté mucho, repito, no duré mucho y me vine, como hacía tiempo no lo hacía, le di un beso y me despedí…

Pasaron unos días y le llamé por teléfono , preguntándole que hacía en ese momento, me dijo que estaba trapeando la sala de su casa, y le pregunté nuevamente si ya su esposo le estaba cumpliendo para quitarle las ganas; me dijo que no, que seguía igual; a lo que le dije que me gustaría repetir la experiencia de días pasados, y ella me dijo que también le había gustado, aunque  fue muy rápido, y le pregunté nuevamente que si le había gustado que le mamara la panochita, me dijo que sí, y mucho, me preguntó lo mismo, que si me había gustado como me la chupaba —-a ella no le gusta decir mamar, coger, panochita—- le dije que sí pero que me había venido muy rápido, le pregunté nuevamente si le gustaría quitarse las ganas porque yo de estar pensando en eso ya estaba muy caliente de tan solo estar hablando de ese tema, me dijo que si le gustaría repetir pero que no sabía cuando, porque no sabía si iba a llegar su mamá, o su cuñada —-suelen llegar a cualquier hora y sin avisar—- le dije que si no era ese día, que lo planeara para otro día, pero me dijo que ahí en su casa no porque los vecinos podrían sospechar de mi visita.

La segunda vez que me cogí una amiga casada

Quedamos que ella me hablaba para ver si se podía ese día a la 1:00 p.m., que ella me llamaba a esa hora y que si no ya no se haría hasta otro día, —-me bañé y me puse pants para estar más cómodo y que fuera fácil bajármelos, afortunadamente si me llamó, y llegó puntual, yo estaba solo en mi casa, llegó hermosa, sexy y caliente, que era lo que yo esperaba para tener una buena sesión de sexo; traía unas mallas negras, pegaditas al cuerpo, que le dejaban ver sus hermosas piernas, una batita corta que le llegaba a la entrepierna, que dejaba ver por momentos su entrepierna, ese triangulito de placer, que yo ya había mamado días antes; comentamos algunas cosas triviales y después de un par de minutos , me dijo; pues empecemos porque tengo poco tiempo, nos empezamos a besar y a acariciar, la empecé a besar y luego le besé el cuello mientras ella con una mano me acariciaba las nalgas y con la otra me acariciaba la verga por encima del pantalón, ya mi verga estaba bien parada y chorreando cuando ella me dijo; donde?, nos dirigimos a mi recamara y en la orilla se sentó y le empecé a bajar las mallas, a lo que me dijo que traía botas y que se las iba a quitar, se las quitó y pude ver que traía una vez más una tanga de hilo dental, sin esperar más me hinqué e hice a un lado la tanga y le empecé a mamar esa rica panocha, que ya estaba escurriendo sus jugos, para poder recibir el placer de esa mamada, me ayudó, porque en ese momento subió y abrió las piernas y se empezó a acariciar los pechos, aunque pequeños pero muy apetecibles a la mamada.

Empezó a gemir de placer al sentir mi lengua en sus entrañas, como succionaba su botón de placer, sus labios vaginales eran un placer excepcional, sus jugos y sus gemidos excelente; le metí un dedo para bombearla, al mismo tiempo que seguía mamándole la verija, después al sentir que lo estaba disfrutando le metí dos y casi grita de placer, así seguimos unos minutos, hasta que me dijo, ahora me toca a mí, y me empezó a mamar la verga, con un placer que llegó el momento en que le dije que no me lo mamara tan rico porque ya me iba a venir, se volteó y me mostró una vez más esas exquisitas nalgas y su panocha por la parte posterior para que se la metiera, se la metí por unos segundos y no pude aguantar más y empecé el mete y saca de su panocha, hasta que me vine, llenando el condón con mis mocos, nos dimos un beso y se vistió, le pregunté que si le había gustado, me dijo que sí, pero que ya se iba, ya se le hacía tarde….

La tercera vez que me cogí una amiga casada

Una semana después, volví a llamarle, para preguntarle otra cosa y una vez más le dije que me gustaría volver a mamarle su panochita y que me gustaría que nuevamente me volviera a mamar la verga, que ya yo estaba un poco mojado del pantalón de solo pensar en que me la mamaria de nuevo, me dijo que si, que le gustaba mucho como le chupaba la verija, y yo le dije que también a mí me gustaba mucho como me mamaba la verga, le dije que si nos podíamos ver para quitarnos las ganas…ya que nuestras parejas no lo hacían—-, me dijo que como le íbamos a hacer porque no había ningún pretexto, que en su casa era muy difícil porque los vecinos podrían darse cuenta.

Le pregunté que si ya había comprado su consolador para que disfrutara a solas y me dijo que no, a lo que le dije que yo iba a llevar el mío, porque quería que me dejara ver como se lo metía en la panocha y ver su cara de placer al estarlo haciendo, me dijo que si, que lo llevara. Le dije que no había problema porque yo tenía un buen pretexto para ir a visitarla, que tenía unos documentos que llevarle, una caja con documentos para su esposo, que nadie sospecharía.

Quedamos de vernos un poco más tarde, pero que ella me llamaba cuando estuviera lista; me llamó y me dijo que ya estaba lista, pero que no iba a salir mucho porque no podía, que solo abriría un poco la puerta, le dije que en 10 minutos estaba por allá; llegué llevando la caja de los documentos para su esposo, me entreabrió la puerta y me pasé, cuál fue mi sorpresa que la muy condenada se había esmerado en su arreglo, se puso una blusa azul marino que le llegaba a la entrepierna, con botones desabrochados hasta la cintura, sin brassiere, dejando ver casi todas sus chiches, una tanga de hilo dental negra —hermosa— creo que traía liguero, medias negras y zapatillas… honestamente muy hermosa y apetecible, sexy, caliente, vestida para matar.

Deje la caja en la mesa y ella puso el seguro de la puerta, me preguntó que si me gustaba y le dije con muchas ganas que si, y mucho, agradeciéndole la atención , me dijo; ¿empezamos?, yo ni tardo ni perezoso accedí inmediatamente, abrazándola, empecé a acariciar aquel manjar de nalgas dispuestas a ser gozadas por mis manos, brindando la caricia esperada, besándola en la boca y recibiendo respuesta, besé su cuello, mientras ella a su vez me acariciaba las nalgas por encima del pants, acaricié su espalda y al mismo tiempo metí mi cabeza entre la blusa desabrochada para empezar a mamar esas chiches, tomando por unos segundos sus pezones erectos apretándolos un poco, acariciándola toda mientras ella me bajaba el pants, me dijo que quería hacer un trato, ¿le dije cual?, a lo que ella respondió que como le pedí que usara el consolador en mi presencia, a ella le gustaría que todo lo que ocurriría en ese momento lo escribiera para que le diera una copia y que quería ver también como me venía; le dije que no había problema.

Después de tanto preámbulo continuamos, ella se recostó en el sofá abriendo las piernas enseñándome su rica panocha todavía cubierta por la tanga negra, y abrió las piernas para disponerse a disfrutar de la mamada que tanto esperaba, enseguida hice a un lado la tanga y empecé a lamer por encima de la tanga su panocha, besando sus piernas a un lado de ésta, buscando con mi lengua su clítoris, sus labios, encontrándolos esperando ser mamados suave, lento, con placer reservado, seguí mamándole la verija por un par de minutos y después empecé a meter mi lengua en ella, absorbiendo sus jugos, mientras ella se masajeaba los pechos y exclamando gemidos de placer, una y otra vez entraba y salía de su panocha, llegó el momento que no quería que me retirara, porque me sostenía la cabeza, para que siguiera mamando y no me retirara, gimiendo siempre, gozando como lo esperaba, ya no tardé mucho y le metí un dedo, bombeándola, después dos dedos, y seguía mamando, acariciando, lamiendo de vez en cuando sus piernas, a veces mientras le mamaba, me agarraba la verga para masajearla, arriba y abajo, mojándole la mano con mis líquidos.

Un momento después tomé el consolador y se lo empecé a frotar por encima de su verija, contra el botón de placer, suave, rozando simplemente y después buscando la entrada para irlo metiendo poco a poco, cuando lo encontré entró fácilmente por la lubricación que tenia de la mamada, una y otra vez desaparecía el consolador de mi vista y por segundos volteaba a verle el rostro y comprobaba una vez más que lo disfrutaba, ella me quito el consolador de la mano y empezó el mete y saca ella misma, mientras me seguía acariciando la verga, se sacó el consolador y me dijo ahora me toca a mí, lamió mis huevos, me mamó la verga y ya no aguanté mucho, le dije que me iba a venir, quise venirme sobre su panocha y no quiso, me dijo que en un papel, me vine abundantemente y ella me vio, con gestos de placer como me derramaba en el papel, cumpliendo así el trato que habíamos hecho; esta vez no intenté penetrarla porque el objetivo era mamarnos los dos y venirnos como habíamos quedado…

Me despedí, preguntándole que si le había gustado, me dijo que si, y mucho…

Relato erótico enviado a EsposasyMaridos.com por Martín. Si quieres enviar el tuyo contactanos aquí.

 


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