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Relato porno de como le fui infiel a mi novio con un desconocido del hotel

Esta historia que les voy a contar acaba justo de sucederme un par de días atrás, sigo recordando cada preciso momento del día en que… le fui infiel a mi novio y lo peor es que en vez de sentir la culpa siento el placer de aquella experiencia sexual.

Había tenido una semana pesada en mi trabajo, el estrés, la ansiedad y la irritabilidad se habían apoderado de mí y cuando tenía un tiempo libre lo único que quería era tumbarme en mí, por consecuente mi novio también sufrió las secuelas de mi explotación laboral.

Cuando por fin llegó el fin de semana mi chico me sorprendió con la noticia de que nos iríamos todo el fin de semana a un hotel, la comodidad de la alberca, del desayuno preparado y de no limpiar ni una pisca en la habitación me sonó fabulosa.

El viernes por la noche estuvimos tomando vino, 3 botellas para ser exactos, disfrutando una deliciosa cena y unas películas en la habitación, tanto alcohol nos dio sueño y terminamos por quedarnos dormidos y agotados.

Por la mañana me levanté muy animada, sorprendentemente no había cruda en mi cuerpo, para mi desgracia mi novio parecía un zombi, en cuanto abrió los ojos corrió al baño.

Escuché como sus tripas salían por su boca, en vez de sentirme mal por sus malestares lo único que sentía en ese momento era rabia, tristeza, molestia, sabía que no era su culpa, pero imaginar que me quedaría todo aquel día en la habitación mientras él dormía para recuperarse, me quitó toda la motivación.

Mi estómago comenzaba a rugir así que me dispuse a pedir el desayuno, mi novio me propuso que saliera de la habitación, que me cambiara, disfrutara un poco la vista, el bufet y la alberca, que él se encontraría bien y no le gustaría que me quedara encerrada todo el día, la idea me pareció mona así le pregunté para confirmar:

– ¿Estás seguro?, asintió y de inmediato me alisté.

Caminé hacia el restaurante, miré el bufet y se me hacía agua, cuando desayunaba tranquilamente un joven se acercó a mí y me dijo:

– Hola.

Levanté la vista molesta de que alguien me estuviera fastidiando, pero cuando vi lo que había frente a mí no pude evitar sonreír y regresar aquel hola.

Tuve una plática amena con aquel joven, estuvimos bebiendo un poco y comencé a sentir como mi lujuria por aquel chico crecía, pensé en mi novio, pero luego me di cuenta que no hacía nada malo, solo disfrutar una charla.

El chico me invitó a su habitación a seguir “platicando”, le dije con todo el dolor de mi corazón que venía con mi novio y no podía aceptar aquella tentadora oferta, él sonrió y me dijo que agradeció la compañía y la plática.

¡Que chico tan mas lindo!, se fue y yo luchaba contra el “bien” y el “mal” que había dentro de mí.

Decidi irme a mi habitación y alejarme de mas tentaciones, cuando iba subiendo las escaleras vi frente a mi a aquel chico, me miró y me dijo:

– ¿Acaso me estás siguiendo?, sonreí  y le dije que me dirigía a mi habitación.

Sin embargo íbamos en la misma dirección, comencé a creer que el me seguía a mi pero para mi sorpresa ninguno seguía a nadie, su habitación estaba justo a un lado de la mía. Tiene que ser una broma del destino, tan solo pensaba.

Él abrió la puerta y entró pero no la cerró, sabía que me estaba insinuando pasar, entre el alcohol, la calentura y el instinto ya estaba adentro. Su lado dulce acabó y salió la bestia en cuanto cerró la puerta.

le fui infiel a mi novio con un desconocidoMe apretujó contra la puerta, me besó desenfrenandamente, sentí como fluía mi lubricación a través de mi pierna, bastó un beso para sentir mi vagina dilatada y preparada, sentí su pene sobre su short, muy generoso para ser sincera.

Lo separé en un momento de cordura pero volvió a besarme y no lo detuve, no quería detenerlo, quería pero quería que no me hiciera caso a mis berrinches de niña buena. Aquella hazaña de amantes continuó, mirar la silueta de su pene en aquel short me estaba haciendo salivar asi que tomé la iniciativa y se lo bajé.

Me miró algo sorprendido, cai de rodillas y me lo metí en la boca. Tenía un sabor exquisito, me sabia a gloria, el comenzó a moverse en mi boca llevando mi cabeza hacia él con sus dos manos, me entraba completa una y otra vez.

Estuve un rato comiéndome su polla, me levantó y metió su mano en mi vestido, bajó mis calzones y me puso contra la pared de espaldas, me insertó su pene, entró sin problemas. Comenzó a penetrarme y a moverse de manera salvaje, sentía que llegaba mi primer orgasmo aunque solo habían pasado algunos segundos.

Me escurrí, me volví a escurrir y de nuevo, 3 orgasmos simultáneos, me volteó, me cargó hacia la cama, me tiró sobre ella y puso mis piernas sobre sus hombros, me siguió arremetiendo hasta que noté que él tampoco podía aguantar mas.

Se subió sobre mí, se sentó sobre mi pecho con las piernas abiertas, cada rodilla cerca de cada una de mis orejas, puso su pene sobre mi boca y lo movió, lo sacó y comenzó a deslizar su mano sobre su pene hasta que su semen se esparció por toda mi cara.

Me miró y me sonrió, se levantó y ambos nos quedamos en silencio, agarré mis cosas y le dije:

– Tengo que irme, se puso burlesco y me dijo:

– Que tengas buen viaje hacia tu destino.

Entré a mi habitación con mucho placer y un poco de culpa, corrí al baño por supuesto, necesitaba bañarme. Mi novio dormía como un bebé y lo agradecí.

Cuando salí de la ducha despertó e intrigado me preguntó si no me había bañado anteriormente ya, le dije que me había metido a la alberca y me quería quitar el cloro. No hizo mas preguntas, y en eso me dice:

– De lo que te perdiste, la pareja de la habitación de al lado parecían animales en celo, ellos si que saben gozar.

Me sentí cínica e infiel pero no puedo quitar de mi cabeza los orgamos que aquel chico me dio en aquella mañana, sin duda eso si me quitó el estrés que llevaba encima.


Imagen de caracter ilustrativo para el relato le fui infiel a mi novio con un desconocido del hotel

 



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