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Relato de como pillé a mi vecina con sus juguetes sexuales

En el edificio donde vivo, justo frente a mi puerta, está la puerta al departemento de mi vecina. Ella tuvo que abandonar su pais dejando a su esposo por la crisis económica, aprovechó tener su título de odontóloga y emigró para buscar mejores días con la esperanza de reunirse en corto tiempo con su marido.

Siempre viste recatada y seria, pero su ropa no logra disimular por completo sus caderas cautivantes y sus senos deliciosos. Varias veces la he imaginado tomando sol en un diminuto bikini en el caribe tostando su piel morena.

La otra noche coincidimos al momento de llegar, ella colocó las fundas de compras en la alfombra mientras sacaba la llave para abrir la puerta al tiempo que yo buscaba en mi llavero la llave correcta.

Saludamos como siempre que nos encontrábamos cuando de pronto reconocí una de las fundas que dejó en el piso, pertenecía a un sex shop.

Espié dentro y pude reconocer dos juguetes por estrenar. Un vibrador en forma de verga y el otro era un juguete anal. Intenté disimular con la esperanza que no se diera cuenta.

Ella abrió la puerta y rápidamente recogió las fundas y entró a su departamento. Por lo visto la distancia estaba haciendo lo suyo y ella calmaba sus deseos con juguetitos sexuales. Ahora en lugar de imaginarla tostándose en la playa la imaginaba desnuda en su cama usando sus recien comprados juguetes…

Así pillé a mi vecina con sus juguetes sexuales

Ese día salí un momento al caer la tarde, al regreser me tomé mi tiempo pegado a su puerta para escuchar algo, y logré escuchar sus gemidos que inundaban su departamento. Un momento delicioso y tuve que entrar a mi departamento, todavía estaba pensando en ella con sus juguetes cuando escuché el timbre de mi puerta.

Caminé hacia la puerta intrigado por quien timbraría a esta hora sin saber que mi esfuerzo por disimular la fascinación de sus compras no había dado resultado.

Ella se dió cuenta que yo reconocí los juguetes recien comprados y entró a su departamento molesta y avergonzada. Desde que dejó a su marido su consuelo había sido acariciarse en las noches sin que nadie la viera porque durante el día mantenía siempre su imagen sobria.

Cuando eso empezó a dejar de ser suficiente buscó los juguetes que compró siempre con la idea que nadie se entere, era su secreto, y en un segundo su secreto se derrumbó. Alguien más sabía lo que hacía a solas en su departamento.

pillé a mi vecina con sus juguetes sexualesDejó caer su ropa en el piso de su habitación y se metió en la ducha para relajarse. El agua recorriendo su piel desnuda no logró relajarla, mientras sus manos la recorrían no dejaba de pensar en que alguien más conocía su secreto, y poco a poco pasó de verguenza y enojo a la complicidad y luego a excitación.

Sin poder evitarlo sus pezones se hacían mas sensibles al tacto y hasta el mínimo roce la hacía estremecer. Salió de la ducha y empezó a caminar desnuda por su departamento, sus dedos acariciaban suavemente sus pezones mientras su exitación crecía al saber que yo era su complice.

Caminó junto al sofá y se sentó junto a la funda que contenía sus juguetes. Intrigada sobre que tanto pude reconocer su contenido sacó el vibrador de su empaque y le aplicó un poco de lubricante siguiendo las indicaciones de la vendedora.

Lo prendió mientras la llamaba la atención el sonido y la vibración, abrió sus piernas por completo y lo acercó a los labios de su conchita.

Se estremeció al instante que el juguete topó los labios mojados de su conchita, era como una descarga eléctrica que la hacía gemir sin control mientras la punta del vibrador los recorria.

Como si supiera a donde ir se acercaba más y más a su clitorís. Un grito de placer escapó de sus labios al sentir su juguete vibrar sobre su clítoris.

Entre gemidos de placer los deslizó dentro mientras apretaba sus senos con la otra mano. Ella se venía sin control, no podía dejar de estremecerse y temblar toda al punto que tubo que tapar su boca con su mano para disimular un poco los gritos de placer que le provocaba.

Tras venirse varias veces temblando sin control sobre el sofá deslizó fuera su vibrador empapado de sus jugos.

Respiró profundo por un segundo y metió la mano en la funda del sex shop, sacó el juguete anal, lo lubricó y acostada sobre el sofá lo colocó en su culito apretado.

Encendió nuevamente el vibrador y lo pasaba sobre su clítoris excitado mientras empujaba el juguete en su culito.

Entre los temblores que causaba el vibrador sentía como su culito se abría recibiendo el juguete. Despacio se deslizaba dentro entre sus gemidos de placer, sin darse cuenta ya lo tenía todo dentro estimulándola, nuevamente deslizó el vibrador en su conchita y se vino en una serie de espasmos y gritos ahogados por su mano sobre su boca.

pillé a mi vecina con sus juguetes sexualesEn medio de esta cascada de orgasmos miró a la puerta de entrada de su departamento y notó que alguien estaba parado al otro lado escuchándola.

No podía entender como saber que yo estaba escuchándola la exitó más, mucho más, se venía sin control, se estremecía una y otra vez sobre el sofá de la sala entre gritos amortiguados por su mano que yo alcanzaba a distinguir.

Siguió así hasta que se dió cuenta que me aparté de la puerta. Exhausta deslizó los juguetes, aún muy exitada caminó desnuda por su departamento, quizá esta vez la ducha de resultado.

Nuevamente el agua no dió el efecto deseado y tomó una decisión. Salió de la ducha y buscó que ponerse, buscó una botella de vino, abrió la puerta y cruzó el corredor para timbrar mi puerta…

Continuará…


Imágenes de caracter ilustrativo para el relato: Pillé a mi vecina con sus juguetes sexuales

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