Relato de sexo con desconocido en el bus en una de mis infidelidades

Hola saludos a todos y todas, efectuaré un relato xxx de sexo con desconocido en el bus, es una anécdota personal y sabrosa. Era un dia viernes en la mañana mas o menos 08:30, la temperatura en Santiago era cálida, para peor me había quedado dormida pues la noche anterior había estado encamada con Roberto y este no me dejó pegar los ojos.

Roberto era un amigo de la infancia que cada vez que nos veíamos teníamos sexo desenfrenado.

Mi esposo Charly viajaba constantemente fuera de la ciudad y siempre que no estaba yo le ponía cuernos, pero el lo sabía y cuando estaba traía amigos, pero bueno sigamos.

sexo con desconocido en el busFue tanta la prisa con que salí del departamento, pues tenía que hacer unos trámites muy importantes, me duché, bebí un café, me puse una falda y una blusa y salí a la calle. Ahí sentí que no llevaba calzones, ya que estaba así seguí. Tomé un bus de la locomoción colectiva, iba repleto. Al subir un tipo que se dio cuenta de mi vestido con su maletín lo levantó y asi los demás que estaban atrás mio se tentaron.

Sexo con desconocido en el bus

No habíamos pasado la quinta cuadra cuando sentí una enorme mano que abarcaba todo mi orificio anal. Primero me dio rabia y luego una sensación de calor, me dio la calentura.

La gente no avanzaba y cuando el tipo movió su mano y con uno de sus dedos lo deslizó hacia mi vagina haciendo una especie de candado con dos dedos me moví con un poco de brusquedad logrando que el dedo ingresara a mi ano. El otro dedo entró todo en mi vagina, asi anduvimos mas de 15 minutos. Cuando yo estaba a punto de acabar la gente comenzó a avanzar y tuvo que sacar la mano.

Me bajé en la parada siguiente y lo miré para que me siguiera. Le hice gestos lascivos, me puse la mano en mi vagina y se la enseñaba con un gesto vulgar y caliente.

puta madura chilenaEl desconocido bajó, se acercó, y con la voz ronca me pidió que le practicara sexo oral. Le dije que si pero si él me hacía el culo. Al final nos metimos en los matorrales de una plaza y nos entregamos con desenfreno. Acabamos, nos despedimos con un beso. Nunca mas lo volví a ver y tampoco le pregunté su nombre.

Al volver Charly, mi esposa, se encontró con Roberto y llegaron juntos al departamento, les conté lo sucedido y se excitaron tanto que me dieron la mejor culiada desde hacia muchos años.

Todavía agradezco la actitud del desconocido.

Angelicaazul

 


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