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Relato erótico de un amigo en nuestra cama y el primer trio

Hola amigos lectores, mi nombre es Miguel tengo 45 años y mi esposa se llama Andrea y tiene 35 años, llevamos juntos 15 años, somos muy normales ella mide 1.60 mt con una cintura marcada y caderona, un culito grande, senos pequeños pero firmes, su piel de color trigueño, ojos cafés almendrados, una boquita de labios delgados pero sensuales y su cabello castaño claro, yo mido 1.75 m, ancho de espalda y cabello castaño.

Ahora les relataré lo que desde hace unos 3 años me había venido dando vueltas en la cabeza y es poder tener en nuestra cama a un tercero compartiendo a mi esposa y que hasta ahora se hizo realidad.

Como pareja con mi esposa hemos vivido nuestra sexualidad normal como cualquier pareja de casados, pero por mas que haya amor la pasión a caído y la relación se ha vuelto demasiado monótona con respecto al sexo, los dos lo hemos sentido pero ninguno se había atrevido a decírselo al otro y fue entonces que empecé a ver opciones para mejorar nuestra relación sin decírselo a ella.

En mi trabajo tengo un amigo con el que compartimos dentro y fuera de la empresa, una noche cuando nos tomábamos unos tragos le comenté acerca de lo que pasaba con mi esposa y fue el quien me hizo ver la posibilidad de tener a alguien mas en nuestra cama ya que el también tenia el deseo de tener a otra mujer junto con la suya y poder disfrutarlas pero nunca se había atrevido a proponérselo.

Fué entonces cuando a modo de broma me dijo que tenia una amiga a la cual no le molestaría hacer un trío con nosotros. Al comienzo la idea me pareció excelente pero con el pasar de los días me fui inclinando por tener a otro hombre para así darle la oportunidad a mi esposa de conocer la experiencia de estar con otro hombre ya que yo había sido el único en su vida hasta ese momento.

Lo primero que hice fue prepararme para compartirla y que en el momento de hacerlo no me arrepintiera, para comenzar empecé por influir en su manera de vestir porque es muy conservadora debido a su trabajo por eso le empecé a comprar ropa mas provocativa para usarla en casa y los fines de semana cuando salíamos diciéndole que me encantaba que se viera mas sexy y así comencé a tomarle fotos y hacerle pequeños videos xxx caseros cada vez mas atrevidos hasta que llegamos a los desnudos.

Cuando estábamos en la intimidad de nuestra habitación ya con ese material empecé a mirarlo en la oficina y en ocasiones dejaba los archivos para dejar que otros hombres lo vieran sin que supieran que se trataba de mi esposa. Poco a poco se acercaban algunos de mis compañeros, veíamos las fotos y escuchaba sus comentarios bien morbosos de lo que le harían si la tuvieran en sus manos.

Uno de ellos fue mi amigo Luis a quien le dije que era una antigua novia de la Universidad pero el no me creyó mucho esta historia porque el conocía nuestra casa y a mi esposa Andrea.

Al comienzo sentí rabia cuando escuchaba los comentarios de mis amigos pero había algo en mi interior que era esa sensación de lujuria la que pudo hacerme dar el valor de seguir adelante y de poder llegar a mi objetivo, entonces le comente a mi amigo Luis de que en realidad se trataba de mi Andrea.

El se extrañó al comienzo pero no dejaba de mirar las fotos con esos deseos de tenerla para él, me preguntó el porqué lo estaba haciendo y le expliqué que tenia la fantasía sexual de verla con otro hombre y que había sido después de la plática que habíamos tenido que lo estaba haciendo para prepararme y que en el momento que se diera la oportunidad supiera manejar la situación y no me arrepintiera.

Luis me preguntó que si Andrea sabía de eso a lo que automáticamente le dije que aun no, ya que aun no era el momento para enterarla.

En ese momento se me ocurrió la idea de que fuera el quien estuviera en nuestra relación debido a la confianza que teníamos, así que se lo propuse en ese instante aunque le dije que no lo haríamos en ese momento sino que iríamos buscando mas adelante la oportunidad que si contaba con su ayuda.

Él por supuesto que aceptó sin ningún reparo, así que el paso siguiente fue ver con él todo lo que había conseguido de Andrea hasta ahora, cuando mi amigo veía las fotos porno y los videos sentí tanto morbo porque me imaginaba lo que podríamos hacer así que tuve una erección.

Le comenté a Luis y el también me dijo lo mismo y que me agradecía por tenerlo presente para eso sentí que en ese momento ya podía compartir a mi linda mujer y empezamos a planear como preparar el camino para mi esposa, con la ayuda de Luis debería ser mas fácil.

Así lo primero que hicimos fue que la frecuencia de sus visitas a nuestra casa aumentaran tanto en las noches como los fines de semana con la disculpa del trabajo, así Andrea estaría con mas confianza para estar con ropa mas ligera sobre todo los fines de semana ya que el llegaba muy temprano como habíamos acordado.

Al comienzo le daba pena que Luis la viera en pijamas y shorts y trataba de ponerse ropa que la tapara mas y con la que no inspiraba un mal pensamiento.

Entonces comencé a ir desapareciendo ese tipo de ropa hasta el momento que solo se ponía las pijamas de blusita y shorts o falditas muy cortas, como Luis pasaba mas tiempo con nosotros ella fue perdiendo ese temor de que el la viera con ropa ligera.

Una noche mi esposa se puso una pijama de tirantes que le daba a la mitad de sus muslos, nosotros estábamos en la sala tomando un café cuando ella baja las escaleras para ver que estábamos haciendo, como no tienen muro desde la silla en que estaba Luis el pudo verle su ropa interior cuando bajaba y me hizo un guiño con el ojo sin que ella se diera cuenta.

Cuando llegó con nosotros, de inmediato mi reacción fue pensar será hoy el día esperado?. Cuando ella se acercó a mi lado le pregunté.
– Amor no tienes frio?
Ella me respondió
– Si un poquito,
Luis intervino diciendo
– Para eso es bueno un traguito de Ron.
Antes de que ella respondiera yo dije
– Claro es mejor que este café que nos estamos tomando, así que ya lo traigo.
Me levanté de la silla y al pasar junto a mi esposa le di una palmadita en las nalgas que a propósito son grandes y bien redonditas, la reacción de ella fue mirarme de reojo y me dijo
-Oye respeta que está Luis y que pensará
Le dije
– Pero si es casi de la familia, no le hace falta sino quedarse a dormir con nosotros…
Luis intervino diciendo…
– Tranquila Andrea por mi ni se afanen, además lo que dice Miguel es cierto, no me falta sino dormir acá con Uds.

En ese momento me acerqué con la botella de ron y unos vasos y los puse en la mesita de centro y tomé asiento junto a mi esposa, fue Luis el encargado de servir esa primera copa dándole la mas llena a Andrea.

Al acercarse para hacer un brindis Andrea se inclinó un poco hacia adelante enseñándole sus tetas a Luis quien no disimuló nada y no le quitó la mirada haciendo que Andrea reaccionara y se recostara de nuevo en la silla pero sin decir nada. Empezamos a tomar y charlar del trabajo, después de la quinta o sexta copa Andrea ya estaba un poco mareada porque ya empezaba a trabarse al hablar y su cara empezó a ponerse roja y cambió hasta su manera de sentarse estaba mas relajada.

Fue entonces que me dirigí al equipo de sonido y coloqué música suave para bailar así que me acerqué a ella invitándola a bailar conmigo aprovechando que Luis había ido a traer mas licor del bar, ella se aferró a mi cuello y me dijo:

– Papi estoy mareada creo que me voy a acostar
Yo le respondí
– Tranquila amorcito esto casi nunca lo hacemos además estamos en nuestra casa y lo estamos pasando contentos…

Empecé entonces a darle besitos al cuello y detrás de la oreja donde se que ella se excita, mientras con mis manos le acariciaba sus nalgas, sentía como se agitaba y me abrazaba con mas fuerza cerrando los ojos, mientras bailábamos Luis nos observaba sentado acariciándose la polla sin que ella se diera cuenta.

Cuando terminamos de bailar Andrea se dejo caer en la silla abriendo las piernas y dejándole ver sus tanguitas de encaje a Luis, así estuvo un rato hasta que se percató de eso y se bajó la pijama pero dejó ver entonces sus tetas. Quiso corregir su error pero Luis se adelantó y le dijo que si mejor bailaban ella no pudo resistirse porque yo le ayudé a levantar.

Al comienzo ella trató de mantenerlo un poco separado pero el se le acercó al oído diciéndole algo e inmediatamente ella le puso los brazos en la espalda y se acercó un poco mas, Luis le tomó la cintura y siguieron bailando suavemente.

Cuando terminaron seguimos charlando y tomando y a medida que pasaba el tiempo mi esposa se trababa mas al hablar y al tratar de levantarse para ir al baño se tambaleaba así que tocaba ayudarla a caminar tomándola del brazo al llevarla hacia el baño.

Le dije a Luis que me ayudara fingiendo que también estaba tomado, le hice una seña para que la llevara abrazada, ella también le pasó el brazo por el hombro y el aprovechó para pasar su mano por sus tetas tratando de ayudarla. Cuando ella entró al baño y cerró la puerta me acerqué rápido a Luis y le dije:

– Vamos a intentar llegar al final
El me respondió
– Listo, ahora empiece a excitarla cuando estemos allá
Al llegar ellos abrazados de nuevo a la sala y Luis con una mano justo abajo de uno de sus senos y al ayudarle a sentar en la silla el peso de ella hizo que se fuera encima suyo quedando su cara pegada a la de ella, aprovechando mi amigo para darle un suave beso cerca de los labios. Ella se sorprendió pero se sonrió y con voz enredada le dijo:
– Gracias por tu ayuda Luisito…
El respondió
– Créeme que fue un placer.

Y se sonrieron y él se sentó también, seguimos tomando otro poco mas y así como habíamos acordado con Luis empecé a besar a mi esposa en el cuello mientras le decía lo mucho que la amaba y deseaba hacerle el amor.

Ella cerraba sus ojos y se dejaba llevar por la situación ya que su cuerpo se relajaba y su excitación la invadía, fue entonces que empecé a tocarle sus redonditas tetas sintiendo como estaban duros sus pezones, ella trató de quitarme la mano pero la pasión y calentura en que estábamos fue mayor así que se dejó acariciar.

Por un momento nos olvidamos de la presencia de Luis y bajé con mucho cuidado las tirantas de su pijama dejando al aire sus tetas, las cuales no dejaba de amasar y chupar mientras que ella me cogía la polla por encima del pantalón que para ese momento estaba para reventar.

Luis no perdía detalle de esa escena tan erótica que estaba presenciando mientras que se acariciaba su bulto con la mano dentro de su pantalón, al bajar un poco la intensidad de las caricias recordé que nuestro amigo estaba allí y le dije a mi esposa al oído entre mordiscos y besos…

-Quiero darte una noche inolvidable donde serás la estrella, la quieres? y te prometo que no te arrepentirás
Ella en medio de su excitación solo pudo decir
– Si, si quiero amor.

Aproveché para poner mi mano entre sus piernas acariciándola cada vez mas arriba hacia su papayita y que sorpresa me llevé cuando llegué a ella y me doy cuenta que ya no traía sus tanguitas puestas, entonces le dije…

– Oye picarona y esto que significa?
Ella me respondió
– Por si tenia que ir otra vez al baño y se sonrió.

Mientras le seguía acariciando su chochita que cada vez estaba mas mojada dije para que escuchara también Luis…

– Pobre Luis solo mirando y pasando saliva, toca invitarlo a esta fiestita para que se divierta también.

Al parecer lo que dije excitó aun mas a mi mujer ya que sentí como su vagina se contraía y dejó escapar mas liquido. Entonces le hice señas a Luis para que se acercara a nosotros y le ofrecí la papayita de mi mujer para que se la chupara.

Mi mujer entonces trató de arrepentirse y quiso cerrar sus piernas pero Luis con mucha delicadeza colocó sus manos entre sus muslos y fue besándolos suavemente hasta ir abriendo de nuevo sus piernas, mientras salió de los labios de mi mujer casi como un suspiro…

– Noo… este fue silenciado por un beso que le di suavemente en la boca y a su vez mordisqueando sus labios, mientras tanto Luis ya se estaba deleitando con la deliciosa y depilada papayita de Andrea quien ya estaba muy mojada por la excitación y a medida que Luis incrementaba el movimiento de su lengua ella fue teniendo su primer orgasmo y dejó salir de su vagina tanto liquido que mojó la cara de Luis. Este quiso retirarla pero las manos de mi mujer le aferro la cabeza de su cabello y se la hundió mas hasta que terminóo su orgasmo y relajó su cuerpo permitiendo que ahora si la retirara, en ese momento ella estaba tan excitada que dijo:

– Por favor necesito tenerlo adentro ya, métanmelo por favor!
A esto le respondí:

– Tranquila muñequita que hasta ahora estamos empezando, no te olvides que serás la estrella en esta noche inolvidable, así que vamos a nuestra alcoba.

Dicho esto Luis y yo nos levantamos y ayudamos a que Andrea se levantara de la silla, al ponerse de pie ella su pijama que aun traía puesta como si fuera en cinturón se deslizó hasta el piso quedando totalmente desnuda y a merced de nosotros dos que mientras nos acercábamos a la escalera para subir a la habitación nos deleitamos acariciando y chupando sus tetas.

Al llegar a la escalera y al ver que los tres no cabíamos dejé que fuera Luis quien subiera con ella mientras tanto yo me adelanté para alistar la habitación, abrí la puerta y allí los esperé mientras tanto ellos subían muy despacio y Luis le besaba el cuello y seguía amasando las tetas para mantenerla excitada, ella con los ojos cerrados parecía estar disfrutando aquel instante.

un amigo en nuestra camaAl llegar al cuarto la acostamos boca arriba y fui yo quien empezó a chupar su rajita a medida que me iba quitando la camisa. Mientras tanto Luis seguía chupando las tetas y besando el cuello de Andrea, poco a poco ella fue empezando a moverse de lo excitada y su mano fue buscando por encima del pantalón la polla de Luis hasta encontrarla y empezar a masajear intentando con la otra mano de desabrochar su pantalón y fue el quien se detuvo de acariciarla y se quitó el pantalón y sus bóxer de una vez dejando su polla al aire para que ella pudiera seguirla cogiendo con su mano. Mientras tanto yo continuaba chupando su deliciosa papayita, como estaba de rodillas al borde de la cama fue mas fácil para mi quitarme el pantalón y quedar desnudo.

Mi esposa mientras tanto estaba a punto de tener otro orgasmo e hizo que Luis le pusiera la verga cerca de su cara y con su mano empezó a pasársela por las mejillas dejando hilitos de liquido hasta llegar a sus labios y fue entonces que empezó a pasar su lengua en círculos por la cabeza de su glande hasta metérsela en la boca.

Poco a poco Luis apenas pudo quedarse quieto y disfrutar de esa mamada que le estaba dando mi mujer al ver esto aumenté el ritmo de mi lengua dentro de su raja y con mis dedos le cogí el clítoris haciendo que ella tuviera su orgasmo empezando a gemir con la verga de Luis llenando su boca…

Una vez dejó sus convulsiones se relajó y me retiró la cabeza de entre sus piernas pero ella chupándole la verga a Luis quien ya estaba a punto de eyacular ya que su cara lo estaba demostrando, Andrea lo miró y se la sacó de la boca y empezó a chuparle las bolas no sin antes decirme:

– Métemelo ahora si amor…

No acabó de decirlo cuando ya lo tenia en la entrada de su mojada vagina y muy suavemente lo fui metiendo hasta que le llené su papayita y fue ella quien empezó a moverse muy lentamente y poco a poco aumentó su ritmo hasta conseguir otro orgasmo, pero este fue mas intenso, en eso le saqué la polla y les dije:

– Ahora es el momento de que mi mujercita estrene su chochita con otra verga así que Luis te doy el honor de ser el segundo que la va a tener y tu mi muñequita quiero que disfrutes al máximo esta experiencia!

Una vez dicho esto me recosté junto a mi mujer y hubo un silencio por parte de ellos y fue entonces Luis quien dijo:

– Miguel gracias por todo y te prometo no decepcionar a Andrea..

Dicho esto se acostó sobre ella penetrándola de una sola embestida haciendo que ella hiciera una mueca de dolor o de placer al sentirse así y fue ella ahora quien empezó a besarle el cuello hasta llegar a su oído y le decía:

– Quiero que te muevas rápido, y hazme llegar Luisito…

Dicho esto lo abrazó mientras Luis aumentaba el ritmo de sus embestidas haciendo gemidos como un búfalo. Así duraron poco más de cinco minutos hasta que Andrea empezó a tener otro orgasmo y esta vez gritó de placer:

– Asiiiiiiiiiiiiiiii, mas, no pares, mas por favor, no pares, ahhhhhh

Luis estaba a punto de llenarla con su leche pero le dije:

– Aun no ha terminado esta fiestita, así que mamita a ponerse en cuatro…

El lo sacó y se paró a un lado de ella mientras yo me coloqué atrás de ella e hice una indicación a Luis para que se lo pusiera a mamar de nuevo mientras yo la estaba acomodando para metérselo por el culo. Mientras tanto Andrea ya se lo estaba chupando a Luis ella ya con su culito lubricado y dilatado lo tenia bien levantado le dije a Luis:

– Bueno mi amigo ya te lo preparé así que por favor cumple con tu deber…

Inmediatamente cambiamos de sitio, el empezó poco a poco a metérselo mientras ella me lo chupaba. Al comienzo ella se lo detuvo y con su mano poco a poco lo fue empujando hasta que quedó bien clavada. Ya con la polla de Luis adentro comenzó a sacarla y meterla suavemente, mi amigo le tomó de la cintura para empezar un mete y saca cada vez con mas rapidez.

Mi mujer solo podía gemir por tener mi polla llenando su boca, fue entonces que Luis le sacó la polla del culo y dejó sobre su espalda gran cantidad de leche. Al ver esto yo también empecé a soltar mi leche dentro de la boca de Andrea y como es costumbre en ella se la tomó toda, y una vez terminó, limpió lo que se le había salido con su lengua.

Ya los tres satisfechos quedamos tendidos en la cama dejándola a ella en medio de Luis y mío. Así nos quedamos dormidos casi dos horas.

Cuando me desperté Andrea estaba abrazada con Luis pero seguían dormidos aún, empecé entonces a acariciar la espalda de mi mujer y poco a poco fue despertando un poco mas sobria y al ver que estaba abrazada a Luis se giró hacia mi y me dijo:

– Gracias mi vida por todo, en verdad fue espectacular!

Dicho esto me abrazó y me dio un beso y volvió a quedarse dormida. El despertar es la siguiente historia… Esperamos sus opiniones…

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Relato erótico anónimo enviado a la página por Miguel
Imagen solo de carácter ilustrativo para el relato de un amigo en nuestra cama

 



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