Relato erótico de un amor prohibido parte 2: Decisiones

Relatos eróticos de incesto 11 de agosto de 2026 Por 17 min de lectura 0 comentarios

Capítulo 2.- Decisiones, decisiones…

Una vez que me masturbe y tuve uno de los orgasmos mas fuertes y placenteros en toda mi vida hasta ese momento, me cambie de ropa, y salí a cenar, veo a mi madre ya cambiada, pero aún sigue destilando sensualidad.

Tiene un top, rosado con escote, unos short igual desgastados, pero la hacen ver muy sensual (maldición ya no puedo quitarme la imagen de la cabeza mi madre en lencería). Verla así vestida, tampoco ayuda.

No sentamos, mi padre como siempre en la sala perdido viendo la Tv, mi madre y yo nos quedamos en el comedor, ella frente a mí, dándole la espalda a mi padre, yo lo tengo de frente, así no solo la veo a ella, sino veo si voltea hacía nosotros.

– Sabes, me divertí mucho en el cine, no sabes cuanta falta me hacía salir. Gracias, hijo.
– No tienes que agradecer ma, te lo mereces. Es más, si quieres, cuando se vaya papá de nuevo, podemos salir juntos, así no te la pasas encerrada a esperarlo.
– ¿De verdad hijo? ¿Harías eso por mí?
– Si ma. Ya lo verás.
– Ay no se que decir, que pensarán tus amigos o las chicas que quieren salir contigo te ven a lado de esta vieja.
– No eres vieja, tienes un…
– ¿Un que…?
– Nada, nada…olvídalo
– Ah no, ah no, dime que ibas a decirme…
-Tienes un lindo cuerpo ma, mucho mejor de las de mi escuela. O ¿Por qué crees que se te acercó ese tipo en el cine?
-…
En ese momento mi padre, apaga la Tv, se levanta con mucho trabajo, está tambaleándose, nos dice que ya se va a dormir, que ya apaguemos todo cuando terminemos. Nosotros le dijimos que sí. Incluso mi madre dice que dejará los trastes así, para que no haga ruido y no le moleste. El solo responde:

-Gracias, buenas noches. Hip…brrr…

Nos quedamos viendo, seguimos cenando con tranquilidad. En un momento ella se levanta para servirse mas refresco, no puedo dejar de verla, sigo cada movimiento de su cuerpo, ella regresa, nota mi mirada:

– ¿Por qué me miras tanto? ¿Tengo algo manchado?
– No, nada, solo veo que te queda bien la ropa, se ve cómoda.
– Ah, si con esa me siento fresca.

No pierdo de vista ese hermoso par de senos, se ven antojables. Y mi calentura empieza a ganarle mi razón, a mi lógica y le digo sin pensar:

– Si, me imagino que sí. Ya quisiera tener a una mujer como tú como novia, seria la envidia de todos. Va a estar verde que encuentre una igual a ti.
– Ja, ja, ja… que cosas dices, me apenas. No me considero especial. Bueno, ya vámonos a dormir. Deja los trastes ahí donde siempre, mañana los lavo. Hasta mañana cariño.
En ese momento se acerca, me abraza, me da un beso en la mejilla. Se va caminando lentamente al cuarto donde esta mi padre. Me quedó un rato en el comedor, mirándola, hasta que cierra la puerta de su habitación.

Estando ahí, me doy cuenta del tiradero que dejó mi padre, las latas tiradas, colillas, cenizas, sobras de comida del almuerzo, de la cena, ¡TODO UN ASCO!, me pongo a pensar que es lo que tiene que lidiar mi madre el día de mañana. Así que decido, agarrar una bolsa de basura, empezar a levantar las cosas con sumo cuidado para no hacer ruido, una vez que recojo todo en la sala, paso a la cocina, veo los trastes, por lo que decido lavarlos todos con sumo cuidado para no hacer ruido. Al menos puedo ayudarla sin que papá se moleste. Dejo todo limpio, solo falta barrer y trapear, pero es lo mínimo que haría mañana.

Al día siguiente, me levanto temprano eran las 8 de la mañana, mi papá sigue dormido, veo a mi madre esta despierta, se encuentra barriendo la casa:

– Buenos días, ma, ¿descansaste bien?
– Buenos días, amor, si cariño y gracias, aunque no te dije que hicieras nada.
-No es nada ma, ya te dije que me gusta ayudarte. Lo hice después de que te fuiste al cuarto. Así papá no se molesta y tú descansas un poco.
La observo y estaba usando una blusa azul, y una falda plisada, ancha, cada vez se movía, parecía que quería asomarse su tanga o lo que usara como ropa íntima, por lo que le digo:
– Esa ropa te hace ver mas joven, pareces de 30 años. A ver una vuelta. (Tenia la esperanza que si lo hace pudiera ver la tanga).
– Ay amor, no exageres. La verdad no es para tanto. Pero bueno. Y gira sobre su propio eje y la falda se levanta lo suficiente para ver la tanga que era del mismo color de la falda.
Quedo fascinado por ver como luce, se lo hago saber y dije sin pensar:
– ¡Woooow, luces genial! De verdad que papá es afortunado en tenerte, ya quisiera tener-te…tener a una mujer como tú como novia.

Cuando me doy cuenta de lo que dije, trato de componer lo que dije mi madre solo sonríe, pero noté su mirada de “este chamaco esta tramando algo”, pero no dice nada. En lo que termina de barrer, pongo el agua para el café, le pregunto si desea igual café para tenerlo listo, a lo que me responde que sí. En lo que se prepara en la cafetera, pongo pan en la tostadora, saco la crema de avellana del refrigerador.

Cuando termina ella de barrer, ya tiene servida su taza de café, yo estoy sentado ya preparándome mi pan tostado con la crema de avellana. Se sienta a mi lado del comedor, a tomar su café y estuvimos hablando en lo que:

– Estoy algo nervioso ma.
– ¿Y eso?
– Por los resultados de los exámenes, espero ser admitido en la universidad, sino tendré que ir a una de paga, pero ya vere como consigo dinero para ello, la verdad no quiero pedirle a papá, ya sabes que no esta muy de acuerdo en que estudie leyes.
– No te preocupes tesoro, se que vas a quedar, yo se que sí, eres inteligente.
– Pues ya veremos, ya mañana saldrán los resultados, según el correo que me llegó después de 2 días de presentar el examen.
-Ya veras que sí. Confía en mí.

Me da un abrazo, de tal modo que la verdad no sé si lo hizo con malicia, pienso que no, porque siempre lo hizo cuando me encontraba triste, afligido, o quería levantarme los ánimos. Me abraza de modo que pone mi cabeza de lado, hacia su busto, sus pechos son mi almohada los siento firmes, me quedó un momento ahí, mi instinto vuelve a traicionarme, mi verga empieza a ponerse dura y como tengo un short, se notará mucho, eso sin contar que aspiro su aroma, huele deliciosa, estoy en paz, escucho sus latidos, la abrazo con una mano a su cintura, me giro un poco de modo que mi nariz y mis ojos están frente a sus pechos, los puedo ver y sentir directamente, mi instinto me vuelve a traicionar cabronamente, actúo sin pensar, le doy un beso leve en medio de su escote, directamente a su piel.

En ese momento, solo siento que se pone tensa, pero se queda quieta, no me regaña, no me retira de su busto, pero si noto a simple vista como se empieza a enchinar la piel, su mano acaricia mi cabeza como muestra de cariño.

En ese momento se sentía mágico, tenía a la vista esos pechos, su olor, el ambiente era perfecto. Hasta que se escucha que la puerta de su cuarto se abre, sale mi padre, en ese momento ella me quita, se levanta algo turbada:

– Buenos días, amor, quieres tu café como siempre, hay pan tostado, hay mantequilla, hay huevos para hacerte. ¿Qué quieres?
– Dame un café bien cargado, solo dame pan tostado y le pongo lo que haya en la mesa. Me duele horrores la cabeza.
– Si, si, siéntate ahora te sirvo.

Le sirve su café, le acerca el pan y las cosas. Por mi parte, fui por las pastillas que hay en el botiquín (siempre tenemos, porque sabemos que le da una cruda y se pone aún más impertinente). Se la dejo junto a él.

– Aquí tienes pa, las pastillas para el dolor de cabeza.
– Shhh, no me hables tan fuerte…ah, gracias.
– ¿Qué piensas hacer el día de hoy?
– Descansar, porque me despertó una notificación del teléfono que me presente mañana, que jodida me roban un par de días, ya hablare con el supervisor que me los devuelvan o que me lo paguen.
– Ay amor, no deben de hacer eso, se supone que por eso suben 14 por 14, deben respetar tus horarios.
– ¡Ya lo se mujer! No tienes porque decirme cosas que ya sé.

Ver como la maltrata, cuando ella simplemente se preocupa por él, me molesta, me dan ganas de decirle un par de cosas, pero sé muy bien que en lugar de ayudar van a empeorar las cosas. Me contengo, simplemente termino mi desayuno. Llevó mis trastes, los lavo, los dejo en el escurridor. Mi madre me da las gracias sin hablar, porque sabe que mi padre esta con migraña por la cruda.
Me retiro a mi cuarto, me pongo a jugar un poco la consola de videojuegos, me pongo los audífonos para que no haga escandalo mi padre. Así estoy un par de horas, jugando Stellar Blade, Silent Hill. En ese momento tengo que ir al baño, salgo de mi cuarto, veo que no esta mi padre, ni madre. Voy al baño, una vez que salgo, me dirijo a seguir jugando, pero escucho ruido en su cuarto:

-Sigue chupándolo mujer. Ahhh, si, que caliente esta tu boca, sigue mamándomelo. Ponte encima de mí, ya quiero que me montes.
– Ahhh, que rico, que rico amor, ya tiene tiempo que no me hacías tuya, me tienes olvidada.
– Muevete, muévete dame sentones, ahhhh..
– Ahh amor no te muevas, deja que yo me mueva
-¡AHHHHH, TOMALO TODO CARAJOOOOO!
– Nooo, amor, por favor noooo.
– Ya bájate. Estuvo riquísimo.
– Amor, cariño, no me dejes así a mí me faltaba mucho por terminar, siempre es así contigo, solo piensas en ti. Antes te preocupabas por darme placer, ahora solo ves por ti.
– Ya, ya, ya mujer siempre es lo mismo contigo, la misma cantaleta. Ya déjame descansar que mañana tengo que viajar.

Me retiro, escucho pasos en su cuarto, entro a mi cuarto, me pongo los audífonos, sigo jugando, pero mi mente está en otro lado. Mi padre acaba de coger con mi madre, por lo que escuché no la deja satisfecha. Eso es evidente, por lo que dijeron ambos. Estoy tan distraído que pierdo la partida. Apago la consola, me acuesto. Agarro mi celular, le mandó un mensaje a nuestra hermana que papá se va mañana a plataforma. Solo me pone un OK.

Veo que mi madre está en línea, le escribo un mensaje, pero antes de mandarlo lo leo con detenimiento:

“Saber que existes y poder escribirte ya hace que mi mañana empiece feliz, Tienes una gracia, dulzura y encanto que no se compara con nadie; nunca dudes de lo maravillosa que eres.”
Estoy nervioso, le mandado mensajes, si, de chistes, de reels, pero algo de ese estilo, jamás. No sé cómo lo vaya a tomar. Le doy enviar. Una palomita, dos palomitas, aun no cambia de color, no lo ha leído. 10, 20, 30 segundos, hasta que cambia de color. Ya lo leyó, me salgo del chat, estoy en la app, estoy nervioso, siento mi corazón latir con fuerza y rápido.
Veo la app, su contacto -escribiendo…- me pone más nervioso.

Bajo para no leer mas el escribiendo… cuando me sale la notificación del mensaje recibido. Lo abro y leo:

“Qué palabras tan hermosas y llenas de cariño… me llenan de alegría y me hacen sentir muy valorada. Tienes un corazón precioso. Gracias por hacerme sentir así” ??

Vaya, pensé que se molestaría… mi corazón se tranquiliza, mi mente empieza a maquilar todo a 10,000 por minuto. Llego a la conclusión que, si mi padre no la valora, yo poder hacerle sentir especial. En lo que a mí respecta, siempre me gustado verla con un microshort, pero hablo micro short en serio, que son esos tipos cacheteros. Usando lo que sea, pero que ande con ese short, ufff. Es cuando me doy cuenta de que siempre me ha gustado como mujer. Y me atrevo a mandarle otro mensaje, calando si poder verla así vestida (seria genial).

“Sabes, ya tiene tiempo que no te veo con aquel short negro que a veces usas, con el te hace lucir más joven, más linda, quizás así le cambies el humor a papá, y que se vaya con buena imagen de ti. Digo…”

Lo leo, mi corazón y ritmo cardiaco se disparan de nuevo… le doy enviar.
Veo que le llega, no lo ha abierto, espero ansioso, estoy así 5 minutos una espera larga. Veo que lo leyó, ya está leído. Sigue en línea, no me responde. Solo me dejó en visto. (Creo que me excedí) Mi calentura nubla mi razón. En fin…ya vere como le pido disculpas.
Eran cerca del mediodía, escucho que hay ruido en el comedor, está limpiando, salgo y ¡Oh sorpresa, estoy en el cielo! Mi madre esta inclinada limpiando la mesa del comedor, pero está usando el micro-short que le dije que usara, y una playera corta blanca.

No pierdo el tiempo y la ayudo a levantar las sillas y ponerlas en otro lugar para no arrastrarlas y hacer ruido y molestar a papá.

-Deja de ayudo ma, para que limpies bien, sin arrastrar las sillas.
-Gracias hijo…
– Veo que me hiciste caso con el short…
– Si, me sorprendí de que me dijeras que me lo ponga, ¿de verdad crees que le guste a tu padre verme así?
Se pone a girar, modelando su vestimenta y yo me quedo idiota viéndola, viendo cómo se mueven sus pechos, sus nalgas, tengo un dolor en mis pantalones, se me paro la verga de manera abrupta. Estoy con mi short, se nota el bulto. Me vuelve a preguntar:

-Cariño, no me respondiste a lo que te pregunte.
– Ah, sí, claro te ves lindísima, de verdad que envidio a papá.

Trato de que no me vea ella, ella sigue limpiando, estoy agarrando las sillas y acomodándolas. Ocultando mi erección y le pregunto qué se va a comer, porque ya se acerca la hora de la comida:

-La verdad no sé, como tu padre me entretuvo un rato – Veo su cara de frustración, es evidente que no disfruto ese momento.
– Pues si quieres, compro un pollo asado, pedimos comida china.
– Mejor el pollo asado, ese trae consomé y le ayudara a tu padre.
– ¿Y tú quieres algo en especial?
-Un marido amoroso que se preocupe por cumplirle a su esposa (lo dijo en voz baja, pero si lo escuché)
-No escuché bien, (obvio que sí), pero te puedo decir que al menos, yo si te valoro mucho y siendo sincero y espero que no te molestes…verte con este atuendo te valoraré más, porque no solo luces hermosa, joven, sino que me alegraste la vida y la pupila.
-Gracias por tus palabras, me levanta el ánimo y me haces sentir valorada por alguien. Tú tienes una sensibilidad y ternura que encantan, gracias por pensar así de mí.

Veo en su rostro una expresión de gratitud, sus ojos se ponen llorosos. Es evidente que mi padre no la valora en lo más mínimo. Haré que ese sentimiento que tiene ella cambie.

– Voy a pedir que lo traigan, y como sé que te gusta la salsa que mandan, pediré dos bolsas extras para ti.
– Ahora te doy el dinero hijo.
-No, no. Yo lo pago ma.
– Ay hijo, me consientes mucho y me voy mal acostumbrar.
– Para nada, quiero consentirte como lo mereces.

En ese momento escuchamos que se abre la puerta del cuarto, sale mi padre. Preguntando que se va a comer.

– Pedí pollo asado pa, con su salsas, cebolla asada, chorizo español, arroz, su frijol, su consomé. En 30 minutos lo traen.
– Ok, ok, avísenme cuando llegue.
– ¿Dónde quieres comer amor, aquí, en la sala, o en el cuarto?
– Tráemelo en el cuarto.

En lo que esperamos él se regresa al cuarto, veo la expresión que hace mi madre, de fastidio. Llega la comida, lo pago, empezamos a servirlo, le doy la presa que le gusta a mi papá, le ponemos un poco de arroz, salsas, se le sirve el refresco. Mi mamá se lo lleva al cuarto, la observo como se mueve, se me vuelve a poner dura la verga. Sigo sirviendo la comida, cuando regresa, se sienta y ve que ya está servido su plato, con las salsas extras para ella.

Me siento frente a ella, empezamos a comer, platicamos un rato alegremente sin ser molestados por mi papá. Disfrutamos la comida. Veo que se manchó la comisura de sus labios con salsa, no le digo nada, simplemente acerco mi dedo, se lo limpio, me chupo el dedo de la salsa. Noto un ligero rubor, supongo que es por el picante.

– Te manchaste ahí, por eso lo hice.
– Gracias amor. Se siente bien que se preocupen por mí.

Luego ella se inclina frente a mí, veo su escote más pronunciado, me pone nervioso, ella repite la misma acción que le hice, me limpia y se chupa el dedo.

– Te manchaste amor, de salsa.
– Gracias.

Seguimos comiendo, cuando habla mi papá que le sirvan más. Veo su rostro de fastidio y le digo que se lo llevó, que ella siga comiendo.

– Aquí tienes pa, mamá está en el baño, por eso te lo traje. Quieres más refresco igual lo traje.
-Ok, si, sírveme más. Tu madre nunca está cuando se le necesita. Debes de buscarte a alguien que esté disponible.
– Ok, ok, que bueno que me dices eso (Si claro, buena información me has dado viejo, buena información)

Ya regreso con ella, le veo otra vez manchada de salsa, me le acerco, le acaricio su mejilla, se lo limpio con la servilleta, le doy un beso en la mejilla. Le digo te quiero ma. Ella sonríe, me agradece por las muestras de afecto que tengo con ella.

Terminamos de comer, nos levantamos de las sillas, llevó las cosas al fregadero, ella está detrás de mí, me dice:

– Ven, te manchaste deja te limpio.

Lo que hace es que limpia con su dedo, aún quedaba resto de la salsa y se acerca y me da un beso en la mejilla donde está la salsa, lo limpia, se acerca a mis labios, que igual están manchados, pero solo se limita a darme un beso tierno en la comisura del labio. Me da la servilleta para limpiarme.

– Estuvo deliciosa la comida, pero más la compañía.
– Gracias hijo, también fuiste muy agradable compañía en la comida.
– Hay que repetirlo en la cena, ojalá, papá, no salga ja, ja
– Ja, ja, la verdad si, no estar lidiando con él, me hace bien.
– Bueno, ve a descansar la comida ma, yo me encargo de los trastes.
– Hay hijo eres un amor, ojalá tu padre actuara así, sería muy feliz.
– Pues me tienes a mí, para lo que necesites ma, enserio.

Este comentario me salió de la nada, no lo pensé, lo dije sin intención sexual, ni nada, solo se me salió lo pendejo.

-Ay amor, eres muy lindo, bueno voy a “descansar” en el cuarto con tu padre.
– Si, ma, descuida.

Me pongo a pensar que tanta falta de atención tiene mi madre, no debería, es una mujer hecha y derecha, se dedica al 100 por ciento al hogar, administra la casa, la mantiene limpia, acogedora. Comida caliente, ropa limpia y él no la valora. Si él no lo hace, yo lo hare. Hare que ella se sienta bien conmigo.

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Publicado por

Frankmex

Miembro de la comunidad de Esposas y Maridos.

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