Capítulo 1. Un encuentro inesperado.
Esta es una historia que espero no ser el único que pasa por esta situación, es una experiencia que tuve con mi madre, se suscitaron varios eventos, acciones, situaciones, en la que terminamos enamorados, al menos de mi parte.
Hola, me llamo Eduardo, vivo junto a mi madre, radicamos en México, mi padre nos dejó hace 4 años y no sabemos nada de él. Mi madre a raíz del abandono, entro a trabajar como camarista en un hotel aquí en la ciudad. Por mi parte, soy estudiante y trabajo por las noches, así que normalmente tenemos la misma hora, paso por ella a la salida de clases. Por lo que pasamos toda la tarde juntos, eso ya es nuestra rutina desde hace 4 años.
Describo a mi madre, se llama Jessica, tiene 53 años, tiene el cabello rubio castaño, con mechas claras, ondulada tiene un rostro ovalado, nariz perfilada y cejas delgadas definidas, soy de tez morena clara, su complexión delgada, tonificada, su busto es prominente y voluptuoso, de cintura algo plana, pero tiene pancita, cadera y piernas son algo más anchas.
Yo soy, una persona de estatura media, algo alta, complexión media, ya que, de cara ovalada, mandíbula cuadrada definida, rasgos marcados y simétricos. De tez moreno claro, cabello castaño oscuro, un peinado hacia atrás que deja el nacimiento de las sienes, nariz recta, armoniosa con el rostro.
En las tardes-noches, trabajo de mesero cerca de donde vivimos, en el parque, ahí me gano mis centavos.
Ahora que ya tienen una idea de cómo somos, quiero contarles esta historia que existe entre nosotros, no nos juzguen, aún estamos procesando lo que ocurre con nosotros.
Eran las 2:15 pm, estoy llegando al hotel donde trabaja mi madre, ya ella debe haber terminado su jornada de trabajo, la veo en la recepción, tiene mirada cálida y algo melancólica, se encuentra checando su salida de la estancia.
-Buenas tardes, ¿ya estas lista?
-Ay, hola, cariño, si, ya estoy checando mi salida.
-Ok, ¿Cómo te fue hoy? – estamos saliendo del hotel yendo al paradero del servicio de transporte público.
-Bien, algo cansada ¿Y a ti?
-Bien, ben, todo relax, un poco de tarea, pero de ahí en más, nada.
Tomamos el transporte, a la hora y media llegamos a nuestra casa. Mi madre dice:
-¡Por fin en casa!, me voy a cambiar y a calentar la comida.
-Yo igual, dejo mis cosas, me cambio y regreso.
Me pongo lo de siempre, mi ropa cómoda, una playera blanca y un short holgado.
Les describiré nuestro hogar, es pequeño, cuenta con una sala-comedor, una cocina pequeña, 2 cuartos, un baño completo, un patio lo suficiente para poder hacer una pequeña carnita asada, sin molestar a los vecinos. Vivimos en una colonia en lo que cabe tranquila.
Cuando salgo, veo a mi madre ya sirviendo nuestra comida, se cambió de ropa, ahora tiene una playera holgada, y un short ajustado. Nos sentamos a comer, me empieza a contar su día:
– Hoy tuve que limpiar bastantes cuartos, son unos más puercos que otros, no le bajaron la palanca del baño, otros dejaron un cochinero la cama, sobras de comida, sabanas manchadas sabrá Dios de que, hubo uno que me agradó, el 214, su cuarto parecía que no hubiera sido ocupado, todo arreglado, bien doblado, listo para agarrarlo y llevarlo y lo mejor de todo, me dejo de propina $670.00, los otros solo $100, 50, 200…ojala hubiera más del 214.
– Que horror con esa gente, no tiene un poco de madre. Por otro lado que padre del 214. ¿Qué harás mas tarde?
– Pues ya sabes, cocinar la comida de mañana, a menos que quede el caldo, pero no creo que quieras ja, ja, ja. ¿Y tú, vas con don Lupe?
– Si, a las 8:00 pm voy con él, mientras hare la tarea que dejaron en la escuela. Así mañana lo imprimo en el ciber cerca de la escuela. ¿quieres que te traiga de ahí algo de cenar, torta, tranca, tacos?
– Mmm, estoy entre tacos y tranca. Hay lo checas.
-Ok
Terminamos de comer, la ayudo a levantar las cosas, ella se pone a lavar, yo a limpiar el comedor, para poder hacer mis tareas. Me siento de nuevo, agarro mis cosas, empiezo hacer la tarea, termine con mis deberes a las 5:30 pm. Mi madre esta bañándose, tengo que esperar para bañarme, para estar listo para ir con don Lupe. Mientras tanto prendo la Tv, me pongo a ver videos de terror, así estoy, hasta que escucho que sale mi madre de bañarse. Me dice:
-Ya esta listo el baño, te deje agua por si quieres usarlo. Sino calienta un poco más.
-Ok, Jess. (Así le digo de cariño). Ahora lo checo, pero supongo que si me da.
-Ok amor. ¿Qué estás viendo?
– Viendo videos de terror, ya sabes, mis gustos culposos. Ja, ja, ja.
-Ja, ja, ja… haber dame espacio, me siento a verlo junto contigo mientras me seco el cabello.
Seguimos viendo la Tv, mientras ella se secaba el cabello, hablamos de otras cosas. Veo que son las 6:30 pm, le digo que me voy a meter a bañar, que si le cambio o se lo dejo ahí. Me dice que le ponga en su serie china, se lo pongo y me meto a bañar.
Ya saliendo de bañarme, la veo que esta recostada en el sofá, peinándose el cabello, me voy a mi cuarto a cambiarme de ropa, para ir a trabajar con don Lupe. Veo que son las 7:30 pm, me despido de mi mamá.
-Jess, ya me voy. Ahí traigo la cena.
– Si cariño, ve con cuidado.
-Si, ya sabes.
Le doy un beso, percibo el aroma de su crema corporal olor a coco, muy dulce para mí. Me encamino al puesto, que esta a unos 20 minutos a pie, ya que vivimos relativamente cerca del parque, que a su vez esta frente a la iglesia. Por lo que siempre hay clientes, de los feligreses que entran y salen de la iglesia.
-Buenas noches don Lupe, ya listo, empiezo a poner las mesas.
-Buenas noches muchacho, como siempre llegando temprano. Si, está bien.
-Esperemos que hoy haya mucha venta para usted. Ahí le encargo unos 8 tacos y 2 trancas para llevar a la salida. Ya lo sabe.
– Si, si, claro. Ahora separo la barra. Eres un buen hijo, ayudando a tu madre con los gastos de la casa.
-Hago lo que se puede don, desde que mi jefe nos dejó, no me gusta ser una carga para ella.
-Por eso lo digo mijo, no todos se preocupan como tu lo haces.
Empezamos a las 8:00 en punto, empiezan a llegar los feligreses, los atiendo, les doy el menú, su orden, ir y venir de las mesas. Así estuve hasta el termino de mi turno, veo la hora son las 10:45 pm. Espero que mi madre este despierta para cenar. Se me olvido avisarle que voy para allá.
Antes de irme, don Lupe, me da mi paga del día, las propinas nos la dividimos, nos fue bien, casi se vendió todo. Hay días o noches por decirlo así, buenos, malos, este fue relativamente bien. Me entrega mi pedido, los tacos y trancas.
-Nos vemos mañana don.
-Claro muchacho. Ve directo a casa mijo.
-Si, si, para que llegue caliente la cena.
Llego a las 11:05 pm, abro la puerta, esta prendida la luz de la casa, no veo a mi madre, de seguro esta en su cuarto, dejo la cena en la mesa, me dirijo a su cuarto que está prácticamente a un lado del mío. Me acerco para tocarle la puerta y avisarle que traje la cena.
Empiezo a escuchar sonidos provenientes de su cuarto. Me acerco con cuidado, escucho sollozos, mi madre de seguro no supera aun el abandono de mi padre, aun duele, si, pero debo ser fuerte por ella, supongo que ella lo hace cuando estoy fuera para desahogarse. Me acerco, para avisarle y deje de llorar, esta la puerta semiabierta, veo algo que me marco y cambio por completo la imagen que tenía de mi madre.
Ella estaba recostada, con su mano dentro de su panty. No sé porque me escondí, debí irme y dejarla sola con su intimidad, pero ahí estaba viéndola estaba con su mano dentro de su panty y la movía lentamente dándose placer.
Ni que decir tiene que la imagen me puso a mil, llevaba solo la playera holgada que tenía cuando salió de bañarse, de tela fina que permitía ver como tenía sus pezones duros, marcados y mirando al cielo con los ojos cerrados, tras unos minutos vi como se encogía las piernas con su mano entre ellas y suspiraba, gemía. Estaba claro que se estaba corriendo sin pudor alguno, pues pensaba que estaba sola en la casa.
En esas estaba cuando vi como abría los ojos y miraba hacia la puerta rápidamente me escondí y fui al comedor, agarre la compra, me acerco a la puerta principal, la abro y cierro de tal modo que haga ruido, y digo:
-¡Ya llegue!, traje la cena.
Mi forma de verla había cambiado totalmente en apenas unos minutos de una madre amorosa, cálida, algo tierna, risueña, a verla como una mujer, una mujer dándose placer mientras cree que estaba sola, sin darme cuenta, por acto reflejo me toque el pene sobre el pantalón, me di cuenta de ello, al ver como tenía mi pene totalmente duro y marcado, a pesar de estar dentro de mi trusa y pantalón de mezclilla, se notaba el bulto.
Me arme de valor, vuelvo a dejar la compra, vuelvo acercarme hacia la puerta de mi madre, estoy por acercarme a su puerta y ella sale de su cuarto usando la misma ropa, pero ahora tiene un short de tela muy fina y ¿más corta?, le llegaba hasta las nalgas. ¿Por qué eso me importa ahora?
-Ay hola, cariño, me asustaste. ¿Cómo te fue en el trabajo? ¿Qué trajiste siempre?
– Traje tacos y 2 trancas, me fue bien, me dieron bastante propina, así que tengo para apoyarte un poco en la casa, ten.
La notaba algo nerviosa, agitada, tengo duda, ¿me habría visto?, espero que no un hijo no debería mirar a su madre de ese modo. Le entrego $500, le digo que gane un poco más, solo me quedé con lo justo para la semana.
-Ay amor, es tu dinero, guárdalo para ti, es tuyo.
-No, no, no, somos un equipo y es mi obligación en ayudarte.
-Bueno, esta bien. Estoy muy orgullosa de ti cariño.
Nos sentamos a cenar, la noto nerviosa, estoy casi seguro de que me vio, solo que no quiere reprocharme, ya no sé cómo mirarla. Hablamos de cosas sin importancia, de que, si tengo todo listo para mañana, cosas así. Pero veo que aun se le marcan los pezones en su camisa.
Una vez que terminamos la cena, levantamos el resto para el desayuno. Vemos la hora son las 11:30 pm, mañana nos levantamos a las 6:00 am, para que lleguemos a las 8:00 am, ella a su trabajo y yo a la escuela.
Nos damos el beso de las buenas noches, me lavo los dientes, me echo un baño rápido, me voy a mi cuarto, mi mente me recuerda como ví a mi madre, tengo mi pene duro, no puedo dormir, no me queda de otra que bajarme los pantalones, empezar a masturbarme, estaba tan excitado, que en menos de 5 minutos, ya estaba por venirme, por lo que me acomodo de modo de arrojarlo al piso, siento que exploto, no quería aceptar que me había masturbado pensando en mi madre y lo peor de todo es que me había encantado.
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