El relato es un poquito largo, y hay mucha explicación, pero quiero transmitiros lo que yo sentí en todo momento, y necesito introducir bien el tema. Hay mucha explicación de cómo nos conocimos, y en la primera parte del relato no hay sexo (sí otras cosas), pero os juro que merece la pena leer y esperar. Porque la segunda parte será espectacular.
Soy un chico que actualmente tiene 34 años, esto sucedió hace unos 6-7 años.
Soy un chico moreno, mido 1,90, bastante guapete y de cuerpo estoy bastante bien, gracias sobretodo a que practico crossfit, y de polla estoy muy bien dotado, 20 de largo y 6 de ancho (este es un dato importante que ayudó en parte a que sucediera lo que sucedió).
Mi mujer iba a un grupo de lactancia, es un grupo que van las madres después de dar a luz, es parecido a un grupo de ayuda.
La verdad es que le iba muy bien, iban varias mujeres que más o menos se quedaron embarazadas al mismo tiempo, y acabó saliendo un grupo de amigas bastante chulo.
Ella siempre me contaba las historias de las que hablaban las madres. Todas tenían sus problemas y sus historias, y quien más quien menos salía con un padre que no hacia absolutamente nada en casa en general, o eran bastante infantiles.
Estas mamás son carne de cañón para alguien que les haga un poquito de caso.
También me explicaba anécdotas sexuales o curiosidades que se iban contando entre ellas.
– El otro día por ejemplo hablamos por whatsapp de tema maridos y de cómo eran los respectivos papas en la cama.
– Madre mía, en ese grupo tiene que haber unas conversaciones curiosas. Y hablasteis de tamaños?.
Siempre me había gustado hablar de ese tema, porque me podia defender bien, y el que tu pareja te dijera… la tienes enorme, me llenas, que pedazo de rabo tienes… y que además hablara de esos temas con las amigas, presumiendo, pues me gustaba mucho.
Me subía bastante el ego, que de vez en cuando viene bien :P
– Si, hay algunas que dicen que la tienen normal y se defienden, pero la mayoría se queja bastante o de que no follan mucho, o de que cuando follan no aguantan nada… (entre estas estaba la protagonista de la historia, Tamara).
– Y les has dicho cómo la tengo yo? – le pregunté, poniendo mi cara de salido y niño bueno.
– Sí, les he dicho que estas muy bien dotado, y que en la cama no tengo ninguna queja, que me tienes bien servida.
– Y qué han dicho ellas?
– Qué guarrete eres, porque quieres saberlo?
– Bueno, por saber, ya sabes que me gusta hablar de mi rabo.
– Ya lo sé ya… Pues decían que tenía mucha suerte, que ya les gustaría a ellas. Hay una chica que se llama Tamara que se queja bastante de su pareja, del tamaño y la duración, y que siempre se queda a medias, y decía que ella nunca había tenido mucha suerte con los tamaños, y que tampoco le duraban mucho.
Se me escapó la risa, y la verdad es que me puso bastante el comentario que hizo la chavala, ya con las historias que me había contando de ella de como era su vida, como era ella y demás, ya me daba la sensación que me llevaría bien con ella, pero además ahora con esto de que no la follaban bien, pues me dio morbillo.
Como decía antes, se hizo un grupito muy chulo de amigas que entre ellas quedaban bastante, los padres nos solíamos abstener de estas quedadas, nosotros somos más reservados para estas cosas jaja.
Entre esas quedadas de cafés y demás empezaron a quedar para celebrar los primeros cumples de los peques.
En todo ese tiempo ella me iba contando anécdotas del grupo, y me hablaba mucho de Tamara.
Me contaba que no había tenido mucha suerte con el novio, que era un chico bastante infantil que no le ayudaba nada en casa, con el niño tampoco, y que en la cama pues no le funcionaba bien, que ella era una mujer cariñosa y que llevarlo todo sola ella le estaba pasando factura.
Siempre que me hablaba de ella yo le decía que estaba segurísimo que me iba a llevar bien con ella, que le dijese de quedar un día y nos presentábamos todos y íbamos a un parque o a comer.
Cabe decir que ella ya me había enseñado fotos de ella de instagram y demás… y la verdad que desde que la vi me gustó mucho.
No es que fuese una tía espectacular, pero tenía una sonrisa, un cuerpecito menudito y tenía algo que me llamaba mucho la atención. Y sí, me ponía mucho.
Total, que un día quedamos para tomar café con ellos por el pueblo y nos presentamos.
El novio era un tío normalito, algo gordito y un friki de cuidado.
Ella era tal y como la había visto en las fotos, vino vestida arregladita, con un tejano normal que le hacía un culo de escándalo y una camisetita con escote de estas que usan las mamás mucho tiempo después de dar a luz, que tienen un par de clicks para poder sacar las tetas y darle de mamar al niño fácilmente.
Ella era de poco pecho, pero esas camisetas lo realzaban todo, y además tenía las tetas hinchadas porque daba de mamar, se le marcaban todas las venitas azules en la parte superior de las tetas, que barbaridad como me ha puesto eso siempre.
Tenía una vocecita muy dulce, era muy simpática y estaba tremenda.
Hablamos de todo un poco, todo tema de padres y madres, cosa que a veces me aburría una barbaridad, pero bueno el día fue bien.
Nos agregamos todos al whatsapp, porque yo me llevé bien con el chaval (jugábamos a juegos online comunes) y con ella también me lleve bíen, nada raro.
Poco después nos agregamos a instagram y empezamos a interactuar como hace ahora la gente: un me gusta por aquí, te envío un sticker por allá, te comento una foto con algo graciosos.
Con la tontería poco a poco empezamos a hablar, y entre una cosa y otra ya empezamos a explicarnos nuestra vida personal, secretos, problemas familiares… la verdad es que congeniamos super bien.
Ella me explicó todos los problemas que arrastraba con los padres (muy controladores y padre ausente), todos los problemas que tuvo durante el embarazo y después, los problemas personales que tenía con la pareja… y en fin, con el tiempo nos acabamos haciendo muy amigos.
Coincidiamos en cumples, nos veíamos por el barrio, hablábamos mucho por whatsapp…
Un día tuvimos un problema porque por aquel entonces hablaba con ella a veces hasta tarde y un día el novio se dio cuenta y le empezó a decir que porqué le escribía yo a esas horas y que no sé qué, lo típico.
Ella le quitaba importancia, y el sin darse cuenta rallándola con que estaba celoso de mi, poco a poco la iba acercando más a mí.
Cogimos mucha confianza y empezamos a hablar de sexo. Ella me contaba lo que yo ya sabía, que el novio no solía dar la talla, que ella era una persona muy cariñosa (como comprobé después) y que no le gustaba estar con alguien que pasaba de ella y no le ayudaba en nada.
Siempre se habían peleado mucho, pero ahora estaban en una época jodida, y yo como buen amigo la ayudé en lo que pude, sin segundas intenciones aunque me apetecía follármela eso sí, pero eso no quitaba de que fuese su amigo. Yo también arrastraba mis problemas matrimoniales, como toda buena pareja después de tener hijos.
En una de estas conversaciones un día mando una imagen, que era como una viñeta (en dibujos rollo meme) en la que salía un hombre comiendole el culo a su mujer, y el perro mirando desde la puerta diciendo: joder, y a mi me riñen por chuparme el culo también.
– Buah, eso me mola un montón. – le contesté.
– Jajaja, me ha hecho mucha gracia la imagen, a mi también.
Poco más hablamos, fue como un… los dos hemos dicho lo mismo, pero no fue más allá.
Yo siempre le pasaba stickers y memes graciosos, y había uno recurrente, que era un actor negro muy famoso que salía sin camiseta moviendo los pectorales en plan gracioso. Siempre se lo enviaba xD
Un día me dijo:
– Jajajaj que gracioso, tú sabes hacer eso?
– Pues claro :P
– No sé no me lo creo, un día me lo enseñas a ver si es verdad.
– Como te gusta picarme con estas cosas, el próximo día te lo enseño.
Siempre que nos veíamos le daba un super abrazo, de estos que estrujas y te dicen ay ay que no puedo respirar, le había cogido mucha confianza y mucho cariño y ella a mi también, y siempre había roce.
En los últimos abrazos antes de lo que voy a contar ahora ya le hacía la broma de olerle el cuello y decirle que olía super bien. Se le ponían los pelos de punta y le entraba la risilla, y ella me olía a mi el cuello y me decía que también olía super bien.
Parecíamos unos adolescentes idiotas que no se dan cuenta de nada, pero bueno xD
Total, un día quedamos para pasear a los perros por la montaña y charlar de nuestras cosas.
La tía me viene con unas mallas de estas de gimnasio y una camisetita escotada de estas que se pegan bien al cuerpo cuando sudas, y yo ya llevaba unos días después de nuestros acercamientos y nuestros rocecillos bastante caliente.
Entre charla y charla, y quejas de su novio me dijo:
– Oye a tu mujer no le ha molestado que quedaras conmigo?
– Qué va, ella sabe que nos llevamos bien y que hablamos mucho, no se enfada.
– Es que a mí Javi me ha dado la charla antes de salir, como siempre, me agota.
– Bueno es que es muy celoso, y además que tu eres muy guapa, yo también sospecharía de cualquiera que se te acercase la verdad.
Entonces se giró hacia a mí y me miro con una carita dulce y me dijo:
– Porque eres tan bueno conmigo? Ya te podía haber encontrado antes no?
– Anda calla calla, que me lo voy a creer (me había puesto rojo como un tomate, y me estaba poniendo a mil, a partes iguales). – Pero sí, soy un partidazo jajajaj.
– Jajajja, anda que no tienes abuela.
Seguimos caminando un poquito y de repente se paró y me dijo:
– Oye! Tú no me tenías que enseñar algo que me pasaste el otro día?
– El que?
– Eso de los pectorales, lo de moverlos.
– Ah coño no me acordaba xD
Le moví los pectorales como en el sticker, mientras tarareaba una canción para acompañar el movimiento, en plan gracioso.
– Jajajaj que gracioso… pero así no, no? Mejor sin camiseta.
– Pero qué proposición tan indecente, quieres que me desnude aquí? Que pensará la gente si me ve? Ni siquiera me has invitado a un café primero. (Todo en plan coña).
– Jajajjajaja, mira para empezar nos hemos tomado 100 cafés tu y yo, y ya te he visto en la piscina, que te da vergüenza? :P
– A mi que va, soy super exhibicionista jaja.
Y nada, me quité la camiseta para hacer el baile del pechito. En cuanto me la quité me echó un ojo al cuerpo, se mordió el labio, luego me miró y como vio que la estaba mirando se puso rojísima como un tomate y se tapo la cara.
En cuanto se calmó un poquito le dije que mirara, le hice lo mismo y se empezó a reir. Luego me vestí y seguimos el camino.
Le pregunté en plan coña si ella no iba a mover los pechitos también como yo, que me valía con camiseta, pero se puso roja y me dijo anda calla calla.
Nos sentamos más adelante a descansar en un banquito con buenas vistas, no nos habíamos encontrado con nadie en todo el paseo, y eso se agradecía, que la gente era muy cotilla y nos conocíamos bastante todos.
Se sentó pegadita a mí y seguimos charlando, pero yo ya estaba bastante encendido.
Apoyé mi nariz en su cuello, la olí y le dije…
– Joder mira que hemos sudado caminando, pero es que hueles super bien.
Entonces encogió un poquito el cuello por las cosquillas, me miró y me dijo:
– Mira que ya sabes que estoy falta de cariño, si me sigues diciendo esas cosas al final…
– Al final qué? Yo siempre te digo cosas bonitas.
– Pues sí, ya me viene bien que me digan de vez en cuando estas cosas y estén por mí.
– Ay que tontorrona te pones.
Luego la abracé fuerte, y ella correspondió. Sus labios se quedaron al lado de mi cuello y después de unos segundos de abrazo me dio dos besitos en el cuello, cosa que hizo que se me pusiera todo el pelo de punta y se me escapara un suspiro, mas parecido a un suspiro de placer que otra cosa.
Entonces nos miramos, con nuestras caras muy cerca, y nos empezamos a besar.
Los primeros besos fueron dulces, para tantear, abría un poquito la boca y empezamos a jugar con la lengua, pero muy suave todo.
Le cogí de atrás del cuello con mi mano y subí el ritmo del beso, ahora abríamos mucho más la boca y las lenguas ya intentaban entrar lo máximo posible.
Me encanta dar besos guarros y profundos, me pone muchísimo, y ella no paraba de soltar suspiros cada vez que le violaba la boca con la lengua.
Su mano se fue a mi nuca para apretarnos más, entonces yo la cogí y la coloqué encima mío.
Durante un brevísimo periodo de tiempo nuestras bocas se separaron, pero luego seguimos morreándonos bien. Ya no eran besos de novios, eran besos guarros y apasionados, buscando la campanilla del otro.
Mis manos se iban a su culo, sobaban sus tetas perfectas llenas de leche, le cogían del cuello… No sabía dónde ponerlas, y su lengua no me dejaba pensar mucho.
Sabía que esa lengua me acabaría dando mucho placer, y no solo en la boca.
No sé cuando estuvimos así, 10 o 15 minutos… en los cuales estuve empalmado todo el rato, no se movía mucho encima mío (luego me confesó que es porque tenía la regla y llevaba compresa, y claro…), pero como lo estaba disfrutando…
Escuchamos pasos un poco más abajo de donde estabamos, y nuestros perros empezaron a ladrar, entonces nos despegamos, con las bocas y el cuello ensalibados, ella se quitó de encima mientras se limpiaba las babas y yo me giré para disimular mi erección para el otro lado.
Poco después aparecieron 3 personas que paseaban por ahí, nos saludamos y seguimos nuestro camino.
Me arrepentía tanto de no haberle bajado la camiseta y haberle comido las tetas… pero habría más días seguro… como pude comprobar.
El resto del paseo no hablamos demasiado, pero fuimos muy pegaditos y ella casi todo el camino fue cogida de mi brazo. Algún sobeteo a su culo, algún besito suelto, pero hablar poco.
Para romper el silencio le solté un broma:
– No has podido resistirte a mi baile del pechito eh, has caído rendida.
Le entró un ataque de risa, una risa sincera, de estas que te entra y no puedes parar, y entonces el camino se hizo un poco más ameno.
Cada uno se volvió a su casa y no hablamos del tema en todo el trayecto. Parecíamos unos adolescentes, estábamos para darnos dos ostias jajaj.
CONTINUARÁ
Este relato me gusta mucho, y lo he querido dividir en varias partes y explicar bien el principio, porque es una mujer que tenía un nosequé que me despertaba mi instinto animal, y me encendía muchísimo, y quiero que lo viváis y lo sintáis mínimamente como lo viví yo.
Me encanta que me escriban para decirme que les han parecido mis relatos, contarme sus fantasías… y me gusta hacer relatos por encargo.
Mi correo arothank.relatos@gmail.com
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