Hola, soy Carlos, desde Bogotá, Colombia.
Como les conté, LUCÍA, mi esposa, es una mujer de tez blanca, ojos negros, cabello negro corto, alta, tetas normales, buen culo y cuerpo atlético porque realiza ejercicio. Le gusta el sexo en todas sus formas y sabores: oral, vaginal y anal.
ANGIE, con quien pasamos un fin de semana de sexo en Villa de Leyva, es prima de LUCÍA. Es una colombiana de 45 años, alta, cuerpo tonificado, buen culito, buenas tetas, delgada y con un buen aire latinoamericano.
MARIO, esposo de ANGIE, es un ciudadano extranjero de unos 65 años, bebedor y fumador, de 1,70 metros de altura y de contextura normal.
Si quieren leer mis publicaciones anteriores, pueden hacerlo AQUÍ:
https://www.esposasymaridos.com/?s=npiolin66
Como les comenté anteriormente, ANGIE se casó con MARIO y regresaron a Colombia por temas de educación de su hija.
Con ella y mi esposa pasamos un largo fin de semana en Villa de Leyva con mucho sexo y, aunque nos habíamos visto en reuniones familiares, además de una refregadita de verga en el culo de ANGIE y un intento de mamadita de mi verga un día en su apartamento, mientras MARIO y LUCÍA estaban cocinando, y unos besitos entre ellas al final de una reunión, no había pasado nada más.
Esta vez fue diferente.
La reunión fue un poco temprano en la casa de los padres de ANGIE, donde había mucho vino, y al final regresamos al apartamento de MARIO y ANGIE por invitación de MARIO.
Yo estaba sobrio, mientras que ellos y mi esposa estaban muy prendidos por el vino de la reunión.
Hablábamos, escuchábamos música, bailábamos de vez en cuando, pero sobre todo bebían. Como yo tenía carro, no podía beber, así que LUCÍA, ANGIE y MARIO bebían vino por botellas.
Hablando de todo un poco, en un momento fui por algo de picar y ANGIE me alcanzó.
Me preguntó qué pasaba si se llegaba al tema del sexo y yo le dije:
—Coméntalo con LUCÍA y me cuentan. No tengo confianza con MARIO.
Así que ANGIE se llevó a LUCÍA y hablaron.
Al regresar, LUCÍA, que estaba bien prendida, me dijo que le habían comentado que MARIO le tenía como ganas y me preguntó qué pensaba.
Yo le dije:
—LUCÍA, como siempre, tú decides.
Y me dijo:
—Sigamos y vemos a ver qué pasa.
La noche seguía. Aún era muy temprano, pero el vino había hecho de las suyas.
En algún momento hablé con ANGIE mientras LUCÍA y MARIO bailaban y le pregunté si estaban preparados.
Me contó que ella tenía de todo, que había comprado cosas esperando que nos reuniéramos los tres, pero que, si seguía todo así, me dejaría todo en el baño de visitas.
Me dijo que dijera que tenía que bajar al carro por algo y, al subir, ingresara al baño.
Eso dije.
ANGIE me acompañó hasta la puerta mientras LUCÍA se sentaba con MARIO como muy buenos amigos.
Al salir se me lanzó ANGIE. Nos besamos, le saqué las tetas y se las chupé, le acaricié la cuca y saqué rápidamente la verga.
Ella, de una, bajó y me la chupó.
Salí, bajé y volví a subir. Ingresé al baño y allí estaba un paquete con varios condones, retardante y lubricante.
Al rato me entró un mensaje de voz al teléfono. Era ANGIE, que me decía:
—Te dejé todo. Estoy que te como todito. He hablado de esto con MARIO y me dijo que le gustaría con LUCÍA, y yo le dije que contigo. MARIO no sabe nada de nuestros encuentros, así que esperemos a ver cómo va todo.
La reunión de los cuatro siguió.
La mayoría de las veces MARIO estaba junto a LUCÍA y yo con ANGIE.
Bailábamos y, cuando lo hacíamos, yo le pegaba bien la verga a ANGIE. Le tocaba con disimulo el culo y las tetas.
Con LUCÍA casi que nos culiábamos bailando.
Y cuando bailaba LUCÍA con MARIO, se le pegaba bien al cuerpo.
En algún momento me dijo LUCÍA:
—MARIO ya la tiene parada.
Ellos tomaban y yo controlaba todo y servía vino.
En algún momento ANGIE dijo:
—CARLOS, apaga esas luces y deja la del fondo prendida. Aquí hay mucha luz y está fastidiando, ¿verdad, MARIO?
Y él dijo:
—Sí, mejor como dice ANGIE.
Todo el lugar quedó aún más discreto.
Regresé y, al sentarme, le puse la mano en la rodilla a ANGIE y se la bajé por toda la pierna.
Ella, al oído, me dijo:
—Qué rico, CARLOS.
Cada vez nos descarábamos más en el baile y en la conversación.
Yo hacía preguntas como:
—MARIO, ¿qué pensó luego de culiar con ANGIE por primera vez?
O:
—LUCÍA, ¿cuántas vergas conoció antes del matrimonio?
O:
—ANGIE, ¿cómo fue que la desvirgaron la primera vez?
Buscando subir aún más el calor de la conversación, MARIO dijo:
—Pero primero cuente usted.
Así que conté cómo perdí la virginidad. Luego contó ANGIE, después LUCÍA y, por último, MARIO.
Hasta este punto ya todo estaba casi listo.
La conversación prendió a MARIO, mientras yo descaradamente ya abrazaba a ANGIE con la disculpa de taparle los oídos y LUCÍA le sobaba la pierna o la espalda a MARIO.
En algún momento salí con LUCÍA y me dijo:
—Estoy que me culeo y quiero que la flaca de mi prima me chupe la cuca como la vez anterior.
Y le dije:
—Uy, ¿tienes ganas de que te chupen la cucaaaa?
Soltó la risa.
MARIO siguió preguntando cuál era el sitio más raro donde lo habíamos hecho, con quién y muchas cosas.
LUCÍA decía cosas como:
—Y al final me cogió por detrás.
O:
—Aclaro, el culo solo es de CARLOS.
O:
—Me tocó salir para la oficina con las tetas y la blusa llenas de leche.
Hasta que preguntó:
—¿Han compartido pareja?
Y LUCÍA le dijo que sí, con una compañera del colegio.
Preguntó cómo me había sentido y le dije:
—Vea, viejo, mientras los cuatro estén de acuerdo, al otro día solo quedan buenos momentos y buenos recuerdos. Si alguno no está de acuerdo, ni lo intente, porque será para problemas después. O que hoy, por ejemplo, usted diga que sí y mañana le reproche algo a ANGIE.
Entonces me preguntó:
—CARLOS, ¿lo volvería a hacer?
Y le dije:
—Si LUCÍA está de acuerdo, sí. Y si la otra pareja está de acuerdo, sí.
Así que MARIO le dijo a ANGIE:
—¿Tú estarías de acuerdo?
Y ANGIE preguntó:
—¿Cómo, los cuatro?
—Pues sí.
—Todo quedaría en familia.
Y de una LUCÍA le preguntó:
—MARIO, ¿quieres que compartamos los cuatro, sin remordimientos ni reproches mañana?
Y él dijo:
—Bueno, sí.
Así que LUCÍA le dio un beso a MARIO y yo le di uno con lengua y cogida de tetas a ANGIE.
MARIO nos miró y dijo:
—Pero quiero irme solo con LUCÍA al dormitorio y tú te quedas con ANGIE aquí.
LUCÍA, que tenía ganas de que la flaca ANGIE le chupara la cuca, dijo:
—Noooo, pero es compartir.
Así que se paró, se sacó la blusa y el pantalón y puso de pie a ANGIE, que tenía un enterizo, y se lo sacó todo de una.
Quedaron en ropa interior.
Luego le dio un beso a ANGIE y se sacó las tetas para que ANGIE se las chupara.
Y dije:
—Eso es, LUCÍA, demuestra que es compartir.
MARIO miró por un rato y se sobaba la verga mientras ellas se besaban y chupaban las tetas.
Al final dijo:
—LUCÍA, ANGIE, es que creo que no estoy aún preparado para ver a ANGIE teniendo sexo con CARLOS. Vamos por separado y la próxima sí compartimos.
LUCÍA me miró y yo le dije:
—Tú ya sabes, tú decides.
Todo mientras le acariciaba el culo y las piernas a ANGIE.
ANGIE miró a LUCÍA, la llamó, la abrazó y le dijo algo al oído.
LUCÍA dijo:
—Listo, esta vez separados, pero la próxima vez compartimos más.
Y MARIO dijo:
—Listo, prometido.
LUCÍA se fue con MARIO y, mientras se retiraban, MARIO le sobaba el culo a mi esposita LUCÍA y ella le sobaba la espalda.
Al final le dije:
—MARIO, ¿nos podemos quedar a dormir aquí para poder tomarme algo?
Y dijo:
—Sí, no hay problema.
Los alcancé, fui al baño, les entregué una caja de condones y le dije:
—Toma, MARIO, por si no tienes.
Y dijo:
—Uy, viniste preparado.
Le dije:
—Sí, nosotros siempre tenemos a la mano. No sabemos cuándo necesitaremos uno.
Regresé y la flaca ANGIE ya estaba totalmente desnuda.
Le dije:
—Vístete para que me bailes y hagas un striptease y me das tiempo para ponerme a tono y tomar algo.
De una, la flaca comenzó a vestirse.
Yo me saqué toda la ropa, me bajé el calzoncillo, cogí mi verga y le puse algo de retardante.
Abrí la licorera, me serví un ron bien grande y me senté.
Puse a la flaca a bailar mientras me hacía el striptease.
Mientras ella bailaba, le acariciaba el culo, las piernas y, al rato, las tetas.
La flaca estaba que se culiaba. Bajaba, me sobaba la verga, me daba besitos por encima del calzoncillo, nos dábamos besitos y yo seguí esperando a que me hiciera efecto el retardante.
Bebía ron y, al ver el lubricante, le dije:
—Venga, le lubrico la cuca y el culo.
Quedó todo bien lubricadito.
No sé de dónde sacó la flaca el plug anal que le había regalado LUCÍA, pero me lo trajo bailando.
Se giró, mostrándome el culo, y bajó el torso abriendo las piernas.
Se le vio su gran culo.
Le metí el plug y aproveché para quitarle el calzón. Desde atrás le metí dos dedos en la cuca y la flaca meneaba el culo como una puta profesional.
Me paré, me quité el calzoncillo, le refregué la verga por todo su culo y desde atrás la cogía por las tetas y le besaba el cuello.
Ella aprovechaba para, desde adelante, sobarme la verga.
La volteé, la arrodillé y, como ya tenía la verga parada, le dije:
—Pon las manos atrás. Sos por hoy mi puta.
Ella, muy discreta, hizo caso.
Cogí la verga y se la pasé por toda la cara y, en algún momento, con la verga le di una cachetada.
Ella dijo:
—Ummm, dame, dame así.
Así que, sin pensarlo, le daba cachetaditas con la verga.
Después se la puse en la boca para que la chupara, cosa que hizo bien rico.
La flaca chupando la verga mientras se acariciaba su cuca y yo le acariciaba las tetas con una mano y en la otra tenía el ron.
Ufff, qué delicia.
Después de un rato de tenerla mamando la verga, la llevé al sofá.
La recosté boca arriba, le ubiqué su cabeza al borde del sofá, le dije que siguiera acariciando su cuca y su gallito —clítoris— y, desde arriba, le metía la verga hasta donde podía en su boca.
La flaca gemía, subía sus piernas mientras se acariciaba y yo intentaba meterle toda la verga en su boca, pero por más que intenté no pude.
Me puse un condón y me fui para el otro lado del sofá.
Le dije que subiera bien las piernas, puse un cojín y me arrodillé.
La jalé por las caderas y, sin pensarlo, de una le metí toda la verga de un solo envión.
La flaca gritó y dijo:
—¡Qué ricooo, CARLOS! Dame, dame así.
Le dije:
—¿Quieres que te dé como a una puta?
Y dijo:
—Sí, dale, dame como quieras, que estoy que me vengo.
Le daba duro a esa flaca. Le metía la verga y se la sacaba sin compasión.
Entre tanto y tanto le acomodaba las caderas para poder darle duro.
En algún momento, para descansar, bajé y le chupé la cuca.
Eso puso a la flaca a mil, a tal punto que estiró sus piernas al máximo y comenzó a temblar todo su culo, piernas y cuerpo.
Vi que los pezones de las tetas los tenía súper parados y gimió como toda una perra y llegó.
Se giró de lado, aún temblando, y así duró por un rato.
La dejé descansar y recuperar un poco.
Me saqué el condón, me arrodillé al lado de ella y ella, de medio lado, se puso a mamar mi verga.
Le daba duro con mi verga por esa boca, casi que se la metía todita.
Se paró, cogió la botella de ron, se tomó un gran trago y me dijo:
—Eso, eso, eso es a lo que yo llamo culiar.
Y le dije:
—Y lo que te espera, porque aún te tengo muchas ganas y estoy que te culeo por todo lado.
Dijo:
—Dame dos minutos, voy al baño y regreso.
Regresó y, al llegar, le dije:
—Ponte en cuatro en esa silla, te pongo lubricante.
Cosa que hice.
Me fui al frente de la silla y la puse a mamar la verga.
Le dije:
—Déjala bien húmeda para culiarte así en cuatro sobre la silla.
Cosa que hizo.
Me puse un condón nuevo y, cuando daba la vuelta para culiarme a la flaca, retornó mi esposa LUCÍA.
Dijo:
—¿Cómo van?
ANGIE dijo:
—Bien. ¿Y eso, amiga?
LUCÍA dijo:
—Me cogió una vez y se quedó dormido.
ANGIE dijo:
—Por eso te dije que no te preocuparas y que regresaras.
La paró y le dio un beso.
Al terminar, le di un beso a mi esposita y le acaricié el culo.
Nos besamos.
Le dije:
—¿Necesitas lubricante?
Y dijo:
—Nooo.
Se recostó al borde del sofá, abrió las piernas y me dijo:
—Ven, métemela un ratico.
Me arrodillé, la jalé un poco y con suavidad le metí la verga a mi esposita mientras la besaba y le chupaba las tetas.
ANGIE se hizo al lado y acariciaba la cuca y las tetas de LUCÍA.
Yo me estaba culiando a mi esposita y con la otra mano le acariciaba la cuca y las tetas a ANGIE.
Así por un rato.
Luego LUCÍA le dijo:
—ANGIE, ven, me la chupas.
Y, sin pensarlo, esa flaca se acomodó y comenzó a chupar la cuca de LUCÍA.
Yo me hice por un lado, me paré en el sofá, me saqué el condón y puse a mi esposa a mamar.
Ella me dijo:
—Ufff, la tienes ricaaa.
Y le dije:
—Como siempre, tu verga siempre está lista para ti.
Después de un tiempo, LUCÍA paró, se puso en cuatro con la cabeza sobre el respaldo del sofá y dijo:
—Ven, ANGIE, ponte a mi lado en cuatro para que CARLOS nos culee.
Tenía esas dos mujeres frente a mí.
Me puse un condón y, sin pensarlo, me agaché, le chupé la cuca a mi esposa y le metí la verga lento, pero hasta el fondo.
Se la metí toda.
Mi esposa se reacomodó y le di en cuatro mientras ellas se daban besitos y se acariciaban los culos y las cucas.
Luego fui donde ANGIE y, como ella tenía lubricante, de una toda la verga hasta el fondo.
La flaca gruñía, gemía y resoplaba.
Le di duro otra vez a la flaca.
Luego regresé con mi esposita y nuevamente le chupé la cuca por un ratico, tiempo suficiente para hacerla llegar.
Me la culié por otro ratico en cuatro.
Luego volví donde ANGIE y me la seguí culiando a tope.
Mi esposita se paró, se recostó sobre el sofá, abrió las piernas como pudo y le dijo:
—ANGIE, ven, chúpala bien rico.
ANGIE se reacomodó, bajó a chuparle la cuca a mi esposita.
Me hice detrás de ella y me la seguí culiando en cuatro.
Sentí que ya casi llegaba el momento, así que, sin pensarlo, le saqué el plug anal a ANGIE.
De una, quién dijo miedo, a por ese culo.
Hice como dos intentos hasta que logré meterle la mitad de la verga.
ANGIE gemía y cogía con fuerza las caderas de LUCÍA.
LUCÍA me preguntó:
—¿Qué haces?
Yo le dije:
—Le metí la verga a ANGIE por el culo. Ella me dijo que hoy era mi puta, así que le doy como puta.
Mi esposita se sonrió y dijo:
—ANGIE, pues te aguantas.
Le seguí dando por el culo. Se la sacaba toda y se la metía toda.
Al ratico les pregunté:
—¿Quién quiere leche?
Mi esposita abrió los ojos y dijo:
—¿Aún te queda?
Y le dije:
—Es el primero.
Así que dijo:
—Sobre nosotras. Ven, ANGIE, recuéstate a mi lado.
Cosa que hizo.
Puse a mi esposita a mamar la verga, ya sin condón, y luego a ANGIE.
Hasta que, al sentir el final, me vine sobre ellas, sobre todas sus tetas y pecho.
LUCÍA recogió un poco de semen con los dedos, los lamió y le dio un beso a ANGIE.
Luego ANGIE trató de hacer lo mismo y LUCÍA le dijo:
—Chupa leche de mis tetas, ahí hay más.
Se reacomodaron y ANGIE lamió mi leche de las tetas de LUCÍA.
Descansamos un poco y nos duchamos.
Regresamos a la sala.
La flaca corrió el sofá un poco, puso unos edredones en el piso y dijo:
—Aquí descansamos.
A la mañana siguiente me desperté primero. Había bebido menos.
Mi esposita estaba a mi lado. La llamé y le dije:
—Amor, ¿nos vamos?
Me dijo:
—Dame diez minutos.
—¿Cómo estás?
Le dije:
—Bien y como siempre.
Y, como lo hace todas las mañanas, buscó su verga para saludarla.
Se dio cuenta de que la tenía parada y me dijo:
—Si quieres, métela en la cuquita un ratico en cucharita, de lado.
Así que le humedecí la verga y me la comencé a culiar.
Al rato estaba gimiendo como una perrita y fue cuando sentí las manos de ANGIE desde atrás.
ANGIE dijo:
—LUCÍA, déjame algo.
Mientras se acariciaba su cuca.
Al rato LUCÍA me dijo:
—Dale un ratico a ANGIE y nos vamos.
Me levanté, me puse un condón, puse a ANGIE en cuatro y le di duro y parejo por un ratico corto.
En algún momento, y mientras LUCÍA aún descansaba, ANGIE aprovechó el momento y me jaló la verga para quitar el condón.
Así que me la culié sin condón.
Tenía la cuca súper caliente.
No duré mucho sin condón, así que le llené la cuca de semen a la flaca.
Se dejó caer de medio lado y me jaló para mamar mi verga.
Cosa que hizo.
La dejó bien limpia.
Terminamos y ANGIE se paró y le dijo:
—LUCÍA, ¿se quedan a desayunar?
LUCÍA dijo:
—No, hermana, no alcanzamos. Tenemos cosas que hacer hoy. Esto no estaba planeado.
Nos levantamos, nos vestimos, nos despedimos con un beso de ANGIE y fuimos a la alcoba a despedirnos de MARIO, quien estaba profundamente dormido.
Se levantó y dijo:
—No se vayan. Comemos algo y se van.
Le explicamos y salimos.
Por el camino le pregunté a LUCÍA:
—¿Cómo te sentiste con MARIO?
Y dijo:
—Bien. Me chupó la cuca bien rico y me hizo venir. Luego me lo hizo en el borde de la cama. Al ratico me pidió cambiar, que me subiera sobre él. Cosa que hice y, como a los cinco minutos, llegó.
—Descansamos y escuchábamos cómo tratabas a ANGIE y lo duro que le estabas dando. Lo llevé al baño para tomar una ducha, esperando que se recuperara para seguir. Regresamos, prendió la TV, creo que para no escuchar cómo te culiabas a ANGIE, y de un momento a otro se durmió.
—Intenté después de un rato despertarlo y, como estaba profundamente dormido, esperé y nada de nada. Así que, como me había dicho ANGIE: “Espera que se duerma y vienes”, así hice.
Le pregunté si le había gustado la culiada y su verga.
Dijo:
—De verga no está mal, un poco más pequeña que la tuya, pero bien. Lo mejor fue la mamada que le pegó al gallito. Por eso sí regresaría nuevamente.
Y le dije:
—Sos una bandida.
Me dijo:
—A ti ni te pregunto. Por lo que escuché, le dabas duro a ANGIE.
Y le dije:
—Recuerda que ella me dijo que por toda la noche era mi puta.
Espero les guste mi relato.
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Buen relato