Entré al dormitorio de mi cuñada y esto fue lo que encontré…
Desde hace años deseo a mi cuñada. La hermana de mi esposa es una mujer de 35 años, soltera. Ha tenido numerosos novios y amantes ocacionales, en efecto lleva una vida bastante liberal, a diferencia de mi esposa que es ciertamente mucho mas conservadora.
Con mi pareja llevamos 14 años juntos asi que cuando comenzó la relación, su hermana era una jovencita que recién se iniciaba en la vida adulta- ella es 4 años menor que mi esposa- y al comienzo todo fluía de manera natural y razonable. Esto significa que mientras mi pareja y yo llevabamos una vida amorosa y sexual normal, también era algo normal ver a su hermana como su hermana y nada más. Siempre fui muy respetuoso y educado. La relación con mi cuñada era lo esperable de cualquier relación de ese tipo.
Es decir, durante años el vínculo fue sano y sin sobresaltos.
Compartimos años de eventos familiares, reuniones y hasta vacaciones, sin que se viera alterada mi visión sobre ella. Solía quedarse en casa a dormir y al dia siguiente compartiamos el desayuno los tres, en absoluta paz y armonia.
Incluso cada vez que conocía a algún muchacho, nos contaba con absoluta confianza y hemos conocido a varios novios que tuvo en estos años. Es verdad que nunca duraban mas de unos cuantos meses. Sus relaciones amorosas parecían vertiginosas y un poco turbulentas. De todos modos todo resultaba normal.
Un día estando en casa de mis suegros (mi cuñada aun vivía con sus padres) mientras nos disponíamos a descansar luego de un almuerzo de domingo, cada quien fue a su cuarto a hacer una siesta, por lo que mi esposa se acostó en lo que habia sido su cuarto de soltera y yo fui al baño para luego recostarme con ella. Sin embargo al salir del baño, pasé por el cuarto de mi cuñada cuya puerta estaba entreabierta.
No pude evitar girar la mirada y entonces la pude ver en la cama. La imagen con que ilustro este relato, fue la foto que tomé en ese momento. De pronto, como si años de relación familiar y sana se vinieran en picada, una sensación de agitación me hizo delirar. Años enteros de respeto y buenas costumbres junto a la familia de mi esposas, en un segundo, con la velocidad de un rayo se precipitaron para siempre.
Mi cuñada yacía desnuda en la cama de su cuarto adolescente. Si bien ya era adulta conservaba un espíritu juvenil que se reflejaba en la decoración de su habitación. Completamente desnuda podía observala con la claridad de la luz de la tarde que entraba por la ventana. Su trasero enorme relucía como un tesoro inalcansable. Quedé atónito. Excitado, nervioso, sudaba frío y al mismo tiempo no podía dejar de contemplar ese cuerpazo de mujer.
Fue la primera vez que la ví con ojos de hombre. Con deseo. La miré largamente. Esta absorto. No daba crédito a lo que veia. Hasta ese momento no me había encontrado en la situación de desear a mi cuñada. Hasta ese mismo instante nunca habia siquiera pensado en la hermosa mujer que era. De repente todo cambió. Fue la imagen que trastocó mi relación con mi cuñada, y en cierta forma con mi esposa, para siempre.
No sé cuanto tiempo permanecí inmóvil en el umbral de la puerta. Solo sabía que necesitaba ingresar y verla mas de cerca. Eso hice. Aun no sé de donde saquè el coraje para entrar en aquella habitación. Como dije estaba toda la familia presente, distribuidos en diferentes habitaciones. Era un domingo familiar y yo allí, fisgoneando a mi bella cuñada que producto del calor se habia desnudado por completo para hacer su siesta. El haber dejado la puerta entornada, aun no sé si fue un descuido o una invitación pero para el caso la suerte ya estaba hechada.
Una vez dentro, me acerqué a hurtadillas hasta quedar a un paso de su cama. Entonces caí en la cuenta de la gravedad de lo que estaba haciendo y me volví sobre mis pasos con un pavor indescriptible. Temí ser sorprendido. Imaginé el escándalo inminente de ser descubierto en semejante acción. Una vez fuera, di un paso o dos por el pasillo y una parte de mi mente, una parte muy perversa mi indicó que volviera. Preso de una excitación indecible, volví a entrar al cuarto.
Mi cuñada continuaba tendida en la misma posición. Esta vez me acerqué aun más. Me aproximé al punto que su culo quedó rozando mi nariz. Agazapado, podía sentir el aroma de su piel. Estaba sumamente nervioso y excitado al mismo tiempo. Noté que asomaba su vulva.
Con un dedo comencé a tocar el vello que sobresalía en su entrepierna. Temí que se despertara de golpe. Volví a incorporarme y salí de la habitación despavorido. Fui hasta el cuarto donde eataba mi esposa. Ella se había dormido. Entonces pensé que era la oportunidad de volver a ver a mi cuñada.
Aparentemente todos dormían. Me sentí mas confiado al creer que nadie rondaría por la zona. Una vez dentro del cuarto de mi cuñada traté de tranquilizarme. Pensé en alguna excusa que pudiera decir si llegaba a sorprenderme. Incluso me animé a tomar la foto con mi teléfono móvil. Volví a ponerme en cuclillas frente a su gran culo. Lo contemplé, lo admiré, lo olfateé.
Luego, parado frente a ella, ví sus tetas. Lograba mirar los pezones erectos y al mismo tiempo tocaba sutilmente los vellos de su vulva. Entonces decidí cruzar definitivamente el límite. Saqué mi pene, que a esta altura estaba enjugado y semierecto, y comencé a masturbarme. Mientras la miraba me hacia una increible y prohibida paja.
Como dormía profundamente nunca se movió ni notó mi presencia. Tras unos instantes acabé. Eyaculé en mi mano para evitar ensuciar el lugar. En ese momento comprendí la gravedad de todo lo que habia hecho y me retiré atemorizado. Fui al baño a limpiarme y luego a la habitación con mi esposa.
Desde ese dia cada vez que tengo oportunidad de espiar a mi cuñada, lo hago. A veces por el ojo de la cerradura, a veces dejo una cámara grabando cuando ella está en el baño o en algún cuarto cambiándose. Hay dias que me masturbo en una habitación contigua mientras la oigo.
Muchas veces mientras tengo relaciones con mi esposa me imagino que es mi cuñada o que mi cuñada está presente. La deseo. Deseo a mi cuñada como a ninguna otra mujer. Es la mujer prohibida y me genera mucho morbo. Quisiera meterle mi pija, cogerla como nadie. Quisiera chupar sus tetas y su culo. Es la mujer que quiero tener en la cama. Deseo a mi cuñada.
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