Relato erótico con la profesora de mi hijo y nuestro encuentro sexual

Quiero contarles de forma anónima este relato erótico con la profesora de mi hijo. Esto bien podría ser una historia sobre infidelidad si no fuera porque acabo de separarme hace tan solo 2 meses, aunque en realidad mis vaivenes amorosos vienen de largo, no es nada nuevo que busque sexo fuera de las puertas de mi casa y es que la relación con mi ex esposa no era precisamente una relación saludable, por ambas partes.

No quiero ni pretendo justificarme hablando de lo mal que nos llevábamos, simplemente os pongo en situación para que comprendáis algunos de los motivos que me llevaron a buscar el sexo con otras mujeres y a disfrutar de la vida sin remordimientos.

Fueron 9 años de relación y con un hijo de por medio, lo mejor que me ha dado la vida, cuando decidimos poner punto y final a nuestro matrimonio lo hicimos por el bien de nuestro hijo y pensando solo en su bienestar, nuestra relación se había convertido en tóxica y pasábamos más tiempo fuera de casa que en pareja,  por ello decidimos que yo como padre, asumiría  todo lo relacionado con sus estudios, lo cual implica ir a las reuniones escolares y llevarlo todos los días al colegio.

Primera reunión con la profesora de mi hijo

Recuerdo que era una mañana de primavera, me puse mi mejor traje y corbata (por aquello de causar una buena impresión a la docente) y me dirigí al colegio para mi primera cita escolar con la profesora.

Entré en la oficina, me senté cómodamente y esperé unos segundos a que entrase Leticia, hasta aquel momento solo habíamos hablado por teléfono y no podía imaginarme como sería físicamente aunque su voz fina y delicada con ese acento andaluz me había inspirado confianza.

Dos besos, una breve presentación y entablamos conversación, hablamos sobre como mi hijo llevaba la separación de sus padres, y lo duro que podía ser para él si no lo hacíamos de la manera adecuada, por suerte su madre y yo tenemos mejor relación ahora que cuando vivíamos en pareja por lo que no va a suponer un problema estar separados, además pasamos mucho más tiempo con él que cuando formábamos matrimonio.

Leticia se mostraba comprensiva y cariñosa, tanto que no tardé mucho en darme cuenta de que existía una química especial entre ambos, aunque en aquel momento fui cauto y por miedo a equivocarme no quise mostrar más interés por ella que el necesario del momento.

Tras casi una hora de reunión tratando todos los temas concernientes a los estudios de mi hijo, nos despedimos, no sin antes intercambiarnos los números de teléfono para seguir en contacto.

Atracción sexual

Relato erótico con la profesora de mi hijoHabían pasado 3 semanas desde aquella primera reunión, me encontraba trabajando cuando recibí un mensaje de whatsapp, se trataba de Leticia, la profesora, quería hablar conmigo sobre el comportamiento de mi hijo en el colegio y me instó a quedar en una cafetería cercana para hablar distendidamente sobre el asunto.

Cuando entré por la puerta y la vi sentada en la barra, con las piernas cruzadas, tacones altos, una corta falda mostrando sus bellas y largas piernas con medias oscuras y una blusa clara con un escote más que sugerente, sentí que algo recorría mi cuerpo, era ese típico cosquilleo que sientes cuando hay atracción sexual.

Tras una breve conversación sobre los estudios y el mal comportamiento  de mi hijo con sus compañeros en las últimas semanas, Leticia no se lo pensó dos veces y agarró mi mano pronunciando con su tierna voz unas palabras que nunca olvidaré;

Sabes que me tienes para que lo que necesites.

Nos dejamos llevar en el aula después de clase

Tenía bastante claro que no iba a dejar pasar la oportunidad de conocer más a fondo a la profesora, sentía tanta atracción por ella que no podía sacar sus palabras de mi cabeza, estaba confundido, no sabía si era todo cuestión de mi imaginación o realmente ella sentía algo más por mí.

Aquella misma tarde me acerqué al colegio, esperé a que todos los chiquillos salieran de clase y llamé a la puerta del aula donde se encontraba Leticia, ella me recibió con una bonita sonrisa, nos sentamos apoyados sobre su mesa llena de libros y cuadernos y puse mi mano sobre su pierna, acaricié su fime muslo lentamente y le dije que sentía algo especial por ella y sentía mucho si estaba equivocado.

Ella agarró mi mano y tan solo pronunció una frase con voz bajita y delicada;

El sentimiento es mutuo.

Entonces no esperé más, me acerqué a su boca y la besé pasionalmente como hacía años que no besaba a una mujer, nuestros cuerpos se fundieron en uno y nuestras manos empezaron a recorrer el cuerpo del otro lentamente disfrutando de cada rincón de piel.

Leticia se levantó, cerró al puerta del aula con llave y se dirigió hacia mi como un torbellino cargado de pasión, me empujó sobre su mesa y desabrochó mi pantalón sacando mi duro miembro e introduciéndolo en su boca, chupando lentamente el capullo de mi pene y pasando su lengua una y otra vez disfrutando del momento, aquel instante quedó en pausa como si el tiempo se hubiera detenido para los dos, fue la felación más larga y placentera que he experimentado jamás.

Agarré firmemente sus nalgas y la subí sobre la mesa, bajé sus braguitas de encaje y comencé a besar con suavidad su humedecido clítoris pasando mi lengua lentamente por sus tiernos labios y viendo como Leticia se retorcía de placer tirando los libros al suelo a manotazos.

Llegó el momento de la penetración

No podíamos estar más calientes y excitados, nos encontrábamos desnudos  sobre la mesa practicando sexo oral, llegaba el momento de la penetración, de sentir nuestros sexos unidos, de disfrutar fogosamente de nuestro primer encuentro sexual.

Agarré sus piernas y empujé su precioso cuerpo moreno hasta la esquina de la mesa, ella puso sus pies sobre mis hombros  y yo pausadamente penetré aquel bonito coño rasurado, sentí un placer inmenso cuando mi pene entraba en su vagina húmeda, notaba el calor de su sexo y la presión de su rajita en mi miembro.

Relato erótico con la profesora de mi hijo

Unos minutos después Leticia se levantó de la mesa, me agarró de la mano y me llevó hasta la pizarra llena de garabatos, números y fórmulas matemáticas, puso sus manos sobre ella manchándose de tiza, y posicionó su culo en pompa mostrándome el camino a seguir, agarré su cintura estrecha y tras darle un buen lametazo para lubricar comencé a penetrar su culito sin tregua, ella gemía tanto que tuve que tapar su boca con una mano mientras que con la otra agarraba su cintura para empujar más fuerte mi pene en su rosado y apretado ojete.

Hasta tres veces se corrió la profesora, parecía un grifo sin fin, una fuente de placer inagotable e insaciable. Llegó también mi momento, sentía la necesidad de descargar toda mi masculinidad sobre su carita preciosa, se puso de rodillas mirándome a los ojos y una explosión de semen llenó todo su rostro de esa sustancia blanquecina, ella sonreía como quién sabe que ha cumplido con su deber.

Entonces sonó la puerta, nuestros corazones se aceleraron hasta límites insospechados, nos vestimos rápidamente, yo descamisado y con la bragueta abierta, ella con una media por la rodilla y con restos de semen en el pelo, abrimos la puerta, era mi mujer con mi hijo agarrado de la mano, se hizo un silencio largo e incómodo, nadie sabía que decir, tan solo mi ex mujer pudo pronunciar unas acertadas palabras, veo que ya conoces a la profesora!.

Y tanto que la conozco, a día de hoy llevamos otros 3 encuentros sexuales, y esperemos que vengan muchos más.


Relato erótico con la profesora de mi hijo enviado por visitante anónimo
Imágenes de caracter ilustrativo para el relato erótico con la profesora de mi hijo

 


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