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Sexo con mi sobrina política en este relato largo erótico y real

Esto que voy a contarles en este relato erótico de sexo con mi sobrina política ocurrió hace 1 año atrás con Barbara así la vamos a llamar. Ella es la sobrina de mi pareja. Es una mujer de unos cuarenta y un años, rubia de ojos claros de 1.62 mts de altura, nada del otro mundo, unos pechos chicos y de contextura maciza. Tiene una hermosa cola y caderas se podría decir normales, como la mayoría de las mujeres de esa edad.

Yo soy empleado, tenía en ese momento 51 años. La conocí hace unos años cuando viajó con su marido a Buenos Aires, ella tiene una enfermedad síndrome fibromiálgico que le causa muchos dolores y le cambia el carácter, pararon en la casa de mi pareja, sin dejar de ser la mujer del sobrino de mi pareja en ese tiempo estaban juntos.

Relato sexo con mi sobrina política

Debo confesar que siempre me había sentido atraído, pero nunca hasta este momento nos habíamos insinuado algo. Tampoco nunca me había fijado, por principios obvios jamás le había prestado atención. Hasta una tarde que hablamos por teléfono y me invitó a tomar unos mates en la casa y como estaba ya separada se ofreció para lavarme la ropa de trabajo.

Y fue así que comenzamos a tener más charla, y ella me contaba sus cosas como que estaba saliendo con el primo de una vecina, de nombre Juan pongámosle, y se había acostado con él cómo por una necesidad fisiológica. Y también me dijo lo que le había pasado con su ex marido, sus aventuras amorosas con un compañero de trabajo.

Ella con su marido habían comprado una camioneta de transporte escolar y ella se ocupaba de manejar y hacer los recorridos y de vez en cuando la usaba de hotel acostándose con un tal José que según ella se había enamorado pero él no iba a dejar a su mujer.

Y así me fue contando muchas cosas más como que la hija menor no era de su ex, si no de un conocido cirujano que vive en una ciudad cercana y había quedado embarazada más que nada por despecho ya que su marido la engañaba (esto me contaba cuando no estaba su pareja) mientras disfrutamos de los deliciosos mates que cebábamos alternadamente.

Con el tiempo esas cosas que ella me contaba me harían pensar mucho como si se cansaba de mi me haría lo mismo. Y después la notaba muy interesada en el vil metal.

Muchas veces estuvo presente el novio o pareja de ella, pero de golpe dejó de ir a la casa. Un día la vecina, prima del susodicho, nos comenta que no vendría más a la casa por que veía que había onda entre nosotros. Ella vestía unos pantalones de gimnasia que le quedaban bien sin ser ajustados y remeras.

Entre charlas y risas mi vista comenzó a posarse en ella, esos días fue cuando me di cuenta que me gustaba. Cada vez que iba a la casa más me gustaba, y más cuando se ponía unos jeans que le hacían una hermosa cola. Me encantaba mirarla, uidando que ella no se diera cuenta pero seguramente se dio cuenta.

Así fueron pasando los días, ella me quería enganchar con una amiga, pero a mí no me gustaba, para esa época mis intenciones ya eran otras, mas yo estaba separado de la tía. Mientras tanto nos divertíamos, le ayudaba en las cosas de la casa arreglando algo, a veces nos poníamos a bailar y me encantaba sentir el calor y el aroma de su cuerpo junto al mío.

Varias veces me llamaba para que vaya a la casa, dado que como estaba sola con sus hijos estaba haciendo algunas refacciones en su casa y el contratista medio se quería zafar con ella.

Contadas veces me quedé a dormir en la casa de ella, y yo dormía en la habitación de su hijo.

Un fin de semana su ex se lleva a sus dos hijos mayores a pasear, ella me llama un domingo a la mañana, me pasa a buscar con su hija menor para ir al Shopping.

Pasamos una hermosa tarde, y quedamos en vernos en la semana para ver si el domingo próximo viajáramos al interior de la provincia. Allí conocí a uno de sus hermanos y su familia y nos invitaron a ir a otra localidad después de haber almorzado y tomado unas cervezas.

Estando allí salimos a caminar los dos recorriendo el lugar, yo por dentro tentado de tomarla y robarle un beso, pero mi temor era como reaccionaría.

Volviendo después de nuestra caminata, nos enteramos que el hermano se había pasado en las copas y se le rompió el auto, nos dirigimos a verlo en su auto.

Estando con él ella se me acerca y me abraza desde atrás y yo quedo sorprendido de su reacción, la miro y se sonríe, me extrañó que hiciera eso delante de sus hijos.

Con todo esto se hizo muy tarde y volvimos a nuestro punto de partida y como era muy tarde me quedé a dormir en su casa.

Me despertó tarde por la mañana los martillazos de los albañiles, no se escuchaba nada de actividad por parte de la familia, los dos hijos menores se habían ido al colegio, la mayor dormía y ella también. Le golpeo la puerta de la habitación y no me responde, la llamo y tampoco me responde. Ingreso a la habitación para decirle que me estoy yendo, la despierto. Ella medio se incorpora, me mira con sus hermosos ojos tristes, me acerco y le doy un beso en sus hermosos labios. Nos comemos la boca, pero reaccionamos que estaba la hija.

Me despido, antes le pido disculpas por lo ocurrido y salgo de la habitación. Ella se levanta y cuando estoy saliendo me come la boca y me dice porqué esperaste tanto, ven cuando salgas así charlamos.

A la tarde cuando volví, me contó lo que le había dicho el abogado, dado que ella le comentó, que quería volver a rehacer su vida. Y dado que estaba en juego la tenencia de sus hijos, le recomendó que trate que no me quede en su casa de nuevo a dormir.

Si bien me quedé esa noche hasta tarde y cuando los hijos se fueron a dormir, después de estar franeleándonos mucho y estar los dos muy calientes subimos a un cuartito que sería el vestidor de la habitación que estaban terminando. Tiramos un colchón y tratamos de hacer el amor, la tenía desnuda sobre el colchón, la empiezo a penetrar y aparece el perrito.

Así que lo tuvimos que dejar para otra oportunidad, o sea para el otro día. Me pasó a buscar por el trabajo, bajó del auto corriendo, me tomó del cuello y nos dimos un enorme beso, sin importarnos quienes están.

Nos fuimos a mi casa y pasamos dos horas hermosas por ser la primera vez que estábamos juntos. No alcanzamos a cerrar la puerta y estabamos a full, la puse contra la pared y la empecé a desnudar muy despacio. Mientras mezclábamos nuestros jugos bucales le saqué la blusa con una mano mientras le acariciaba su vagina con la otra sobre la tela del jeans que tanto me calentaba.

Ella ya gemía de placer y buscaba desesperadamente sacarme el cinturón, desabrochar el pantalón tomando mi verga con sus manos. Para esto yo ya la tenía sin blusa y sin corpiño, besando y mamando esos pequeños pechos tan ricos y sintiendo el aroma y el calor de su cuerpo.
Ya le había desabrochado los pantalones y mis manos jugaban con su clítoris y le iba metiendo un dedo en su vagina bien mojadita, acariciando su hermosa cola.

Nos fuimos a la cama. Terminamos de desnudarnos, la coloqué boca arriba, bien arqueada de modo que quedaran a la vista su vagina y su ano. Mi lengua se perdió en la profundidad de su vagina y luego se posó en su clítoris moviéndose suavemente. Ella gemía, me pedía más y más, era una mujer insaciable, no como me había comentado que era frígida.

Cuando sentí que ya había tenido varios orgasmos empecé a jugar con su cola, pero esto no le gustó. Hasta que me dijo por favor penétrame háceme tuya de una vez. Fue un polvo largo que no dejé de gozar en cada instante, mientras ella tenía un orgasmo tras otro.

Luego se subió y abriéndose de piernas acomodó mi pene entre los labios de su vagina y bajó sus nalgas haciendo que toda mi pija llenara su concha. Comenzó a moverse lentamente mientras sonreía y gemía preguntando:

  • ¿Te gusta cómo te estoy cogiendo?.

Yo le tocaba las tetas, y cuando se agachaba un poco se las chupaba y nos besábamos con gran placer, y acelerando el movimiento, llegó a un gran orgasmo, que le duró bastante tiempo sudorosa y echada encima de mí.

Yo seguía sin acabar con la pija todavía dura, la di vuelta, le puse una almohada debajo de ella y con la cola hacia arriba se la volví a meter hasta llegar ella y yo al orgasmo, derramando todo mi semen dentro de su vagina. Después nos quedamos abrazados y yo le acariciaba su linda cola y su agujerito, que tenía algunos pelitos a su alrededor que me encantaba y ella me decía que le gustaba, y yo solo pensaba en penétrarla por allí.

Como había pasado un buen rato ella se cambió y se volvió a su casa, quedándonos en vernos más tarde o al otro día. Me llamó desde su casa y me dijo:

  • Estoy impregnada de tu perfume y eso me calienta y me hace desearte más!.

Los días seguían pasando, si bien yo no me quedaba en la casa a dormir a veces nos quedabamos hasta tarde conversando y de vez en cuando buscábamos la forma de poder hacer el amor. Una noche de un sábado ella se había bañado, estaba con un deshabillé solo con una bombachita debajo.

Estábamos mirando la tele, los chicos ya se habían ido a dormir, nos hallábamos sentados en unas sillas, nos empezamos a acariciar y besarnos con el temor que nos viera alguno de sus hijos. Nos paramos y buscamos un lugar para por lo menos tener tiempo a separarnos, pero llegó un momento que era tanta la calentura que no dábamos más. Yo estaba al palo y ella toda su vagina mojada y me dijo:

  • Vamos al auto, aunque es incómodo quiero hacerte el amor…

No me gustó la idea, así que subimos muy despacio a la habitación, cerró la puerta con llave, se desnudó y nos tiramos en la cama besándonos apasionadamente. Empecé a besar su cuerpo con mucha ternura, le dije que se volteara boca abajo y recorrí las piernas, las nalgas, la espalda con pequeños besos. La volteé y le chupé los pechos, suave, eso la éxito mas, ya que en cada caricia, suspiraba y gemía.

Bajé a su vientre y de ahí a su pubis, que estaba rasuradito, acaricie, y ella instintivamente abrió sus piernas. Tenía una vagina preciosa, le pasé los dedos por sus labios y acaricié el clítoris, y se lo chupé, fue cuando se tensó, tembló y dejó salir un gemido. Había tenido un orgasmo.

Luego me desnudé y me acosté al lado, y la besé, con un beso suave pero apasionado, bajando por su cuello, hasta llegar a sus nuevamente pechos. Besé un pezón y luego le pasé la lengua alrededor para posteriormente metérmelo en la boca, chupando, succionando, en lo que mi otra mano masajeaba el otro. Y así pasaba de uno al otro disfrutando el momento, suave. Empecé a acariciar mi pene con su vagina, despacio suave, ella gemía y me decía:

  • Ya métemelo, te quiero dentro mío…

Fue cuando puse mi pene en la entrada de esa conchita caliente, presioné un poco y entró la cabecita. Ella gemía, un gesto de placer, se la saqué un poquito y me dijo:

  • No, seguí, no la saques, métemela toda…

Así seguí lentamente hasta que entró toda, me quedé un rato quieto mientras la besaba sus pechos, y empecé un movimiento lento y me decía que mas rápido, mas rápido. Así que me aceleraba, entraba y salía, la sentía apretadita, rica caliente, mojada.

En eso se la saqué y me acosté, y ella se subió y se metió mi pene, primero la cabeza, posteriormente se sentó de un solo golpe metiéndosela de golpe gimiendo de placer…

  • La siento muy dentro, mmm me toca hasta el fondo… ¿vos no sentís que me tocas algo?

Empezó un movimiento de sube y baja, lento y después rápido, y en un buen rato, tuvo otro orgasmo. En lo que yo estaba chupando sus pechos, besándonos, le acariciaba la cola y le metía muy despacio un dedo en su ano. Ya no aguantaba más y sentía que me venía y la di vuelta, la puse en la posición del misionero, le dije que estaba a punto de acabar y me dijo que quería sentir todo. Así le apreté el culo y acabé llenando toda su vagina con mi semen.

Ella siguió moviéndose hasta que tuvo otro orgasmo, nos quedamos abrazados un rato, me dijo:

  • Me gustó sentir tu dedo en mi cola pero he sido operada de hemorroides y tengo miedo de hacerlo por ahí desde ese día…

Nos levantamos, a ella le chorreaba mi semen por sus piernas, se dirigió al baño, se lavó y nos vestimos. Llamamos un remis y me fui a mi casa. Al otro día fui a verla y estaba lavando la bolsa de dormir que usaba de cubre cama y me dijo con una sonrisa pícara:

  • Estaba llena de tu semen y mis jugos…

Y nuestra relación siguió, por momentos bien, otros mal. Muchos intereses creados de parte de ella, que me hacían dudar mucho, más los dichos de mis compañeros de trabajo y amigos.

Una mañana bien temprano me llama y me dice:

  • Di en tu trabajo que vas a llegar más tarde y veni para casa, tengo ganas de hacer el amor

Esto era tipo 06:00 de la mañana, yo le digo:

  • Pero están tus hijos y tu sobrino, y como hago para entrar, mira si se despiertan y van a tu habitación…
  • Tenés razón, mejor no.

Por la tarde estando en mi trabajo, suena mi celular y me dice:

  • ¿Estás ocupado?. Necesito que me acompañes, te quiero dar una sorpresa.

Desde ya que me interesó la invitación y le dije que no había problema, me dijo bueno prepárate, en media hora te paso a buscar. Me pasó a buscar en su auto. Salimos de la ciudad, por la ruta ya me imaginaba a donde me llevaba. Queríamos estar bien tranquilos y yo le había comentado que no conocía ningún motel aquí.

Mientras ella manejaba yo le iba tocando su entrepierna, me decía saca la mano que me calentás y no puedo manejar. Ella estira su mano y me empieza a tocar mi miembro. Al llegar al motel ella me comenta que la fantasía sexual de su ex era entrar con la camioneta de transporte escolar, y ella le decía que como se sentiría ella si ven a la camioneta allí.

Entramos a la habitación tocándonos todo casi con desesperación, deseando tenernos, nos vamos desnudando tirando nuestras ropas en cualquier lugar. La tiendo en la cama y la empiezo a besar recorriendo cada rincón de su cuerpo sabroso mientras ella gemía de placer. Tomando mi pene con su mano y me masturba gozando con mis besos y caricia. Poniéndola boca abajo recorro su nuca, sus hombros, con mis labios. Luego paso mi lengua por toda su columna notando como se le ponía la piel de gallina y levantando su rica cola por lo cual empiezo a bajar muy despacio besando su nalgas y sigo por sus piernas.

La doy vuelta, nos besamos apasionadamente, paso mi lengua por sus lóbulos, su cuello, bajando hasta sus pequeños pero hermosos pechos, chupando cada uno alternativamente. Luego pase mi lengua por su vientre deteniéndome por el ombligo hasta llegar a sus piernas, las cuales besé, y les pasé la lengua. Le gustaba, ya que a cada caricia se estremecía y gemía como loca.

Luego pase a su vagina, le pasé la lengua por su raja, desde abajo, me bajé de la cama y la coloqué en la orilla de la cama para estar mas cómodo. Continúe, pasando la lengua desde el ano hasta llegar al clítoris, el cual succioné como a un dulce. Escurría en sus jugos, los cuales bebía con desesperación. Y me pide por favor hazme gozar como nunca, le dije que eso quería hacer, que fuera un día inolvidable para ella.

Y mientras tanto me decía, ya, me vengo, ya no aguanto. Fue cuando aproveché y le metí un dedo en esa vagina exquisita, que con los flujos entró suavemente, con lo que pegó un grito y se estremeció, por lo que comprobé que tuvo otro orgasmo. Así estuve con un dedo entrando y saliendo, primero suave y lento y conforme pasaba aceleraba las metidas. Quería que disfrutara al máximo, al tiempo que lamia y succionaba su clítoris, se estaba corriendo como loca, y gritaba:

  • Que rico, mmm,  me estás matando de placer, sigue, sigue… no puedo mas…

Intenté prolongar ese orgasmo moviendo muy rápidamente mi dedo en su vagina, después se aflojó toda. Fue cuando paré y empecé a acariciarla, ante tanta calentura ella se apropió de mi pene. Me hizo sentar en la orilla de la cama y empezó a brindarme una mamada histórica. Su lengua y sus labios me hacían sentir un agradable escozor en el glande, pasaba a los testículos que lamía y se metía en la boca toda la pija con verdadero gusto. En un momento en que la tenía toda dentro de su boca y jugaba con su lengua en la punta yo sentí que estaba por acabar. Se lo dije y, sin decir nada, redobló su mamada.

Me comentó que era tanta su calentura que la había hecho olvidar que no le gustaba chupar la pija por que la habían traumatizado, obligándola a hacerlo y tragarse la leche.

Mi pija se puso mas dura y su concha estaba bañada en jugos, su clítoris se encontraba duro, ella me decía:

  • Métemela, métemela, la necesito bien adentro!.

Acomodé mi pija al palo, abrí sus piernas y entró con suma facilidad. Ella estaba bien mojada comencé a bombearla, lentamente, luego subí sus piernas en mis hombros y entró mas profundamente. Mientras mi pija entraba y salía de su vagina, mientras entraba y salía mi pene miraba su cara que eran todo un espectáculo como gozaba y gemía. De igual forma mientras baja sus piernas de mis hombros para tener mejor acercamiento, besaba su cuello, cuando mi lengua encontró su boca, salió de ella su lengua y se enlazo con la mía. Ahí gemía de placer pero no me dejaba la lengua. Aceleré mis movimientos y con ello ocasioné que tuviera un hermoso orgasmo.

Ese día cambiamos varias veces de posición creo que las hicimos todas, me cogió y la cogí. La posición que mas me gustó fue ella arriba mío, en esa posición la tenía frente a mi y podía observar esos hermosos pechos, que cuando baja sus manos para ponerla sobre mi pecho se le veían más espectaculares.

Su cara lo decía todo, estaba gozando como nunca o más bien como una ninfa, se veía hermosa, me sonreía. De repente paró y empezó a convulsionarse un poco, me decía:

  • Tengo otro orgasmo, no sentís que adentro la tengo, me estas tocando con tu pene el útero, que rico que se siente mmm…

Yo estaba a punto de acabar y me dijo:

  • No se te ocurra sacármela, que me encanta, me haces gozar con esta cogida!

relato sexo con mi sobrina políticaMientras sentía que estaba apunto de venirme. Ella volvió a acabar y yo sentí un chorro de mi semen golpearme con algo de fuerza, cayó sobre mí y me decía que no se la sacara y así nos quedamos un largo rato. Abrazados y como ya era mi costumbre acariciándole la cola y pasando un dedo por su agujero anal.

Ella se levanta, se dirige a la heladerita, saca una bebida y yo miro embelesado su cola pensando que en algún momento me la va a entregar. Se vuelve a acomodar al lado mio, me mira y me dice:

  • Ojo donde metes ese dedito!

Suena su celular y era su amiga T, y le pregunta que estaba haciendo. Ella le dice que trabajando, sonriéndose corta y me da un beso.

Hacemos de nuevo el amor, esta vez mucho mas tranquilos, buscando la posición que nos hiciera gozar mas. Ella se pone en cuatro mostrándome su cola y yo me tiento y le apoyo la punta de mi pene en su ano, ella me mira, pero no me lo entrega. Acabamos nuevamente los dos y quedamos abrazados. Se levanta, va al baño, le pregunto si se va a bañar, me dice que si, no quiere llegar con el aroma de mi cuerpo ni con el cabello mojado, no quiere que sus hijos sospechen algo o que le pregunten donde estuvo que llega con el cabello así.

Nos bañamos juntos, pero no podemos hacer nada aunque yo todavía tenía ganas, ella me comenta como hago ahora para disimular las ojeras y nos largamos una carcajada. Nos besamos y salimos del motel. Pasamos por mi trabajo y me deja allí y se va a su casa. Con las carcajadas pertinentes de mis compañeros que ya se habían acostumbrado a verla cada vez que ella pasaba cerca de mi trabajo. Un rato más tarde y estando en mi casa me llama y dice que los hijos le preguntaron donde había ido y que estaba muy feliz por la tarde pasada.

La historia siguió con muchos momentos malos y era que por su enfermedad a veces estaba bien pero por lo general siempre mal. Siempre decía que paciencia que tenés pero seguro que te vas a cansar. Mientras tanto volvió a aparecer Juan trayéndole cosas como una rosa de chocolate y siempre metido en el medio, ofreciéndole cosas, y eso mas su interés en que le ayude a comprar una camioneta.

Su hija menor que nos vio besándonos fueron sus miedos a que su ex nos viera juntos y le saque los hijos, esto fue resquebrajando lo lindo que habíamos formado. Ya casi no salíamos de su casa, solo una vez a bailar y yo quería salir con ella, mostrarme, hacerla feliz y ser feliz pero bueno así se dan las cosas.

La última vez que estuvimos juntos pasó de todo, aquí se lo cuento…

Relato de la última vez que tuve sexo con mi sobrina política

Como siempre me pasó a buscar por mi laburo y fuimos a mi monoambiente, en cada ocasión que teníamos nos besábamos apasionadamente y la empecé a besar. Primero en la boca, donde sentía su lengua jugar con la mía. Después comencé a besarle el cuello mientras le desabrochaba su blusa. Ella se la quitó y yo le desabroché el corpiño por detrás y lentamente se lo saqué. Sus pechos y sus pezones eran hermosos estaban totalmente erectos. Los empecé a besar, lamer, chupar, mordisquear…

Ella comenzó a gemir y se le entrecortaba la respiración; se notaba que estaba re-caliente. A continuación le desabroché el botón del jeans y le bajé el cierre, despacio… disfrutando el momento… comencé a acariciarle los pechos, eran tan suaves, pequeñitos, sus pezones no tardaron en endurecer y mi boca tardo menos en comérselos, los mordí, los lamí, los chupé … estaban deliciosos.

Me bajé el slip y ella se inclinó y cogió mi miembro erecto con su mano, se lo acercó a la boca y comenzó a lamerlo lentamente, sin prisa, yo creía enloquecer. Su boca se abrió entonces y sus labios rodearon mi capullo hinchadísimo y comenzó a tragarse mi pene despacio. Yo estaba gozando como nunca, agarré su melena rubia y empujaba su cabeza hacia mí, clavándole todo mi pene en su boca. Ella movía su lengua y yo cada vez la acercaba con más velocidad y fuerza. Acabándole y gran parte de mi leche fue directamente al interior de su boca y el resto salió a borbotones llenando toda su cara.

Fue fascinante, me pasó sus labios y su lengua hasta limpiarla de semen y lo hizo tan bien que consiguió que se me parara casi al instante. La llevé hasta la cama, al recostarnos se rompió y terminamos en el suelo, saqué el colchón y lo tiré en el piso, la recosté en el colchón y seguí besándola alrededor del ombligo. Ella no aguantaba más, se quitó el pantalón junto con la bombacha, revelando una hermosa vagina. Me desvestí y la acosté en la cama, de espaldas y comencé a besarle los muslos. Le fui abriendo las piernas mientras mi boca se acercaba a su conchita. Ya podía sentir su dulce perfume.

Al mismo tiempo empecé a acariciarle su monte de Venus, pasando mis dedos por entre su delicado y claro vello. La empecé a besar alrededor de su concha y ella estaba como loca… le encantaba. Lentamente le abrí los labios con mis dedos y pasé mi lengua de abajo hacia arriba por esa vagina tan calentita y toda mojada. Le introduje la lengua en su estrecho agujerito y sentí cómo se le tensaban todos los músculos del cuerpo. Ahí me dediqué a chuparle su erecto clítoris y sus gemidos pasaron a ser pequeños gritos y su respiración se hizo más fuerte y rápida.

Pasé mis brazos por debajo de sus piernas y la tomé de las manos. Ella me las apretaba con una fuerza increíble. Yo seguí chupándole el clítoris hasta que explotó en un intenso orgasmo. Sentía cómo temblaba todo su cuerpo mientras saboreaba sus jugos que se derramaban por mis labios.

Ya tenía los huevos que explotaban, así que sin más vueltas la acomodé en la cama y me puse encima de ella en la posición del misionero. La besé apasionadamente en los labios y me excitaba pensando en que ella estaba sintiendo el gusto de sus propios jugos. Le introduje lentamente mi pene, al principio ella se estiraba para atrás, pero al sentir que solo se estaba acomodando para recibirla me tranquilicé y entre quejidos y balbuceos de gozo le escuché decir con una voz ya algo quebrada:

  • Despacio, despacio, no es que me queje pero me gusta que me lo hagas despacio.

Esto me excitó aún más, y así me dejé caer introduciéndosela a medida que mi cuerpo y la resistencia de su vagina me lo permitían, cuando esto llegó al final ella exhaló. Un pequeño grito le salió algo entrecortado y muy cerca de mi oído cuando se vino al ratito aun teniéndolo yo dura dentro de ella, me dijo:

  • Me excita tenerte, me calienta aséelo ahora, descárgate pero gózame, gózame entera como yo me entregué a ti, pero sé suave y seguro, me gusta que me trates así. Me caliento aún más, aséelo despacio que nos sobra el tiempo, mi amor…

Yo , descargué llenando su hermosa vagina rubia como nunca lo había hecho, de ese modo y la cantidad, soy mucho mayor y con grandes corridas en mi, pero ella me podía, me podía. Ella me dijo que estaba feliz, que era lo más maravilloso que había sentido, y que por eso me daría un premio, a lo cual me extrañé.

Le iba a preguntar cuando sentí que me agarraba el pene que ya estaba flácido y me empezó a masturbar y a darle besitos. Le pasaba la lengua y después se la metió en la boca, chupaba como desesperada, pero magnifica, por lo que supuse que tenía algo de experiencia. Mi pene respondió, se empezó a poner duro, y a crecer en su boca hasta que estuvo otra vez a punto y se puso en cuatro y me dijo, métemela.

Me paré atrás y se la metí de golpe en su vagina por detrás, mientras le acariciaba con un dedo su clítoris y con la otra mano su cola. Mi lengua se deslizó muy lentamente por el medio de sus nalgas hasta encontrar ese punto estratégico de su cuerpo. Tomé su caderas con mis manos y como estaba en cuatro, la empecé a lamer, con lengüetazos largos, cortos y circulares.

Mientras tanto mi mano derecha frotaba su clítoris, húmedo, sentía su relieve y sus jugos se escurrían entre mis dedos. Gemíamos de placer, mojé su arito con sus liquidos vaginales y un poco de saliva, le metí un dedo a lo que pegó un grito y me dijo:

  • Sí métemelo, me gusta cómo se siente…

Por lo que metí otro dedo, me dijo, que ya se lo habían hecho por ahí, así que se lo saqué y le puse mi pene en su culito y me dijo:

  • Despacio, si lo haces rápido y fuerte no me va a entrar, solamente me la han metido una vez pero estaba chiquito.

A lo que le dije que no se preocupara que lo haría suave, y se la empecé a meter, al principio costó pero después entró la cabeza. Entonces echo las caderas para atrás y se la metí toda, y empezó a moverse. Mientras con una mano le acariciaba el clítoris y así se vino otra vez. ¡Qué bien que se sentía mi pene en ese estrecho canal!.

Se la metía entera y luego se la sacaba, casi entera, para volver a meterla, ella, gemía y se retorcía de placer. ¡Cómo gozaba con mi pene metido en cualquiera de sus agujeros!. Me hacía sentir tan bien que mi calentura aumentaba y mi verga se ponía cada vez más dura. No aguanté mucho, y eyaculé dentro llenándole sus entrañas y el culito tan deseado con mi esperma.

A mi miembro no le quedó una sola gota de leche, palpitó muchas veces dentro se cola, ella y yo nos desplomamos. Mientras mi semen fluía lentamente de su cola y por su entre piernas. Nos besamos y me preguntó si me había gustado, a lo que le dije, que mucho, que no era la primera vez que se lo metía a alguien en su cola. Se rió complacida y se quedó dormida.

Esta fue la última vez que estuvimos juntos, siempre recuerdo esos hermosos momentos que pasamos juntos…

Espero les haya gustado este relato erótico largo de sexo con mi sobrina política y dejen sus comentarios opinando si les gustó o si alguna vez les ha sucedido algo así. Saludos!


Imágenes ilustrativas nada más para el relato de sexo con mi sobrina política… no son fotos reales!

 


Destacado en Esposas y Maridos:


2017-06-30T15:07:27+00:00

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