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Relato de sexo de como mi esposa me convirtió en bisexual

Hola mis queridos lectores, hace años que no escribía las anécdotas de mi esposa y yo y ahora voy a contarles como mi esposa me convirtió en bisexual.

Pero bueno rápidamente como recordatorio de mi primer relato de inicio en esta mi historia verídica para tener la continuidad de lo que hemos pasado les recuerdo que mi esposa y yo nos casamos después de que ella dejó a su ex, ese vaquero botudo bigotón de la troca negra que en su inesperada llegada y antes de que me rompiera la cara al verme adentro con su todavía novia en toalla recién bañada no era nada beneficioso para mi.

Recuerden que ella me escondió en el closet de su cuarto e hicieron el amor y tuvieron sexo mientras yo los veía sin que él lo supiera claro, pero ella consiente de eso volteaba fijamente al closet cuando él arremetía con fuerza las cavidades de tan suculenta hembra.

Pues bien paso siguiente de eso yo me casé con ella. Tiempo después y la experiencia vivida de ambos por parte de ella teniendo sexo mientras yo la miraba a escondidas y yo esperando que él terminara para tenerla y hacerla mía. Ese día pasaron dos cosas, ella tuvo sexo con dos hombres en un par de horas. Yo la vi como tenia sexo con su ex de una manera perversa y seductora.

Nos casamos en una época muy caliente para ambos. Teníamos sexo en donde quiera que se pudiera, gustábamos mucho de tener sexo oral hasta en lugares públicos dando vuelo a la imaginación.

Con el paso del tiempo el sexo para ambos solo era entre ella y yo, no había mas, no había otras personas que nos llamaran la atención pues había una satisfacción sexual mutua. Pero como buenos cachondos que somos planeamos hacer un trio con un amigo que sabia que yo que ellos se gustaban y yo pensé si en cualquier momento estos me van a poner el cuerno a escondidas, mejor les doy permiso de coger mientras yo los veo. Al fin dije, yo así conocí a mi mujer cogiendo con otro.

Después de que nuestro amigo íntimo se acostó con mi esposa en varias ocasiones Melisa me pidió que hablara con él y le dijera que ya era suficiente las veces que él había disfrutado de tan enormes y deliciosas tetas de Melisa.

Me pereció extraña su petición ya que a Melisa le encanta coger pero bueno así lo hice. Enseguida de eso Melisa obviamente se volvió mas cachonda, compramos juguetes sexuales, consoladores, vibradores, y hasta porno.

Que hombre no es feliz si su mujer le agrada las porno. Era fascinante, no tenía que esconderme para ver porno en mi casa.

Pero ocurrió algo con lo que no contaba yo. Un buen día ella hizo algo que jamás había hecho. Me chupó mi culo con tanto deseo que duró buen rato chupando y acariciándome el trasero, y poco a poco fue yendo mas allá, sin poderme negar ante las delicias de Melisa y su gusto por mi trasero.

Ella mamaba con gran encanto mi miembro cuando sus dedos hurgaban mi excitado trasero y ella chupando y succionando hábilmente mi macana.

Sentí entonces el grosor del consolador entrando en mi culo y no sabía si ansioso o temeroso, pero como sea ella lo introdujo todo sin dejar de mamar mi tronco.

Me vine en una venida extrema de espasmos que no creí haber sentido porque Melisa no se despegó de mi macana y seguía succionando hasta que se tragó todo mi semen, cosa que tampoco le gustaba hacer.

Y desde ese día siempre terminaba con el consolador dentro de mí además de que también me pedía que al momento de venirme ya no lo hacia adentro como siempre, ahora lo hacia afuera de su afeitada vagina o en sus enormes pezones para que justamente, para lo que se imaginaron, me ponía a lamer mi semen en su vagina hasta que se venia deliciosamente en mi boca. También lo hacía en sus pezones esperando que me dejara nuevamente venirme dentro de su boca, solo el primer chorro dentro de sus labios y en las tetas lo demás.

Así me acostumbré al sabor de mi semen y al consolador en mi trasero. Pero es no es todo, todavía fue más allá Melisa. Fuimos a la sexshop y compramos un arnés con un consolador descomunal, casi como el de los negros. Ese mismo día lo usamos, bueno ella lo usó conmigo.

Pero esta vez en el clímax de la excitación ella me acomoda de perrito y comienza a cogerme como si fuera yo a ella y me preguntó al oído, te gusta mi amor, sientes rico tener esa verga en tu culo? ¿Te gustaría que fuera una verga de verdad y no de plástico verdad mi amor?, imagínate uno metiéndotela por tu culo y otro en tu boquita, te gustaría que te llenaran los dos de leche en ese instante?.

Yo no coordinaba mis pensamientos pero a todo le decía que sí por complacerla, pero en el fondo ojalá fuera realidad. Comenzamos a ver películas y vídeos porno de bisexuales y gays alimentando más nuestra imaginación.

Yo para ella en ese entonces ya era su putito, así me decía en la cama y así me sentía. Ella me cogía mas a mí que yo a ella, pero era algo tan delicioso…

Por cierto le pregunté a Melisa, oye y porque ya no quisiste coger con Fernando, el amigo íntimo que teníamos, y solo me dijo, luego te digo pero es algo que tal vez te guste. Y así quedó.

Entonces un día en el trabajo cierta tarde inocentemente cuando entré al baño y en los mingitorios estaba un compañero orinando y es ese momento no me di cuenta pero mi mirada buscó su verga sin percatarme que él me miraba. Dio un paso atrás y me mostró por completo su verga y al darme cuenta de lo que había provocado le dije perdón, y me salí despavorido del baño.

Que pasa dije yo, será que si soy putito como dice Melisa. Y para mi mala suerte me lo topé en más ocasiones y buscaba el momento apropiado para enseñarme nuevamente la verga. Un día me dice, si te gusta te la presto, no diré nada, solamente excitado no atiné a decir nada pero las imágenes de Melisa cogiendo mi culo y el semen en su vagina y sus pezones pasaron por mi mente.

Justamente en esos días mi esposa me dice que quiere que busquemos otro hombre para un trio nuevamente, sin saber yo las verdaderas intenciones de mi maquiavélica mujer.

Emocionado le dije que sí y colocamos un anuncio en internet buscando un activo bien dotado y aguantador. Mi esposa tenía el control del correo y los mensajes ya que me dijo, yo lo voy a seleccionar y el que yo te diga con él te pones de acuerdo para irnos a un hotel, a menos que tenga lugar.

Pues bien, me pasó el correo y el número del tipo ingeniero bien parecido con una herramienta de 19 cm que fue dice ella lo que la impulsó a escogerlo.

Se llegó el día, nos conocimos, platicamos, y nos fuimos a su casa, bueno una de sus casas. Yo me sentía algo incómodo pues dije yo, si Melisa empieza con sus cosas de chuparme el culo y jugar con él, tal vez el ingeniero no se sienta a gusto, no se.

Después de unas copas él y yo empezamos a tocar y a besar a Melisa y ella como buena hembra nos agarró el miembro a los dos, poco a poco la ropa fue quedando tendida en la sala.

Caminamos hacia lo que yo creía que era la recamara y en realidad era el cuarto de baño, hermoso, amplio, y muy limpio. Nos bañamos los tres juntos y mi esposa sintió las primeras cogidas de esa deliciosa macana de 19 centímetros.

Ella nos dio oral a los dos juntos, se ensartó en él y en mí.

Salimos de la regadera directo a la recámara. Él tomó a Melisa y la sentó sobre su modelo de verga, sentándose Melisa sobre su verga metiéndosela toda y él mamando sus tetas.

Que imagen tan excitante ver a mi esposa ensartada brincando sobre aquel hombre visualmente excitado con Melisa, a lo que yo participaba solamente en ocasiones que me lo pedían, pero me mantenía cerca mirando como a Melisa le entraba y salía con facilidad la verga del ingeniero.

Luego de unas horas, entre descanso y jugueteo ella me pide a mi que hagamos el 69, ok le dije, y se acuesta ella abajo como regularmente lo hacíamos así y nos prendimos cada uno del otro.

Ella hace que nos enrosquemos mas para mamarnos el culito ella a mí y yo a ella, y cuando ella se prende de nuevo en mi verga me abraza con las piernas por la espalda y en ese justo momento siento al ingeniero acomodándose detrás de mi y la punta de su verga queriendo entrar.

Al sentir mi reacción mi esposa me dice, relájate amor mío, quiero ver este culito con una verga de verdad y no de plástico. Yo se que quieres tenerla adentro, y se metió el ingeniero hasta el fondo de mi trasero, y Melisa se metió mi verga a su boca, mirando y contemplando como el ingeniero entraba y salía de mi trasero.

Ahora entendía porqué mi esposa tenía gusto por mi culo preparándome para sus fines perversos, y tan solo me lo hubiera pedido yo lo hubiera hecho, pues a partir de ese momento me convertí en la atención del ingeniero, a tal grado que mi esposa se masturbaba cerca de nosotros mirando como la verga del ingeniero se abría fácilmente camino en mi culo y en mi boca.

Fue entonces que mi esposa y yo juntos le mamábamos la verga al ingeniero llenándonos de semen ambas bocas, la de Melisa y la mía.

Se fundieron en un beso largo y apasionado agotados y excitadamente complacidos. Los tres nos volvimos a bañar y para ese entonces yo había perdido el temor ante todo, pues tenia sexo con el ingeniero frente a mi mujer quien fue la que planeó todo desde el principio.

Desde ese día por varios meses él podía darse el lujo de coger conmigo o con Melisa. Y adivinen quien volvió a nuestra intimidad, así es Fernando.

Y ya supe la razón por la cual se había ido, por que él le dijo a mi esposa en una ocasión, me quiero coger el culo de tu marido, y ella se molestó, pero él le dijo, te apuesto lo que quieras a que si lo provocas le da el culo al primero que le arrime la verga, y cuando eso pase me hablas para cogérmelo enfrente de tí.

Al fin seguimos siendo amigos y la verdad así pasó, yo le doy las nalgas a mi amigo y le hago el sexo oral frente a mi mujer, y ella tiene a tres hombres que se la cogen.

Y desde ese día me convertí en bisexual gracias a mi mujer, mi querida Melisa. Y por cierto al compañero del mingitorio que les conté ya fui a visitarlo, pero esa será la próxima historia, a parte de otra en la cual fui descubierto por un familiar de mi mujer y no pude hacer nada para evitarlo…


Relato anónimo de como mi esposa me convirtió en bisexual
Imágenes de caracter ilustrativo nada mas…



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